jueves, 5 de julio de 2012

VIEJOS TIEMPOS


Me presento en mi adorado teatro español, en su "sala pequeña" para más inri. Vuelvo a degustar y a dejarme enredar en un Pinter, repito el autor de la última vez. El reparto suena inmejorable: Enma Suarez, Ariadna Gil y el magnifico José Luis García-Pérez. De éste último, a nadie le suena el nombre, así que deduzco que soy su fan número uno, la más  incondicional. El escenario es sencillo, como en todas sus obras, una habitación es suficiente para el desarrollo de toda la trama. Siempre interiores, y siempre personajes comunes, anónimos que se ven envueltos en situaciones que sin otro calificativo mejor, podemos llamar "pinterianas". 

El argumento es realmente difícil de explicar, en buena parte porque no se llega a comprender al completo. Las interpretaciones posibles son muchas y también los flecos que quedan después de buscar un sentido a lo visto.

Una pareja acomodada, Kate y Deeley, habla tranquilamente en su salón de la visita que recibirán en unas horas. Anna, vieja amiga de Kate, vendrá a su casa. Deeley, el marido, es un hombre despierto que empieza a descubrir que no conoce  muchas partes de la vida de su esposa, pero se siente seguro en su relación y busca divertirse con la visita de la desconocida. Su mujer es callada, un ser reservado que nunca explicó gran cosa de su pasado. Esta visita parece incomodarla.

Tan pronto como llega la amiga la situación se tensa, la conversación es una continua lucha por mostrar quién conoce mejor a Kate, su marido o su vieja amiga.Y entre tanto enfrentamiento dialéctico él empieza a entrever algo que no le agrada: la relación entre las mujeres pudo superar la barrera de la amistad. 
La amiga cuenta historias del pasado que protagonizaron las dos, y para ello, relata detalles, intimidades, parece conocerlo todo de ella y haberlo experimentado todo con ella. El marido se siente desplazado, atacado, intenta defender su terreno, mostrar lo auténtico de su amor. Pero en su furia pretende por encima de todo salvar su hombria, y olvida e hiere a su mujer, la trata como un ser que no está presente, del que puede contar cualquier cosa por salvar su honor. La esposa se convierte en un trofeo y a la vez es un ser lejano, del pasado, se siente tratada como alguien que ha muerto.

Pero en la batalla empazamos a perdernos con los hechos relatados, las historias comienzan a mezclarse, algo no encaja, alguien miente, algo falla. La película que proyectaban en la sala de cine donde el matrimonio se conoció, "larga es la noche", aparece en la vida de las amigas muchos años antes.

Al extraño juego de la amiga se ha prestado el marido y ahora no sabe cómo salir de él. Sobre cada hecho ambos quieren tener el protagonismo, robarse los recuerdos, sentir que ese pasado lejano fue bueno y que cada uno fue el protagonista de este tiempo mejor. La verdad del pasado es particular, cada uno tiene la suya propia, y al creer que ésta fue la verdad, esto se convierte en realidad. 

Anna adoró tanto a Kate que su personalidad se mezcló con la de su amiga, se ve como ella, cree haber  vivido lo que ella vivió, le roba los recuerdos. No importa conocer su relación, si fueron amantes o amigas, sólo que de aquello queda una sombra que no deja ver lo ocurrido. Por otro lado, el marido siente que hace mucho perdió a su mujer, su alegría, su risa, quizá nunca la tuvo. Ahora empieza a intuir la razón de su triste vida juntos, y es algo que no le gusta y querría no haber sabido nunca. Demasiado tarde para olvidar lo ocurrido en ese salón esa noche. 

Difícil seguir explicando el resto, hasta aquí son interpretaciones posibles, de lo demás no me atrevería ni a aceptarlo como conjeturas. Pero allá voy:
Parece ser que el marido conoció a la amiga en el pasado, se fijó en ella, ligaron. Ésa es la verdad de la vida de la chica que sólo recuerda fiestas interesantes, teatros, óperas, tertulias. Anna fue una chica más, buscando un hombre que le pagara las copas en los bares, a cambio de un rato con ellos. Pero todo eso lo olvidó, sólo guarda en su memoria aquello que le gustó ser. En cambio Kate lo recuerda todo, recuerda aquella noche en que ella llegó a casa con aquel chico, y después fue él el que quiso estar con ella, la eligió, la salvó de una vida que a ella realmente no le gustaba. Y así Kate cuenta su visión de la verdad de lo vivido,  en la que ella está con aquel chico, Deeley y su amiga yace muerta en el suelo de la habitación, la olvida, la elimina de su vida.

La obra dura poco más de una hora, más sería un castigo para las neuronas. Sus obras son cortas pero de una intensidad y complejidad que difícilmente se encuentra en otros autores. Supongo que para los actores el esfuerzo de interpretar un texto de este tipo debe de ser enorme. Un lujo disfrutrar en una pequeña sala (no podría ser de otra manera) de esta representación.

Triste pasado que nos hace infelices en el presente. 



2 comentarios:

  1. Jajaja.... con que "pinteriana" ¿no? Cómo se nota quién ha leído el Ulises.

    Me ha gustado la crítica y la obra tiene que haber sido muy entretenida. Con lo que he leído me pregunto, ¿no pudo haber sido la amiga la misma persona que su esposa, de joven? Así se explicaría que hubieran estado en el cine "antes" de que conociera a la esposa, como si antes de casarse hubiera sido otra persona diferente, más viva. Esa persona más viva conoce al marido, los dos salen juntos, se divierten, hasta que en algún momento ella se transforma en lo que es ahora, otra persona sin alegría.

    ¿Puede ser? Qué buenas las obras que te dejan pensando, son difíciles de hacer porque pueden quedar como "valleinclanianas" (toma ya), es decir, del infausto teatro Valle Inclán.

    ResponderEliminar
  2. pues sí que me gusta tu teoría, sí. Siempre tienes ideas sobresalientes, nuevas visiones, es muy enriquecedor ir contigo al teatro. Por eso te echo tanto de menos.

    Entre los textos que leí alrededor de la obra, uno contaba que es posible que el personaje de la amiga realmente no haya aparecido. Todo sea fruto de su triste vida, el medio de plantear su convivencia gris.

    Realmente Pinter no busca contar una historia con moraleja, donde todo cuadre al final. Todo queda abierto, busca perturbar con situaciones posibles, dejar que pensemos y concluyamos con nuestra cerrada mente y después decirnos que él no ha escrito nada de eso, que somos nosotros con nuestros prejuicios y experiencias los que damos por hecho, los que suponemos y erramos.

    Creo que eso es lo genial de Pinter, que te pone a prueba, te convierte en la parte más importante de la historia.

    ResponderEliminar