Fue el gran éxito de la temporada pasada, muchos premios Max y todo vendido desde semanas antes. Y yo, la gran teatrera, me lo perdí. Y a pesar de estar avisada sólo conseguí una entrada en la última fila in extremis.
La crisis provocada en la cultura ha hecho que las obras más destacadas de los años pasados vuelvan a estar en cartel, y así mejorar ligeramente la recaudación de esta mala época. La consecuencia de esta acción es que nuevos autores, jovenes directores y muchos actores no encuentren salas de teatro que se arriesguen a estrenar nuevas obras.
Llegamos al teatro con tiempo suficiente para charlar un poco, y, ¡oh, sorpresa!, la plana mayor de las artes escénicas está rodeándonos. Entre otros está el director de la obra, Miguel del Arco, el director del teatro Abadía, José Luis Gómez, actores como Eduardo Noriega, el argentino simpático compañero de Ricardo Darín, llamado Eduardo Blanco y muchos otros a los que ni conseguíamos dar nombre.
Entramos y el escenario sorprende y capta nuestra atención. Una enorme mesa moderna es el único mobiliario. Sobre ella y también debajo montones de botellas de vino y alguna que otra copa. Alguien va a salir mal de aquí.
Las luces se apagan, el escenario vacío se llena completamente con la presencia de Carmen Machi, nuestra Helena de Troya.
Los años no han perdonado a Helena, la que ostentó la mayor belleza jamás conocida ha sido castigada por el desafío a los dioses y ya nada en su cuerpo recuerda la mujer que fue. Su padre Zeus la condenó por ese provocación.
Helena se presenta ante su público y a la vez se somete a un juicio ante su jurado. Viene a contarnos quién es, a justificar su presencia aquí, y su vida en tiempos pasados. Quiere que sepamos la historia de su boca, y así tener una oportunidad para salvarse de la condena a la que ha sido sometida durante siglos. Porque Helena es la puta, la zorra y la casquivana, según la versión que de ella contaron.
Su padre Zeus se encaprichó de Leda y convertido en cisne vino hasta ella y la cubrió con su esperma, dando como resultado dos huevos, de los que nacieron Polux y Cástor, y Helena. La vida de la joven no fue nada fácil. Raptada por Teseo con nueve años se quedó embarazada de la pequeña Ifigenia. Sus hermanos gemelos la rescataron y la hija que tuvo fue entregada a su hermana mayor, Clitemnestra, mujer de Agamenón. Éste acabó con la vida de la pequeña.
Con catorce años Helena es ofrecida en matrimonio al mejor postor que resultó ser Menelao, hermano de Agamenón. Éste también la trató como un objeto para cumplir sus deseos. En su vida Helena no había hecho más que aceptar las imposiciones de todos sobre ella y sufrir. Con Menelao tiene una hija, Hermíone.
Tras diez años de un matrimonio lleno de desprecios y humillaciones Helena descubre por primera vez el amor. Paris se presenta ante ella como su salvador y Helena lo deja todo por él.
Pero Paris también tiene un pasado. Nació con la vaticinio de que acabaría con el reino de Troya, así que fue condenado a muerte nada más nacer. Pero una de estas sensibles matronas, de las que tantas hay en la mitología, sintió lástima y le salvó la vida, sería criado por una familia de pastores. Pasados los años Paris descubrió su procedencia y volvió al castillo real donde fue admitido por sus padres con cierto recelo. Ahora, a su vuelta de Esparta se presenta con Helena, la cuñada de Agamenón, rey de Micenas. Nadie en Troya la quiere, es una extraña, una enemiga. Sólo París le entrega todo su amor.
La ofensa del rapto de Helena tiene su pronta respuesta. Los reinos de Micenas y Troya eran enemigos declarados, Helena facilita que estalle la guerra que tanto deseaban. Pero ella no quería que hubiera muertes, batallas, bandos perdedores ni vencedores, sólo quería ser feliz.
¿Quién es el culpable de esa guerra, los reyes que mandan a sus tropas a la muerte para alimentar su orgullo o la pobre mujer que luchó por una oportunidad de ser feliz?
Zeus, con su gran poder, tampoco hizo nada por evitarlo. Más bien al contrario, él era un espectador que se divertía con las peleas de los hombres. Sin embargo para la historia ella es la gran culpable.
La guerra dura diez años y acaba con el asedio a la ciudad de Troya. Ya han muerto muchos de los hermanos de Paris, Troilo, el joven héroe, Héctor, el heredero de la corona que tanto respetó a Helena. Cuando llega el turno de Paris éste huye del campo de batalla, abandonándolo todo, entre ellos a su amada que ya no lo era tanto. Cuando finalmente Paris es herido mortalmente Helena no siente dolor, ya es tarde también para su amor. Paris muere y mientras que es quemado en una pira su antigua amante, la ninfa Enone, se lanza a las brasas para morir con él. Helena se pregunta porqué no hizo lo mismo, pero es que el amor que la movió a abandonarlo todo, hasta a su hija, se había extinguido.
Cuando Helena está a punto de morir por el hierro de Menelao, éste decide salvarla y mostrarla como trofeo. Ella es una vez más un objeto con el que todos juegan y tratan a su antojo. Voces gritan que sea muerta como única expiación de sus penas. Pero su culpa comparada con las de los hombres, los dioses o quién quiera que comparen, son nimias, porque ella sólo luchó por el sentimiento más puro que es el amor. Otros pretendieron la gloria, el honor, el orgullo o la diversión, sólo ella quiso su bien sin desear el mal a nadie más.
Ahora es el público el que tiene que juzgar a la zorra de Helena y salvarla y concederle el olvido o condenarla para siempre.
Y en ese momento final Carmen-Helena se sube a la mesa y vacía las botellas de vino, y su sangre se derrama por el escenario.
Impresionante texto, impresionante dirección, impresionante la Machi! Todo el público en pie,olé, olé y olé!
Esta foto va por ella, que se lo merece:
Helena no para de beber en toda la obra. Se pasea, coge una copa, la rellena, la bebe de un trago. No es sólo vino, el mejunje lleva una poción que le ayuda a soportar sin llorar un día completo, y así poder contarnos la historia. Y es que hasta la ves que se va emborrachando. Hasta eso lo representa bien.
Helena habla con el público pero también con Zeus, que como Dios que es, siempre está presente. Se encara con él, le pide explicaciones, le acusa de jugar con la gente, castigarles, no tener piedad. Y le dice que hará que la gente sepa cómo es él, para que dejen de seguirle y nombrarle porque cuando un Dios no se recuerda desaparece.
Habría muchas Helena de Troya ahora, pero más aún Agamenón, Priamo, y unos cuántos Zeus.
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jueves, 18 de abril de 2013
jueves, 14 de marzo de 2013
DESEO
Cumplí mi palabra, tras algunos dramones destructivos (realmente fueron muchos) supe que me merecía algo más animado y me prometí que la siguiente obra sería una comedia. Dicho y hecho, aunque debo decir que jamás pensé que lo cumpliría.
Los reportajes de las revistas de teatro presentan una imagen de "Deseo" algo morbosa, atrae nuestro lado oscuro y voyeur que a todos nos gustaría probar alguna vez. El reparo nos aleja de este ambiente, pero si nos ponen al alcance una historia como ésta y más en un teatro, nos sentimos casi invitados a la experiencia.
En principio la obra llamó mi atención, pero no lo suficiente como para invertir una tarde de teatro en ella. A pesar de todo algo me hizo no olvidarla, su director. Miguel del Arco siempre me ha sorprendido y encantado. Además sus obras llevan un gran mensaje bajo el argumento.
Así que allá me fui más sola que la una a ver una obra llamada Deseo. Ésta es su historia.
Dos mujeres charlan en el gimnasio sobre sus vidas. Paula es atrevida y explosiva, le gusta hacer realidad sus sueños eróticos y disfruta contándoselos a Ana. Ana es una mujer feliz, lleva casada 15 años con Manu y las historias de Paula le provocan cierta excitación, una especie de vía para experimentar nuevas sensaciones.
Paula tiene un amante con el que juega al límite, pero la relación no avanza más porque él está casado. Sin embargo ella se siente segura de que cualquier hombre caería rendido ante sus provocaciones. Ana no acepta esa forma de pensar y pone como ejemplo su relación que es asentada y segura, basada en la confianza.
La confrontación entre ambas mujeres las lleva a enfrentarse en un reto: Paula es invitada a pasar el fin de semana en una casa de campo con la pareja. Una cuarta persona compartirá estos días con ellos, Teo. Teo está en tramites de separación de su mujer ya que cometió una infidelidad con la chica del servicio y fue cazado en plena faena por su mujer. Ahora vive un infierno, ha tenido que dejar su casa, no puede ver a sus hijos y siente que su mujer solo pretende hacer de su vida un infierno. Obcecado en odiar a su mujer no ve más allá.
La historia de Teo divide al matrimonio, Ana ve imperdonable la falta cometida, mientras que Manu piensa que la infidelidad no existe si no es conocida.
La llegada de los invitados a la casa de campo parece ser bien recibida por todos. Paula se mueve como pez en el agua siendo el centro de atención de Teo, aunque su verdadero objetivo era Manu, el marido de su amiga, el cual se muestra algo tenso y rechaza todo acercamiento de la amiga lanzada. Ana disfruta pensando que entre sus amigos solteros puede surgir algo mientras que Teo se reparte entre el odio a su ex y el deseo por la nueva.
Cuando Paula y Manu se quedan solos comienza una fuerte discursión. Manu enfurecido pregunta a Paula cómo puede haberse presentado allí. Ella dice que viene buscando un juego más divertido que el ya conocido. No le basta con ver a su amante una vez por semana o que sus sueños eroticos se conviertan en realidad. Quiere llegar más lejos y estar al límite para disfrutar más. Desesperado por la situación, Manu aprovecha la primera oportunidad para retirarse a su habitación. En cuanto Teo y Paula se quedan solos ella expone claramente que quiere follar, sin más preámbulo. Teo está aturdido, nunca se vio en una situación igual.
La noche transcurre como era de esperar. Paula y Teo no paran de gemir y demostar su pasión mientras que Manu pasa la noche atormentado escuchándoles, junto a su esposa.
Pero el plan de Paula no acababa aquí, sólo ha hecho más que comenzar. Su juego va a ser mucho más perverso, quiere ver como todos se debaten entre el deseo y los conceptos puritanos y como pierden para siempre la confianza en la que han basado su existencia. Espera verles a todos jugar el mismo juego que ella lleva tiempo viviendo, sentir como todos pierden las asentadas vidas que a ella siempre le ha sido negada. Tras su promiscuidad y excitación ella esconde sus ganas de una pareja y una vida feliz junto a la persona que quiere.
El siguiente paso de su plan es hacer surgir la atracción entre la esposa y el amigo de la pareja. Inventa historias, las cuenta acompañadas de un tono confidente, lágrimas y todas las argucias que sean precisas. Aunque les resulte poco creíble, la duda surge entre los dos, ya que el sentimiento de ser deseados gusta a ambos.
Mientras tanto los amigos, Teo y Manu, comentan sobre la atractiva chica. Teo presume de lo bien que le está yendo con ella y se mofa de su amigo diciendole que nunca estuvo con una mujer como ésa. Manu no puede callarse más y confiesa con gran orgullo el motivo de que Paula esté allí y con ello, la relación que mantienen. Teo se siente hundido y rabioso y reacciona atacando a su amigo, amenazandole con quitarle a su mujer. A continuación comienzan una pelea solo interrumpida por la cena y la llegada de las mujeres.
El ambiente de la cena del segundo día es bien distinto al del primero. Todos saben los motivos que les han reunido allí excepto Ana que se mantiene al margen de los hechos. Durante la cena Teo tontea con Ana para molestar a su marido, mientras que Manu hace lo mismo con Paula. Ésta ha conseguido transmitir a todos dudas y excitación, aunque estos sentimientos probablemente estaban latentes en todos y sólo han necesitado una pequeña chispa para saltar.
La noche trae muchas sorpresas y tensiones. Ana, siguiendo las indicaciones de Paula, sorprende a Manu con juegos nocturnos que no le gustan nada. Él no espera probar con su mujer lo que practica con su amante y reacciona muy bruscamente con ella. Ana se siente avergonzada y humillada, sale del cuarto y en el salón encuentra a Teo. Éste después de descubrir la verdad se siente utilizado y no quiere acostarse más con Paula. Al amparo de la noche y recordando la atracción que han sentido ese día, se consuelan juntos del desprecio vivido. Pero unos ruidos les separan rápidamente. Teo movido por una mezcla entre pena y venganza esconde a Ana para que pueda descubrir toda la verdad.
Manu y Paula vienen a escondidas, vigilan que nadie aparezca, aprovechan la soledad para retozar y confesarse la fuerte atracción que sienten al verse y no poder tocarse. Manu en su desenfreno hace daño a Paula, lo que le molesta especialmente. Ella sufre con la actitud egoista de Manu en la que sólo sabe sentir el daño cometido una vez hecho.
Ana debe de enfrentarse a la realidad más dura e inimaginable de su vida. Se siente engañada, defraudada por la persona en la que siempre creyó. El mundo se derrumba ante ella. Su vida se rompe con su pareja. Mientras que ella siente el fin de todo, Paula y Teo han decidido reconciliarse y disfrutan juntos. Algunas insinuaciones de Paula muestran que el primer deseo de un fin de semana sin compromiso ha tornado en un intento de luchar por una relación. Teo se siente feliz, viviendo un sueño, y promete una nueva vida para ambos.
Tras la resaca de la noche, las primeras emociones han pasado. Ana no es la inocente mujer que imaginaba el amor como un sentimiento puro e incorruptible. Para mostrar su fuerza ha llamado a la ex de Teo pidiéndole que le dé una nueva oportunidad. Teo recibe el mensaje y se siente feliz por esta segunda oportunidad. Sólo unas horas antes había prometido esta oportunidad a Paula que ahora sufre un daño similar al que ella provocó. Es víctima de su propio juego pero no está acostumbrada a perder así que les amenaza con contar su pequeño lío de la noche anterior a Manu. Los implicados no están dispuestos a poner en peligro nuevamente sus vidas, menos por alguien que intentó acabar con sus esperanzas. Solo hay una forma de callarla para siempre: matarla y enterrarla en el jardín.
Manu vuelve unas horas después salió a pasar y pensar, ha decidido seguir junto a su mujer, el ser al que más quiere. Pero descubre algo extraño en la casa: sus amigos no están y Paula se dejó la maleta. Al preguntar insistentemente a Ana por lo ocurrido descubre la única respuesta que tanto estaba temiendo. Paula yace bajo el jardín como pago al daño cometido, este es el precio del juego peligroso que todos han querido probar.
La obra nos habla de la frontera entre el juego y la realidad, cuánto estamos dispuestos a exponernos y a qué precio por llegar al límite y volver de él. Y nos habla de esa seguridad que creemos imperturbable y cómo podemos perderla y no volver a recuperarla nunca más; porque una vez que se pierde no se volverá a recuperar.
La representación está contada entre risas, en un lenguaje cercano de forma que nos parece estar disfrutando de la charla con unos amigos. Los dialogos son muy naturales todos los personajes hablan, gritan y se ríen a la vez, no guarda los tiempos normales de las obras. Esto hace que el diálogo esté especialmente conseguido.
El argumento empieza de forma muy cómica que poco a poco nos mete en una trama compleja. Nos sentimos molestos como testigo de lo que está ocurriendo, también complices y a veces condescendientes con ciertas reacciones. ¿Dónde está el límite?
Los reportajes de las revistas de teatro presentan una imagen de "Deseo" algo morbosa, atrae nuestro lado oscuro y voyeur que a todos nos gustaría probar alguna vez. El reparo nos aleja de este ambiente, pero si nos ponen al alcance una historia como ésta y más en un teatro, nos sentimos casi invitados a la experiencia.
En principio la obra llamó mi atención, pero no lo suficiente como para invertir una tarde de teatro en ella. A pesar de todo algo me hizo no olvidarla, su director. Miguel del Arco siempre me ha sorprendido y encantado. Además sus obras llevan un gran mensaje bajo el argumento.
Así que allá me fui más sola que la una a ver una obra llamada Deseo. Ésta es su historia.
Dos mujeres charlan en el gimnasio sobre sus vidas. Paula es atrevida y explosiva, le gusta hacer realidad sus sueños eróticos y disfruta contándoselos a Ana. Ana es una mujer feliz, lleva casada 15 años con Manu y las historias de Paula le provocan cierta excitación, una especie de vía para experimentar nuevas sensaciones.
Paula tiene un amante con el que juega al límite, pero la relación no avanza más porque él está casado. Sin embargo ella se siente segura de que cualquier hombre caería rendido ante sus provocaciones. Ana no acepta esa forma de pensar y pone como ejemplo su relación que es asentada y segura, basada en la confianza.
La confrontación entre ambas mujeres las lleva a enfrentarse en un reto: Paula es invitada a pasar el fin de semana en una casa de campo con la pareja. Una cuarta persona compartirá estos días con ellos, Teo. Teo está en tramites de separación de su mujer ya que cometió una infidelidad con la chica del servicio y fue cazado en plena faena por su mujer. Ahora vive un infierno, ha tenido que dejar su casa, no puede ver a sus hijos y siente que su mujer solo pretende hacer de su vida un infierno. Obcecado en odiar a su mujer no ve más allá.
La historia de Teo divide al matrimonio, Ana ve imperdonable la falta cometida, mientras que Manu piensa que la infidelidad no existe si no es conocida.
La llegada de los invitados a la casa de campo parece ser bien recibida por todos. Paula se mueve como pez en el agua siendo el centro de atención de Teo, aunque su verdadero objetivo era Manu, el marido de su amiga, el cual se muestra algo tenso y rechaza todo acercamiento de la amiga lanzada. Ana disfruta pensando que entre sus amigos solteros puede surgir algo mientras que Teo se reparte entre el odio a su ex y el deseo por la nueva.
Cuando Paula y Manu se quedan solos comienza una fuerte discursión. Manu enfurecido pregunta a Paula cómo puede haberse presentado allí. Ella dice que viene buscando un juego más divertido que el ya conocido. No le basta con ver a su amante una vez por semana o que sus sueños eroticos se conviertan en realidad. Quiere llegar más lejos y estar al límite para disfrutar más. Desesperado por la situación, Manu aprovecha la primera oportunidad para retirarse a su habitación. En cuanto Teo y Paula se quedan solos ella expone claramente que quiere follar, sin más preámbulo. Teo está aturdido, nunca se vio en una situación igual.
La noche transcurre como era de esperar. Paula y Teo no paran de gemir y demostar su pasión mientras que Manu pasa la noche atormentado escuchándoles, junto a su esposa.
Pero el plan de Paula no acababa aquí, sólo ha hecho más que comenzar. Su juego va a ser mucho más perverso, quiere ver como todos se debaten entre el deseo y los conceptos puritanos y como pierden para siempre la confianza en la que han basado su existencia. Espera verles a todos jugar el mismo juego que ella lleva tiempo viviendo, sentir como todos pierden las asentadas vidas que a ella siempre le ha sido negada. Tras su promiscuidad y excitación ella esconde sus ganas de una pareja y una vida feliz junto a la persona que quiere.
El siguiente paso de su plan es hacer surgir la atracción entre la esposa y el amigo de la pareja. Inventa historias, las cuenta acompañadas de un tono confidente, lágrimas y todas las argucias que sean precisas. Aunque les resulte poco creíble, la duda surge entre los dos, ya que el sentimiento de ser deseados gusta a ambos.
Mientras tanto los amigos, Teo y Manu, comentan sobre la atractiva chica. Teo presume de lo bien que le está yendo con ella y se mofa de su amigo diciendole que nunca estuvo con una mujer como ésa. Manu no puede callarse más y confiesa con gran orgullo el motivo de que Paula esté allí y con ello, la relación que mantienen. Teo se siente hundido y rabioso y reacciona atacando a su amigo, amenazandole con quitarle a su mujer. A continuación comienzan una pelea solo interrumpida por la cena y la llegada de las mujeres.
El ambiente de la cena del segundo día es bien distinto al del primero. Todos saben los motivos que les han reunido allí excepto Ana que se mantiene al margen de los hechos. Durante la cena Teo tontea con Ana para molestar a su marido, mientras que Manu hace lo mismo con Paula. Ésta ha conseguido transmitir a todos dudas y excitación, aunque estos sentimientos probablemente estaban latentes en todos y sólo han necesitado una pequeña chispa para saltar.
La noche trae muchas sorpresas y tensiones. Ana, siguiendo las indicaciones de Paula, sorprende a Manu con juegos nocturnos que no le gustan nada. Él no espera probar con su mujer lo que practica con su amante y reacciona muy bruscamente con ella. Ana se siente avergonzada y humillada, sale del cuarto y en el salón encuentra a Teo. Éste después de descubrir la verdad se siente utilizado y no quiere acostarse más con Paula. Al amparo de la noche y recordando la atracción que han sentido ese día, se consuelan juntos del desprecio vivido. Pero unos ruidos les separan rápidamente. Teo movido por una mezcla entre pena y venganza esconde a Ana para que pueda descubrir toda la verdad.
Manu y Paula vienen a escondidas, vigilan que nadie aparezca, aprovechan la soledad para retozar y confesarse la fuerte atracción que sienten al verse y no poder tocarse. Manu en su desenfreno hace daño a Paula, lo que le molesta especialmente. Ella sufre con la actitud egoista de Manu en la que sólo sabe sentir el daño cometido una vez hecho.
Ana debe de enfrentarse a la realidad más dura e inimaginable de su vida. Se siente engañada, defraudada por la persona en la que siempre creyó. El mundo se derrumba ante ella. Su vida se rompe con su pareja. Mientras que ella siente el fin de todo, Paula y Teo han decidido reconciliarse y disfrutan juntos. Algunas insinuaciones de Paula muestran que el primer deseo de un fin de semana sin compromiso ha tornado en un intento de luchar por una relación. Teo se siente feliz, viviendo un sueño, y promete una nueva vida para ambos.
Tras la resaca de la noche, las primeras emociones han pasado. Ana no es la inocente mujer que imaginaba el amor como un sentimiento puro e incorruptible. Para mostrar su fuerza ha llamado a la ex de Teo pidiéndole que le dé una nueva oportunidad. Teo recibe el mensaje y se siente feliz por esta segunda oportunidad. Sólo unas horas antes había prometido esta oportunidad a Paula que ahora sufre un daño similar al que ella provocó. Es víctima de su propio juego pero no está acostumbrada a perder así que les amenaza con contar su pequeño lío de la noche anterior a Manu. Los implicados no están dispuestos a poner en peligro nuevamente sus vidas, menos por alguien que intentó acabar con sus esperanzas. Solo hay una forma de callarla para siempre: matarla y enterrarla en el jardín.
Manu vuelve unas horas después salió a pasar y pensar, ha decidido seguir junto a su mujer, el ser al que más quiere. Pero descubre algo extraño en la casa: sus amigos no están y Paula se dejó la maleta. Al preguntar insistentemente a Ana por lo ocurrido descubre la única respuesta que tanto estaba temiendo. Paula yace bajo el jardín como pago al daño cometido, este es el precio del juego peligroso que todos han querido probar.
La obra nos habla de la frontera entre el juego y la realidad, cuánto estamos dispuestos a exponernos y a qué precio por llegar al límite y volver de él. Y nos habla de esa seguridad que creemos imperturbable y cómo podemos perderla y no volver a recuperarla nunca más; porque una vez que se pierde no se volverá a recuperar.
La representación está contada entre risas, en un lenguaje cercano de forma que nos parece estar disfrutando de la charla con unos amigos. Los dialogos son muy naturales todos los personajes hablan, gritan y se ríen a la vez, no guarda los tiempos normales de las obras. Esto hace que el diálogo esté especialmente conseguido.
El argumento empieza de forma muy cómica que poco a poco nos mete en una trama compleja. Nos sentimos molestos como testigo de lo que está ocurriendo, también complices y a veces condescendientes con ciertas reacciones. ¿Dónde está el límite?
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