miércoles, 23 de mayo de 2012

UNA LUNA PARA LOS DESDICHADOS


Parece que el teatro del siglo XX está más vivo que nunca, será la época que es propicia para reponer esas obras de autores tan buenos que no pasan de moda. El teatro de nuevas tendencias, el del emergente s. XXI, queda relegado a un segundo plano, sólo visible en festivales.
Primero fue Chejov, que para celebrar el 150 aniversario de su nacimiento estuvo cinco años formando parte de la cartelera de muchos teatros y pequeñas salas de la capital. Con él descubrimos el subtexto, la maravilla de los sentimientos no dichos, los mensajes sobreentendidos. Ahora son los autores americanos de la primera mitad del s. XX los que nos deleitan y ensombrecen con sus historias desoladoras y llenas de fuerza. Será este tiempo de crisis el que hace que este teatro esté más vivo que nunca. Hay otras corrientes que dicen que “al mal tiempo buena cara”, y pasan obras divertidas con el fin de que olvidemos los problemas. Raramente me interesa ese teatro, prefiero aquel que cuenta la realidad aunque se sufra con su visión, y es porque también se disfruta con ese sentimiento, se aprende con él.

El autor de la obra de hoy es Eugene O'Neill, uno de tantos que no pudo callar lo que vivía y veía a su alrededor. El falso optimismo y una ciega creencia en que las oportunidades estaban al alcance, escondían un día a día de supervivencia en la máxima miseria y con condiciones de explotación inhumana. Y el alcoholismo como única salida. Sus historias siempre dejan un triste sabor de boca, una sensación de que no hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano para que esos personajes tuvieran su oportunidad de ser felices.

En unas tierras de un estado americano malvive una familia rota y separada. Las diferencias del padre con sus hijos han provocado que todos acaben huyendo y busquen su oportunidad lejos de allí. Sólo su hija Josie es capaz de lidiar con él y ser inmune a sus continuas vejaciones.  Comparten una vieja caravana y un campo yermo donde pasta su ganado. Un antiguo amigo de la familia es el dueño de las tierras. Él es Tyrone, un hombre que tiene una posición desahogada y así les permite pagar una renta baja y seguir allí. A cambio tiene a su compañero de borrachera siempre dispuesto, porque en esta tierra no hay más que hacer que emborracharse en el bar y dejar que el tiempo pase “y se lo lleve a uno”. Aunque todos parecen aceptar su vida sin más, los sentimientos no se pueden evitar y Tyrone, vive desesperado, perseguido por sus fantasmas, sin esperanzas de tener más oportunidades de ser feliz. Quiere a la hija de su amigo pero no la ve a su alcance. Josie es una mujer de mala reputación, se dejó ver con todos los hombres del pueblo pero no se casó nunca. También ama locamente al hombre que la quiere pero es incapaz de hacer algo por conseguirlo porque su fama la persigue. Pero todo es falso, nunca estuvo con un hombre, una pantalla más para protegerse de un mundo sin escrúpulos que solo les acepta si juegan al mismo juego.
El padre es un hombre rudo y cruel, pero sabe del sufrimiento de su hija y su amigo, e intenta darles una última oportunidad a los dos. Decide engañarles y monta una argucia aprovechando un litigio con un vecino. Cuenta a su hija que Tyrone ha aceptado una oferta y faltando a su palabra, vende las tierras a un vecino que las quiere para echarles. La única salvación es que su hija engañe a Tyrone, le emborrache y lo meta en la cama con ella, así se verán obligados a casarse. Josie ha sido incapaz de mostrar su amor, pero ese plan le da una excusa para hacerlo, aunque sea engañando nuevamente, escondiéndose tras su papel de mujer poco seria. Y ella lo único que quiere es estar con él, quitarse la careta de dura y disfrutar con el hombre que ama de la gran luna llena que cubre su cielo. 
Tyrone llega demasiado borracho para recordar nada, confunde a Josie con alguna de sus prostitutas, pero sabe que no faltó a la palabra que dio a sus amigos. Y así Josie descubre el engaño de su padre, pero con éste, los sentimientos y la nobleza del hombre al que quiere. Siente que puede ser la oportunidad que él necesita para superar sus fantasmas, expiar sus pecados y volver a la vida y a la felicidad junto a ella. 
Pero Tyrone murió hace tiempo cuando dio por perdida la felicidad, es un desdichado que ya no cree que pueda merecerse la oportunidad que ella le ofrece y aún sabiendo lo que pierde y el daño que hace, prefiere olvidar la oportunidad vivida y seguir como un muerto en vida. 

La historia es sencilla, pero tiene como variante que uno de los temas principales es el amor, nada típico en las historias de la época. Además éste está contado con una tremenda dulzura, porque los personajes, ya maduros, siente que para ante ellos la última posibilidad de ser felices. La sencillez y la buena interpretación hacen que la obra pase volando, se vive deseando alcanzar esa historia que nunca llega a ser. Hemos pasado un día con ellos, en su caravana, un día en que el futuro pudo cambiar.

El escenario es simple, muy del estilo de las obras que se representan en el Teatro Español, elecciones de Mario Gas. 
Los actores son muy buenos, cada uno a su manera. Eusebio Poncela hace una interpretación muy particular de su personaje, muy moderna (menos mal que no era del Siglo de Oro!) que me encantó. Y es que todo se le perdona cuando han conseguido que en dos horas hayamos vivido esta tremenda historia con ellos. Nos hemos sentido queridos y perdidos sin futuro, como Tyrone y Josie. 


jueves, 17 de mayo de 2012

ORQUESTA CLUB VIRGINIA

No suelo ir a ver este tipo de obras, pero hoy era una ocasión especial, iba al teatro acompañada de mi madre. Así que quise elegir una representación que le gustara, una comedia distraída y divertida con muchos actores famosos, una ocasión única para ver tantas caras conocidas juntas y en acción. 
Por allí han pasado Antonio Resines, Pepón Nieto, Enrique San Francisco, Guillermo Montesinos. Sólo por el hecho de verlos valía la pena ir, así que allí nos plantamos las dos el día mismo del  estreno, junto a invitados y críticos, dispuestas a llevarnos las primeras impresiones de la obra. 


No puedo decir que la representación sea bastante buena, tanto por el montaje como por la historia. Quizá por estar hecha a partir de un guión de película y porque el director del film  es el que ahora se ha embarcado en convertirla en teatro, utiliza recursos que recuerdan mucho el cine. Así, la historia sufre continuos cambios de escena, y en muchos casos su duración es muy corta, quedando convertidos en pequeños gags. Esto hace que la historia quede interrumpida y no se consiga ver el sentido que busca o su hilo conductor. Por otro lado el argumento es tremendamente sencillo, por lo que tampoco llegamos a perdernos. 
Una vez comentado lo malo, es de justicia recordar lo bueno. El reparto es genial, todos los actores (actores porque los protagonistas son todos hombres) son hombres del mundo de la representación en todos sus medios: teatro, cine y televisión. Su trabajo es muy natural, actúan con total maestría, se mueven por el escenario mostrando que éste es su medio habitual. 


Como decía, la historia es sencilla. Una orquesta pueblerina decide embarcarse e ir a ofrecer su repertorio a los mejores hoteles de una exótica zona: el Oriente Próximo.  En teoría van al gran hotel Hilton de Beirut, pero parece que lo prometido nunca llega y se tiene que conformar con malas actuaciones en salas mediocres y hoteles de mala muerte. 
En parte saben que nunca llegarán al destino soñado pero juegan a creérselo, porque así se creen grandes artistas.
Los músicos son esterotipos muy claros, el jefe aprovechado y ligón que tiene un amor en cada puerto e hijos varios junto a sus amores; el pelota del jefe que defiende lo imposible ante sus compañeros; el ligón chulito y muy broncas; el homosexual, que lo intenta con todos; el viejo borracho, sabio en consejos y muy bruto en la forma de expresarlos; y el jovenzuelo, aprendiz de músico, sangre nueva y también hijo del jefe, al que prácticamente acaba de conocer.  Así recorren ciudades, viven historias, se pelean, se ayudan, ligan y sueñan con el hotel Hilton de Beirut. 
El joven es nuestro narrador. En la voz de Mario Gas la historia comienza echando la vista atrás y recordando aquel viaje como el comienzo de su vida como músico y como persona, una experiencia iniciática inigualable. Él acabará conociendo a todos los del grupo y cogiéndoles cariño, pero con el que menos conectará será con su padre, aunque de todo se acaba aprendiendo. Y el chaval descubrirá allí el amor y con éste, el dolor de perderlo. También perderá a un amigo y sufrirá la falta de esa persona tan importante para él. 
Así con su aventura conocemos a todos y vemos lo importante que fue ese gran viaje para él, al igual que para cada uno de nosotros lo es esa primera experiencia que nos marca para siempre.


La obra consigue su objetivo: distraer, hacer reír, contar una historia agradable y disfrutar de buenas actuaciones y de caras conocidas. Objetivo cumplido, no esperábamos más. 



sábado, 5 de mayo de 2012

DE RATONES Y HOMBRES


Ir al teatro es un acto de fe en las personas que te han llevado hasta allí, director, actores, autor, pero también es un auténtico goce, una sensación muy especial. El momento en que las luces se apagan y lo único que existe es la representación, y toda la concentración se fija en aquello que los actores nos cuentan, esa magia es imposible de expresar.


De ratones y hombres sigue la línea que a Mario Gas tanto le ha gustado contar durante el 2011, una América de dos caras, la real de opresión, pobreza y sometimiento, y la del sueño americano, en la que todo es posible, se es capaz de conquistar el mundo. John Steinbeck contó esta historia en un libro y más tarde en una película, como ya harían otros autores similares como Arthur Miller o Tennessee Williams.


Dos amigos, George y Lennie, buscan su futuro juntos. Ambos esperan vivir una vida mejor y mientras trabajan de lo que les sale y ahorran lo que pueden. George es inteligente, despierto, sabe cuidar de sí mismo pero no puede prescindir de su gran amigo, su compañía, Lennie. Éste es fuerte como un toro, apto para trabajos de carga pero con un cierto retraso intelectual. Lennie necesita de George y a su vez tiene una confianza ciega en él.


Ambos se hacen compañía y se cuidan, aunque esto choque con el individualismo provinciano y egoísta de todos. Lo normal en esa sociedad es luchar para sobrevivir aunque sea a costa de los demás. George es consciente de que junto a Lennie se mete en líos y pierde oportunidades, pero nada es comparable a tener a su lado a alguien que le necesite y cuide y entienda como él.


Así ambos amigos llegan a trabajar a unas tierras donde la adaptación no será nada fácil. El hijo del patrón intenta demostrar su posición dominante con sus empleados, mientras que su mujer alterna con ellos. Todo se mantiene en un equilibrio inestable que no gusta nada a los dos amigos, pero necesitan el trabajo y el dinero. Frente a esto, también conocerán a buenos compañeros que a pesar de gastarles bromas sobre su dudosa relación, acabarán congeniando y apoyándose. Los personajes solitarios en público se ríen de ellos pero en privado envidian el tener a alguien con quién hablar, a quién querer y cuidar. 


Pero a pesar de su intento de huir de problemas, todo les persigue. Y esas personas que perdieron la costumbre de la amistad traerán la desgracia hasta los braceros. Y así la mujer necesitada de hablar y de sentirse querida, llegará hasta Lennie, que no es capaz de hacer daño a nadie, pero tampoco de medir sus fuerzas. Y éste, atraído por los juegos de la mujer, querrá también jugar pero en cambio acabará con su vida.
Triste final para la pobre chica, pero también para el pobre grandullón que sólo quiso soñar los sueños de su amigo. George se encontrará en la situación más dura de su vida, elegir entre escapar con él y vivir como proscritos o decidir continuar sólo. En este caso sabe que su amigo no podría soportarlo, no sobreviviría. Así que no encuentra más solución que ser él mismo el que acabe con la vida de su amigo, evitarle el sufrimiento de que sean otros de una forma mucho más cruel, los que le maten. Una muy dura decisión ha debido tomar para continuar.


La obra habla de la sociedad destructiva, opresora, sin oportunidades, sin valores y de la soledad. También del racismo, porque si trabajar cargando sacos era duro, mucho peor era el trabajo del negro, olvidado y despreciado por todos, al que únicamente Lennie tenderá la mano, como muestra de su bondad.


Los actores, inmejorables. Fernando Cayo y Roberto Álamo llenan todo el escenario con su texto y su actuación. La representación es bastante clásica, pero es que  la obra no necesita artificios para llegar al público. El texto es duro y mantiene la atención en todo momento. Y el tema es tan actual que es difícil asistir a una obra más adecuada que ésta, como despedida de Mario Gas. 


NUESTRA CLASE


Empiezo a escribir mi crónica cuando aún no ha acabado la obra, no es lo típico. Pero quizá por haber venido sola a esta representación, es una buena solución aprovechar el descanso para contar mis impresiones de lo ya visto.
La historia es un drama con final conocido, no hay sorpresas ni guión original, asistimos a una obra sobre un genocidio más, como tantos. Además, éste es uno de los más difundidos de la historia, el asesinato de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Pero aquí algo es diferente de la mayoría de historias, algo mínimo pero muy importante para los implicados, porque provoca la vergüenza de muchos países: los asesinos y los asesinados pertenecían a un mismo pueblo. Esta situación se repitió en muchas zonas ocupadas de toda Europa y muestra la magnitud de la barbarie porque nos recuerda hasta dónde puede llegar la maldad humana.

“Nuestra clase” comienza con jóvenes compañeros de pupitre que comparten su vida, entre los que surge amistad, amor, y ciertos recelos, todo ello en un pequeño pueblo polaco. En una época de cambios y desarrollo, la vida pasa para los jóvenes sin mayor relevancia, solo surgen pequeñas diferencias entre compañeros de distintas costumbres y religiones, diferencias más bien impuestas que naturales.
Todo empieza a cambiar cuando en 1939 esta tierra es ocupada por la Rusia de Stalin. La iglesia es reconvertida en cine, la modernidad, la igualdad y el ocio llegan a esta tierra, pero con ella, la nacionalización. Los judíos oprimidos con el régimen anterior, se hacen partidarios del comunismo, y esto acaba creando nuevas desigualdades. Y con éstas surgen los grupos de resistencia, y a su vez, las detenciones ilegales y la tortura.
Cada personaje vivirá unas circunstancias diferentes y tomará su propia postura. Algunos judíos aprovechan las ventajas y obtienen grandes beneficios, otros en cambios se arruinan, porque pierden lo poco que tenían con la nacionalización. Entre los chavales cristianos, algunos pasa a formar parte de grupos armados que combaten a los rusos, otros trabajan para la NKVB como soplones. Poco a poco la situación se agrava, las posturas se radicalizan.
Y uniéndolos a todos sigue el vínculo a través de uno de los amigos, aquél que emigró muy joven a los Estados Unidos y periódicamente les escribe y les cuenta y sobre todo pide noticias de ellos.

Y en esta época convulsa, un nuevo giro lo cambia todo, en el 41 llegan los nazis a Polonia. Los que antes estuvieron oprimidos ahora recuperan su posición dominante, además han guardado toda esa rabia contenida. El primer acto de los jóvenes polacos cristianos es buscar a todos los judíos, detenerles, denigrarles, violar a las mujeres y finalmente quemarles en el granero. Mil seiscientos judíos polacos, la mayoría mujeres y niños murieron allí. Una de las alumnas, Dora, muere junto a su hijo después de ser violada por sus compañeros de clase. Jakub, un chico abierto y tolerante es asesinado en primer lugar con palos y piedras, para mostrar que ningún judío será perdonado. 
El horror y el odio lo ocupa todo, solo aquellos que fueron escondidos por cristianos han podido sobrevivir. Nashenka consigue conservar su vida convirtiéndose al cristianismo y casándose con su compañero de clase, un chaval envejecido que siempre la quiso. A cambio llevará una vida de vejaciones y rechazo por parte de sus vecinos que la culpan por haber nacido judía.

El tiempo pasa, la guerra se acaba, Polonia vuelve a ser independiente pero los odios no se olvidan y los delitos no se pueden perdonan. Uno de los compañeros, el más criminal de todos, ocupa un alto cargo en la policía polaca, pero aún queda gente que recuerda lo que hizo. Será denunciado y juzgado pero el miedo sigue presente en muchos y los testigos no quieren hablar, tienen que seguir viviendo allí. Los veredictos son penas menores, comparado con todo el daño que han provocado, pero el país quiere olvidar, pasar página, sabe que si se remueve todo, las bases del país temblarán, porque los horrores permitidos fueron imperdonables. 
Los años pasan, pero los compañeros que quedan vivos no podrán olvidar lo que les ocurrió y como les marcó la vida, como vieron el odio y la venganza entre sus propios amigos. Y cada destino les reencontrará con su pasado, no aceptaron lo ocurrido y éste volverá en forma de desgracia, vidas truncadas de forma trágica, serán personajes malditos.
Los personajes más extremos de ambos bandos, judíos y cristianos, pierden a sus hijos, como en una especie de pago por lo hecho, no hubo perdón para ellos.    
Y así vamos acompañando a cada alumno de la clase hasta su muerte, hasta el fin de la última etapa de sus vidas.

La obra es muy completa, muestra como cada personaje y cada vida va marcándoles y llevándoles a un extremo, una posición de incomprensión hacia los demás.  Los actores trabajan de una forma impresionante, imposible señalar algo a corregir. Y el escenario no puede ser más sencillo y expresivo, una aula con mesas, sillas, archivadores, que sirven para simular no sólo su clase, también cualquier espacio, y a su vez se utilizan para hacer ruido para ser lanzados y así mostrar la rabia contenida. Los actores nunca nos abandonan, los muertos siempre nos acompañan en la mente de sus compañeros y en el escenario, lo que nos da más sensación de estar embargados por la obra.
En conjunto todo es perfecto, solo algo me molesta y es que siempre vemos a los judíos como almas cándidas que son denigradas y asesinadas y cosa que tampoco es real. Para el humano siempre es más sencillo identificar a los buenos y los malos pero no creo que se pueda calificar con tanta simplificación sin equivocarnos. Solo una pequeña mención a la Israel actual, aunque está claro que ése no era el tema de la obra. 


viernes, 27 de abril de 2012

EXTRAÑO ANUNCIO


Llegué con tiempo de sobra, ocupé mi sitio, un estupendo asiento en primera fila, incluso centrado. Curiosamente, a pesar de estar el teatro lleno,  alrededor mío no había nadie sentado, ni a izquierda ni a derecha, así que alguna vez pillé a algún actor mirándome de soslayo, como preguntándose qué pasaba en la primera fila. Bueno, lo importante es que llegué al teatro Valle-Inclán  con tiempo suficiente para leer mi folleto tranquilamente y relajarme.

Vuelvo al teatro de las obras desconcertantes, pero esta vez he sido avisada de que la obra “se entiende y está bien”, así que me siento confiada y creo que disfrutaré con la representación. Pero leo y releo el folleto y no consigo entender nada de lo que aquí va a pasar. El texto que presenta la obra fue escrito por su autor, Adolfo Marsillach, allá por el año 92, cuando ésta se estrenó. La obra nos habla sobre lo que ocurre y la verdad de este hecho y a la vez, sobre lo que nunca ha pasado, los acontecimientos que no se han llegado a dar y qué de verdad hay cuando estos se dan. Visto así se podría decir que la obra encaja bastante con el teatro en el que estamos.

Pero a pesar de este sentido enrevesado, la obra está representada de forma clásica: la acción transcurre en el salón de una lujosa casa, los personajes no son en absoluto estrafalarios y los textos son claros con diálogos amenos y divertidos.

Un señor que se está afeitando es interrumpido, alguien llama al timbre de su casa. Un chica joven aparece en la puerta y pregunta por la casa en venta, salió publicado en un anuncio en el periódico días antes. El hombre amablemente explica que se ha producido un error, pero ella insiste en que todo es correcto, ya que llamó al teléfono del anuncio y habló con la señora de la casa, que le dijo que el motivo de la venta era que se había quedado viuda hacía un mes. El señor, marido supuestamente de la señora viuda queda desconcertado, pero intenta buscar una explicación a esta situación absurda, ¡él está ahí, y vivo! A partir de aquí todo comienza a empeorar para él, su estado “vivo” es cada vez más cuestionado por diferentes personajes que van pasando por la casa: un hombre viene a cobrar la factura de su entierro, otros vienen a llevarse los muebles al piso a donde se trasladará la viuda. Todo apunta a que él miente, pero si miente, está muerto, así que no estaría ahí. Incluso una supuesta llamada de su mujer, que fue a visitar a su hermana enferma en Barcelona, no consigue aclarar lo que allí está pasando, la línea telefónica se corta en el momento más comprometedor, ¿de verdad había alguien al otro lado de la línea? Las dudas arrecian sobre el pobre señor medio vivo. Para colmo, aparece un periódico con su necrológica, todo encaja menos el vivo.

En una nuevo acto el señor de la escena anterior acaba de levantarse. Durmió mal por un extraño sueño que no acaba de recordar, algo así como que aparecía gente en su casa que le decía que estaba muerto. Se lo cuenta a su mujer durante el desayuno, pero ella le quita importancia. Sin embargo, momentos antes alguien ha venido preguntando por el anuncio de la venta de la casa y ella ha explicado que la vende porque su marido se suicidó allí mismo un mes antes.
El hombre sale a pasear y durante este rato volverán a pasar por la casa el cobrador del entierro y los chicos de la mudanza, esta vez se encontrarán con la señora que, desconcertada, intenta explicarles que su marido vive y lo que reclaman no tiene razón de ser. Pero su hermana ha caído enferma y se tiene que ir a Barcelona. Así que todo vuelve a encajar menos el muerto que está vivo. El supuesto sueño es una realidad, o es todo sueño o todo realidad, menos el muerto que no puede ser real sino que es un sueño.

Y en este desconcierto, parece que lo único real es que la señora publicó un anuncio y quizá con ello desencadenó todo lo que tendría que haber pasado de haber sido real.

Y por si aún no estuviera suficientemente embrollado, viene el final: días después la chica interesada en comprar la casa, viene a verla y encuentra el cuerpo del marido muerto, suicidado en la bañera. Y su esposa llama justo en esos momentos desde Barcelona.

Quizá el hecho de pensar en algo que puede pasar, o un simple cambio o error a nuestro alrededor puede llegar a desencadenar situaciones incontrolables que a priori eran insospechadas.
Quizá un cambio puede desencadenar consecuencias no sólo en el futuro, también en el pasado, que cuesta asimilar.

Yo llamaría a esto teatro absurdo (sin ningún menosprecio), porque no consigo explicar lo que ha pasado aquí de otra manera que me convenza más.

sábado, 14 de abril de 2012

EL LIBRO INFINITO

Hace tiempo senté un precedente al que no podría ya faltar, escribir una critica de una pequeña representación teatros, algo a lo que no se si podría llamar a priori ni obra de teatro. Pero, como en aquella ocasión, una sencilla representación, gratuita por otro lado, consigue sorprenderme de una forma muy especial, más que algunos grandes montajes.
Así que no tengo más remedio, la obligación está creada y la suerte echada, abro mi block-blog y cuento todos los momentos especiales de los que he pedido disfrutar con esta gran obra.
Se cumplen 300 años de la creación de la Biblioteca Nacional Española (BNE), una fecha única para lucir las mejores galas, celebrarlo por todo lo alto. Las joyas de la BNE salen a la luz, el Beato de Liébana, textos de Isabel la Católica, incunables, códices, miniaturas, grabados, etc. Y por si eso no fuera bastante, deciden crear una obra para la ocasión, una representación que cuenta la historia de la institución. 
Instructivo, pero no muy entretenido, eso pensé yo. Pero creo que cuando las cosas se hacen con cariño y algo de conocimiento, es posible transmitir todo lo que se quiere. La obra cuenta de forma amena, rigurosa e instructiva, lo que nos quiere enseñar. 

Por allí pasan grandes personajes, vitales en la historia del centro. Su fundador, Felipe V, rey venido desde Francia siendo muy joven, decide crear la institución para el pueblo (noble, no llano) y ceder su biblioteca y los tesoros que guarda el Alcázar. Melancólico y apasionado con lo que le interesa, quiere cubrir las funciones de su puesto siendo útil, ya que él ni tan si quiera se planteó ser rey. Y así se crean los primeros fondos en la iglesia de la Concepción, cerca y conectada con el Alcázar. Allí se guardarán las grandes obras de los nobles vencidos, no volverán a perderse entre los que integran el bando vencedor. También una obra de cada libro editado deberá ser entregada a los fondos de la BNE. Los primeros tesoros llegan en 1712. 
Goya también tiene su lugar en esta fiesta, ha luchado por un país y ya agotado se despide de nosotros, de España. Vivió la guerra de la Independencia, el reinado del déspota Fernando VII, su década ominosa y ahora, viejo, sordo, atormentado por sueños, voces,  brujas, decide dejar su  quinta y su amado país. Pero antes de irse viene a recordarnos que trajo la litografía, se rió de la Academia de San Fernando que no apreció su arte, creo los Caprichos para su propio disfrute, los Desastres, los Aquelarres. Ahora lo deja todo, parte a un país que le querrá mejor. 


Barbieri viene a honrar la zarzuela y con ella la vida de Madrid. Su obra se crea en la calle de donde el bebe el arte que plasma en sus piezas. Admira la chulería, el piropo, la idiosincrasia de la vida de esta ciudad. Así se embarca en una locura, la creación de un centre para la representación del género chico, y cinco años después deciden construir el teatro de la Zarzuela. Barbieri nos cuenta orgulloso que él también tiene su sale, dedicada a la música y las partituras y recuerda a todos sus amigos, entre ellos, Menéndez Pelallo, que honra la puerta de este edificio.


Y de todos los posibles invitados a la fiesta de cumpleaños, falta el que se merece con más legitimidad dar su nombre a una sala, Miguel de Cervantes. Llega hasta nosotros después de haber sufrido muchas penalidades, una locura de juventud, un duelo le hizo huir para no perder su mano derecha, pero, cosas del destino, acabó en una guerra y en la cárcel y perdió su brazo derecho. Ahora sólo busca paz y tiempo para poder contar todo lo vivido, puede ser divertido contar y leer sus historias, ¿seré capaz de escribirlas?, se pregunta. Y mientras ha tenido tiempo para pasear por la biblioteca, y descubrir alguna joya como El Aleph de un tal Borges. Hay un punto en el que se concentra todo y desde el que se puede ver todo, qué curioso! 

Así dejamos a estos personajes y sus sombras, sus trabajos bajo el manto de la Biblioteca, que les protege y guarda. Porque la BNE ha estado presente durante toda la fiesta, disfrutando de sus obras, sus palabras, el amor desmedido que siente la gente por lo que allí se guarda. Y es que la BNE vive de la gente que está allí disfrutando con todas sus obras, sueña lo que ellos sueñan y crece con cada uno de ellos. 





jueves, 12 de abril de 2012

LA PIEL EN LLAMAS

Es genial volver al teatro y encontrarse una obra como ésta. Y soy tan tajante llamándola "genial" porque la obra consigue contar una historia interesante, actual, real, y de una forma atrayente, metiendo al público en el argumento y creando una sensación perturbadora. Somos cómplices de lo que está pasando en escena, no de todo (o  sí) pero al menos de una gran parte, porque hemos aceptado el juego, y también por omisión, por no luchar contra este sistema hipócrita. 

La obra también es genial porque sabe contar la historia de una forma muy original, vemos dos escenas en una, intuimos algo de la conexión entre ambas, pero hasta el final no acaba de aclarase. Un recurso muy utilizado en el cine pero que en teatro es bastante más difícil de llevar a cabo. Y aquí lo consiguen, de forma algo evidente pero que queda bastante original. 

 Las dos historias transcurren en el mismo hotel de un país pobre e inestable en guerra perpetua. Un fotógrafo vuelve a recibir un premio por la foto que tomó hace más de veinte años, solo que ahora el premio lo recogerá de manos del nuevo gobierno democrático del país donde tuvo lugar el conflicto. Vuelve después de tantos años al lugar que le dio la fama y la infelicidad. Allí una periodista intenta sacarle información, quiere saber más de lo normal y cuestiona la moralidad de la imagen: una niña es lanzada como un cohete por el impacto de una bomba que ha caído a sus espaldas. Todos saben que ese premio no es más que una cortina de humo, un lavado de cara de un gobierno corrupto de un país en guerra, pero aceptan y callan por el beneficio que les reporta.  El fotógrafo se esconde tras una imagen de insensibilidad que esconde el dolor que guarda desde ese momento, un dolor que no le abandonó y no le permitió progresar. 

La segunda historia, entrelazada con la primera, cuenta que un médico de Naciones Unidas recibe los favores sexuales de una mujer a cambio de tratar a su hija enferma.Todas las perversidades y vejaciones serán aceptadas si a cambio hay una posibilidad de salvación para la pequeña. 

Un mundo corrupto en las pequeñas y las grandes cosas, un juego del que es difícil salir porque los que pueden, reciben beneficios y los que no, tienen poca fuerza para gritar.
Así la periodista local intenta ver humanidad en el fotógrafo, y sus preguntas incómodas sólo molestan al acomodado profesional. ¿Qué es lo que mueve a la reportera a intimidarle? ¿A querer saber tanto de sus sentimientos? Ella es la niña que salió volando por los aires, la protagonista anónima de la foto y quiere conocer al hombre que no la socorrió, quiere darle una oportunidad de vivir si vale la pena, y si no matarle. Él nunca fue valiente, sólo estuvo en el momento acertado en el lugar idóneo y eso arruinó su vida. Ahora tiene una oportunidad de reconciliarse con ella, se enfrenta a un arma y una verdad dudosa, pero la realidad que vive es mucho peor, una familia destruida, una lucha sin descanso con sus remordimientos y un mundo que ha convertido su única buena acción en una moneda de cambio, una excusa para limpiar la imagen de los sucios negocios,un merchandising absurdo.

Así que al decidir entre una pistola o la posibilidad de escapar prefiere quedarse, verse con su pasado, y salir victorioso o morir. La niña periodista  dispuesta a matarle ve en su acto la luz que había dado por perdida, y ahora quiere que él la reconozca, la crea. Pero para él lo importante ya no es si es ella o no, ahora él recupera el sentido que había perdido, y junto a ella decide emprender la tarea de difundir lo aprendido, lo que hay detrás de tanto conflicto, el engaño al que somos todos sometidos, la esperanza de salir adelante, como es el caso de ella. 

¿Y cómo unir esto a la segunda historia? Pues el corrupto miembro de Naciones Unidas, gran vencedor de este juego, nunca tocado o afectado, disfruta de su situación dominante, porque la hija de la entregada mujer murió ayer, pero él calla para seguir beneficiándose de ella. En un arranque de dignidad reconoce la verdad y abandona a la mujer en la habitación del hotel, tiene que ir a ver a su amigo fotógrafo, concretar su actuación en la entrega de premios. La mujer desesperada, sin rumbo ni sentido, se tira por el patio del hotel. El fotógrafo, al llegar al hotel un rato después (porque las historias a pesar de ser contadas a la vez tienen un pequeño desfase en el tiempo), la encontrará muerta, suicidada, como una consecuencia de la situación terrible y absurda en que vive ese país.

La obra consigue contar una gran historia, angustiarnos, hacernos participes de lo que está pasando, violentarnos hasta el extremo, y mantener a la vez el interés en la acción. No suelo fiarme de las nuevas obras y los jóvenes autores, pero creo que esta vez ha sido uno de los mejores aciertos.