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jueves, 17 de febrero de 2022

LA BATALLA DE LOS AUSENTES

Echaba de menos volver a ver las tablas desde mi querido asiento, disfrutar de ese telón que sube y baja (aunque hoy no se movió), ese momento único en que todo se apaga y comienza la magia del teatro.

Vi un correo anunciando obras y rápidamente me inundaron las ganas de volver. Así que acabé la mañana con 2 entradas para disfrutar de ellas durante las próximas horas/días.

 La primera resolución fue Mario Gas, pero de eso ya hablaremos más adelante. La segunda fue La Zaranda, el antiguo Teatro Inestable de Andalucía la Baja, rebautizado hace años como Teatro Inestable de Ninguna Parte. Ese grupo de teatreros tan peculiar que parece que vienen de la compañía La Barraca y llevan a sus espaldas mil barracones como seña de su amor por el teatro. Y sin embargo son tremendamente irreverentes, comprometidos con su idea de no dejar a nadie relajarse, y todo desde una corrección e inteligencia extremas.

 Verles es exponerse al espejo en el que vemos todas nuestras deformidades, desenterrar aquello que aceptamos por comodidad pero que nos molesta y oprime.

 


La batalla de los ausentes es un canto al olvido que sufren aquellos que en el pasado lucharon por una causa pero ahora nadie les recuerda. Así empieza la obra y conforme avanza nos regala mucho más. Porque lo genial de esta compañía es cómo crean un ambiente de amargo humor en la que la risa perturbadora, como la llama Eusebio Calonge, surge a costa de seres desvalidos. Y todo esto se completa con frases que cuentan grandes verdades de una forma muy poética.

 


Tres militares asisten al homenaje que se rinde en el lugar de una batalla en la que casi todos sus compañeros perecieron. En el acto se llevan una desagradable sorpresa, nadie ha asistido, ni prensa, ni políticos, ni militares… Los ausentes no interesan a la sociedad. Como bien dicen, no viene nadie porque saben bien quienes son, o, si es la batalla de los ausentes, están todos. Recuerdan la dureza de la vida en las trincheras, discuten sobre quién hizo el acto más heroico o cuál se escondió ante el ataque del enemigo y gracias a eso sigue vivo, se pelean por la ubicación en la que ocurrió la terrible batalla que es donde depositarán la corona de laurel. Todo para no enfrentar la dura realidad del olvido.

 

En la locura del comandante entran en la trinchera y empiezan a recrear lo que vivieron allí, guardan la esperanza de recuperar la gloria del pasado. Pero no es fácil simular una lucha cuando no hay un enemigo visible que les ataca. Mueven la línea de fuego, simulan ser cada uno de un bando, buscan un sonido que les haga estar en guardia… Entre uno y otro delirio del comandante, los dos soldados comentan que tienen que seguirle la corriente al comandante a la espera de que alguien se haga cargo de él, ya que su familia pretende darle por muerto y en el asilo se han desentendido de él.   

 


Como lo de la guerra parece que no funciona, le proponen que se haga el dirigente de todo el territorio que han ocupado. El comandante es agasajado y tratado como un rey, vestido con traje y capa y acompañado al trono. 



Pero frente a todas las políticas que podría aplicar, decide ser un opresor con su pueblo, someterles, privarles del derecho de opinión y manifestación, encarcelar a los subversivos, borrar las señas del bando perdedor, convertir ministerios en lugares llenos de parásitos, entregar pantallas al pueblo que eliminen el pensamiento crítico, ajusticiar a los molestos como medida represora, elegir a los verdugos como parte importante de su gobierno. Todo ello con la idea de postergar su gobierno corrupto todo el tiempo que le sea posible.

 

Y entre todo este desvarío comienzan a sonar disparos del otro bando. Es el aviso de que las decisiones tomadas nunca ayudarán a pacificar el mundo. Como ellos dicen, la vida no tiene sentido sin un enemigo, pero ahora que no lo vemos es porque está entre nosotros, dentro de cada uno, es aquel que nos ha sometido y nos mantiene atados a un mundo falso.

 


La batalla es la única forma de vida para ellos, lo único que les mantiene la esperanza de no morir, de no caer en el olvido, de dar un sentido a la existencia. Una luz que nunca se apaga, que les acompaña donde quiera que se muevan, es el símbolo de la esperanza. Los tres militares acabaran volviendo a las trincheras, escondiéndose bajo ellas, guardando su dignidad.

 

La obra aborda con humor el simil de la vida actual, en continuo combate. Y nos muestra ese combate como algo difícil, donde lo que estamos perdiendo es el sentido poético de la existencia y para resistir solo tenemos la dignidad y la fe. La única forma de encontrar sentido a la lucha es ser personajes quijotescos.

 


La obra es esperpéntica, podría haberla firmado Don Ramón María.

 

En escena aparecen todos los objetos que son sello de la Zaranda, sacos, caretas, perchero, sillas con ruedas, maniquíes… Ellos mueven a su antojo el atrezzo y al público, en un baile descarnado y necesario. 




domingo, 2 de mayo de 2021

NÁPOLES MILLONARIA

No es la primera vez que veo una obra de Eduardo de Filippo, ya gocé de otra de sus representaciones hace años: YO EL HEREDERO. Su estilo muy personal mezcla el humor irónico y la tragedia. Y todo esto ambientado en su Italia natal, con el retrato de sus gentes, esas que imaginamos en cualquier película de Mastroianni.

Napoles Millonaria tiene lugar durante la convulsa época de la Segunda Guerra Mundial, pero como siempre pasa en Italia, sus gentes supieron darle un sello especial. La obra recorre dos años, entre 1942 y 1944 y tendrá lugar en la casa de una familia napolitana. En tres actos indagaremos en la vida de cada personaje, sus aciertos, derrotas y desvaríos. 

1942 es un año especialmente difícil. El desabastecimiento en tiempos de guerra deja a las gentes sin nada que comer. Las familias recurren al estraperlo, y en particular nuestros protagonistas se aprovechan de éste y consiguen unos ingresos extra  a través de la venta de alimentos obtenidos en el mercado negro. Esta forma de mejorar la economía no es aprobada por todos los miembros de la familia, el señor Genaro se queja porque su familia comete irregularidades. Pero todos hacen oídos sordos a sus lecciones, su forma de explicar el mundo, sus largas disquisiciones sobre cómo arreglar el problema de la guerra, que entiende que tiene como única causa dejar a la gente sin comer para poder subir los precios. Él ya estuvo en las trincheras de la Primera Guerra Mundial y su forma de pensar está tergiversada por su paso por las trincheras. 




La señora Amalia, su esposa, recoge y revende alimentos, haciendo de esto su gran negocio y el de la familia. Ella no tiene tantos escrúpulos como su marido y retira las viandas a los que no tienen dinero para pagar. Su abastecedor es un joven llamado el guapo, un canalla que detrás del negocio busca liarse con la señora y aparentemente lo va ocupando terreno. Los hijos adolescentes también participan del negocio. 



Una forma de lucrase como ésta también encuentra enemigos y unos vecinos les denuncian. Para no ser descubiertos, simulan que en la casa se está viviendo un duelo, el de D. Genaro. El inspector, que se las conoce todas, intenta desvelar la verdad pero el supuesto muerto no mueve un pelo, ni aún sonando las alarmas de ataque aéreo. Finalmente Don Genaro y el inspector se hacen amigos y este no es denunciado. 


1944 sigue siendo un año de guerra pero la ocupación ha cambiado, ahora son los aliados los que controlan la zona. En esencia será todo casi igual, cambiando el abastecedor del mercado negro. La familia ha mejorado mucho su economía, incluso ha aprendido a especular con los precios. Ahora viste con ropas lujosas, tiene mucho más ingresos y ha ampliado su negocio. Y todo montado gracias a la sociedad que tiene el guapo con la señora Amalia. Y qué opina su marido de esto? Pues nada porque hace meses que desapareció, nadie sabe dónde está. Doña Amalia ha dado rienda suelta a su tonteo con el guapo y priorizado el negocio y las ganancias, dejando algo abandonados a sus hijos. El chico se ha unido a un amigo del guapo y roba neumáticos de coches. La chica está liada con un soldado americano y piensa irse con él. Mientras la hija pequeña ha enfermado. Algunos de los clientes habituales están teniendo mala suerte y han perdido trabajo y dinero, suplican ayuda a la señora pero ésta se la niega. Aparentemente todo le va bien, es decir, gana mucho dinero, su marido no le estorba y tiene una relación con su adorado socio. Cuando de repente el señor D. Genaro aparece. 

El hombre que se fue no es el que ha vuelto. En estos 14 meses ha estado encerrado, ha pasado penurias, se ha enfrentado muchas veces a la muerte, ha visto a los amigos del camino caer. Habiendo vivido tanto no se puede ser la misma persona. Su familia le recibe feliz pero tan pronto le escucha contar su historia deciden ignorar esos episodios tan tristes. Para ellos la guerra ya acabó y ahora solo tienen que disfrutar. D. Genaro se da cuenta de hasta que punto la sociedad ignora lo malo, lo rechaza, y comprende que así no se puede aprender. 



Finalmente D. Genaro descubre en qué se ha convertido su familia durante su ausencia y como una analogía a la enfermedad de su hija, las siente heridas, agonizantes. Su hija yace moribunda por la falta de una medicina que la curaría pero que no se puede encontrar ni con todo el dinero del mundo. La familia unida se moviliza, desesperados temiendo lo peor. En ese momento un antiguo cliente de D. Amalia, al que ésta rechazó ayudar cuando él no tenía ni para dar de comer a sus hijos, se presenta en la casa ofreciendo la medicina que necesitan. En lugar de exigir por ella mucho dinero, como cabría esperar, éste expresa la necesidad de ayudarnos entre todos como único medio de salir adelante juntos, y se la cede a la señora. D. Genaro consciente ya de la envergadura del problema, toma las riendas de la familia que realmente lo que necesita es recuperar su vida feliz, a veces difícil, pero siempre unida. Su mujer se arrepiente del daño cometido y pide disculpas, mientras que D. Genaro responde que sólo el tiempo dirá si se puede arreglar. 


La obra es magnífica, la historia viene al dedillo con el momento histórico que vivimos, los actores bordan sus papeles, el escenario nos resitúa aún más en la situación. Imposible poner una sola pega . 




LA CASA DE LOS ESPÍRITUS

Me costó decidirme, incluso estuve a punto de dejarla pasar. Sus tres horas y media me suponían un esfuerzo tremendo para los tiempos que corren. Cuando ya casi la daba por perdida decidí ver un pequeño video para autoconfirmar mi decisión y en ese momento me topé con la realidad: esta obra tenía todo lo necesario para ser única. 

Me preparé para la intensa sesión de teatro, no quería sentirme cansada y que en lugar de un disfrute, la tarde se convirtiera en un suplicio. Siesta y café parecían suficientes medidas previas.

Llegué al teatro Español, ocupé mi butaca (no la habitual porque el teatro estaba llenísimo) en la tercera planta, lo que podría llamarse el pregallinero. 

La obra comienza y con las primeras palabras ya se puede ver la tremenda calidad y cuidado con que se ha trabajado este texto. Descubro que el protagonista es un magnífico actor al que he conocido recientemente, Francesc Garrido. Carmen Conesa es la otra protagonista y gran actriz, a la que sigo desde hace años. 

La casa de los espíritus recuerda a las grandes obras latinoamericanas, la historia de una familia contada a través de varias generaciones, en la que conoceremos grandes conflictos, desencuentros, tragedias, y sobre todo personajes con la fuerza suficiente para luchar y seguir combatiendo. 

La historia de los Trueba se desarrolla en Chile y es contada a través de sus mujeres en un recorrido por tres generaciones, comenzando en los años 40. Como nexo siempre el padre de familia, Esteban, señor de la casa y azote para aquellos que no le siguen. 


Esteban es un joven pobre que quiere casarse con Rosa, chica de familia acomodada. Para ello lo primero que tiene que conseguir es una buena suma de dinero para convertirse en marido ideal. Prueba con las minas, sueña con encontrar una veta de oro y cuando al fin lo logra la desgracia cae sobre sus sueños. Rosa es envenenada con una dosis destinada a su padre, que acababa de meterse en política. Esto hace a Severo abandonar su carrera a senador y limitarse a sus actividades. Esteban queda hundido y abandona el negocio de la mina para encargarse del negocio familiar, una gran hacienda llena de trabajadores a su cargo. Esteban actúa como dueño y señor de todos los que trabajan para él, disponiendo también de las mujeres a su antojo. Así se acuesta con Pancha cuando le viene en gana, hasta que ésta concibe un hijo del señor. También visita el prostíbulo y a Tránsito, a la que ayuda a montar un negocio por su cuenta, lejos de su madame. 

Por presión de su hermana Férula para que tenga descendencia, Esteban decide casarse y acude a la casa de Rosa a preguntar por alguna hija en edad de merecer. Allí está Clara, extraña chica que tiene poderes para percibir y predecir el futuro. Clara supo que su hermana Rosa moriría antes de que la tragedia pasara y desde entonces permanece en silencio. Solo vuelve a hablar para anunciar que se va a casar. 

Esteban está completamente encandilado con Clara, mujer fuerte y diferente a todas. Férula teme ser desplazada pero Clara, tremendamente generosa, la trata como a una hermana lo que hace que Férula perciba sentimientos no esperados hacia la mujer de su hermano. La desea, la cuida e intenta hacerse imprescindible, separarla de su marido. Esteban la encuentra una noche en la cama de su mujer y la echa para siempre de la finca. Férula maldecirá a su hermano, le anunciará que acabará encogiéndose, y se verá solo en su lecho de muerte.  

Mientras, Clara se ha quedado embarazada de una niña, Blanca, no siendo el ansiado heredero que Esteban reclamaba. Años después nacerán Jaime y Nicolas, niños revoltosos a los que su padre tampoco hace gran caso. Esteban sólo tiene ojos para su mujer. La vida marcha con cierto orden en la hacienda, Clara trabaja por los derechos de los niños y madres  de la finca, lo que Esteban toma como un capricho de su mujer. Un terremoto está a punto de acabar con la vida de Esteban, por suerte Clara sabe dónde ha caído sepultado su marido, sacándole y salvándole la vida. La madre de Pedro II García, uno de sus sirvientes, es curandera y chamana y sanará las heridas y huesos rotos del patrón. Ya antes esta misma mujer salvó su cosecha de las hormigas. 




Los niños van creciendo y Blanca se enamora de uno de los campesinos de la granja, Pedro III García, nieto de la chamana. Clara conoce toda la historia gracias a sus poderes y no lo desaprueba. Sin embargo cuando Esteban se entera entra en cólera, golpeando a su mujer. Clara abandona la casa con sus hijos y algunos dientes menos, prometiendo que nunca volverá a dirigir la palabra a su marido. Blanca está embarazada de Pedro III y es obligada a casarse con un francés que nunca llegará a consumar el matrimonio y desaparecerá un buen día. La niña Alba nacerá con el pelo verde, como su bisabuela. 

Esteban se siente muy solo y visita a su familia en la capital rogándoles que vuelvan, lo que harán pero Clara nunca romperá su promesa de no hablar más a su marido.

En la hacienda un nuevo personaje merodea alrededor de Esteban, su hijo ilegítimo concebido por Pancha en una violación. Su nombre es también Esteban. Es un hombre sin escrúpulos, lleno de odio contra toda la familia por ver usurpado su lugar, esperando el momento de su venganza.


Mientras, Jaime y Nicolás han seguido carreras bien distintas de las que su padre esperaba. Jaime se ha hecho médico y trabaja asistiendo a enfermos pobres en un hospital. Nicolás ha partido a oriente para aprender técnicas de meditación, con las que quiere enseñar a otros. La corriente comunista se va haciendo fuerte en el país, los años de opresión del caciquismo han hecho que el pueblo llano se rebele y pierda el miedo a las represalias. Esteban se ha convertido en senador conservador y cuenta con que nunca perderán pero un nuevo líder de izquierda llamado Salvador Allende se acerca más a la presidencia. Jaime es gran amigo suyo y confía en que pueda ganar esta vez. También Alba es ya una joven que va a la universidad y se une al bando revolucionario a través de su amado Miguel, un idealista luchador. 


Entre todos estos movimientos externos, Clara se va cada vez apagando más. El ser de luz que dio vida y sentido a todos ha decidido abandonar la suya, sin remedio, sin marcha atrás. Clara se irá dejando un gran vacío en todos, especialmente en Esteban. Pero seguirá recorriendo los pasillos de la casa, acompañando a cada uno de los suyos cuando lo necesiten.



Llegan las elecciones en 1970 y Salvador Allende es nombrado presidente. Lo que ocurre a partir de aquí es parte de la historia real y cruda. El país es manejado desde fuera para provocar el caos y hacer caer al gobierno, mensajes malintencionados, movimientos orquestados desde Estados Unidos, huelgas, desabastecimiento, inseguridad. El pueblo vive en condiciones infrahumanas. Todo acaba con el golpe de estado de las fuerzas armadas y militares. Esteban se alegra pensando que esto hará recobrar el gobierno a su bando pero los militares nunca llegan a soltar el poder. El golpe de estado, al contrario de lo que pensaba, solo le trae desgracias y desolación. Jaime estaba en la casa de la moneda con Allende y sale de allí horas antes de que le asesinen, pero es detenido, torturado y asesinado. Pedro III, campesino que ha luchado desde joven por los derechos de los trabajadores y sigue viéndose en secreto con su amada Blanca, está escondido en la casa de Esteban. Blanca  se lo confesará a su padre y éste les facilitará a ambos la salida del país. Nicolás se encuentra fuera del país y nunca volverá. 

Ahora están solos Esteban y su nieta Alba aunque esto durará poco tiempo. Los militares entran en la casa de Esteban y se llevarán a Alba a la que torturarán y violarán. El artífice de estos desmanes será un militar llamado Esteban, el hijo de Pacha e ilegítimo del abuelo de Alba. 


Esteban sufre por su nieta, está solo y desesperado, sin amigos no sabe a qué puerta acudir hasta que busca a Tránsito, la prostituta a la que ayudó en su juventud, y le pide que le ayude. Ésta a través de sus contactos consigue liberar a Alba. Esteban abandonará la vida acompañado por su nieta, una muerte tranquila y en compañía, no como Férula había anunciado. 

Alba está embarazada sin saber si el bebé de sus entrañas pertenece a su amado Miguel o a su violador Esteban. En su mirada atrás Alba reconoce que todo lo que ha pasado en su vida y en la de los que la preceden tiene un sentido, una explicación, cierra un círculo que quizá vuelva a repetirse en el futuro, pero es consciente de que todo ha encajado en su lugar. 

Alba, con su melena verde, nos ha acompañado desde el principio, nos ha contado toda la historia de su familia, como un ejercicio en que justifica lo ocurrido para cerrar heridas, da sentido a su existencia y al hecho de que esté viva. 

Esta extensa obra es contada con una gran delicadeza, haciendo que entendamos cada personaje, cada vida, como una evolución desde su pasado hasta el ser en que es han convertido.

Escenarios sencillos con paneles que se mueven y nos recrean cada uno de los lugares por los que va pasando la obra, actores totalmente transformados en sus personajes... todos los recursos a la disposición del público para hacernos vivir una experiencia maravillosa. Es una suerte poder disfrutar de esta obra.

sábado, 5 de septiembre de 2020

CON LO BIEN QUE ESTABAMOS (FERRETERÍA ESTEBAN)

Creo que nunca me ha hecho tanta ilusión volver al teatro. Seguro que esta frase la he usado decenas de veces, pero es que no sabía lo que estaba por venir. Y esta vez se ha llevado la palma... hasta la fecha.

Volver a mi teatro, a mi fila, a mi asiento, esta vez tenía mucho más significado, traía un cierto aire de normalidad, de recuperar nuestra vida. Solo que para eso había que obviar muchos cambios y nuevas normas que se respiraban en el ambiente. Pero a estas alturas todo vale si podemos pisar una sala y disfrutar de una buena interpretación. Y ese también es nuestro granito de arena, ayudar a que las salas se llenen, a que los teatros y las compañías vuelvan a ocupar su lugar en nuestro corazones y nuestras agendas. 

Y que mejor tema para volver que una comedia. Pero no nos hemos vuelto banales y simples, hasta ahí no, se trata de una comedia con fondo agridulce, con una lectura muy dura, como los tiempos que corren. 

Marigel, una señora mayor saluda a su vecina y le pregunta por la familia. Frases manidas salen de su boca. Cuando llega su turno de respuesta las contestaciones no son tan esperables, habla de que va soportando la situación como puede, "con lo bien que estábamos". Y aquí comienza la peculiar historia de Marigel y su marido Esteban. 

Esta pareja regentaba una ferretería, trabajaban de sol a sol, saludaban a cada cliente con las mismas palabras, les atendían con el mismo decoro y despedían con la misma dedicación. Y eso se repetía cada día del año. Tenían todo lo que necesitaban, negocio, pan y compañía. 

Un día una compañía de teatro pasó por su pueblo y ambos asistieron a representación a pesar de que Esteban fue a regañadientes. Desde el momento en que la obra acabó Esteban no volvió a ser el mismo. El espíritu de la música le poseyó y su alma se llenó de rimas, canciones y estribillos. 


Esteban intentó explicarle a su mujer lo que le había ocurrido, pero ésta no quería saber nada. Él se había convertido en un ser libre, había probado las mieles de la nueva vida y no podría volver a ser un hombre previsible y anodino. Unido a esta nueva visión, Esteban desarrolló la capacidad de la sinceridad y su necesidad de expresarla, no siendo capaz de callarse las grandes verdades que pasaban por delante de él, y así en mitad de una boda acusó a sus vecinos de catetos, vulgares y cabrones. Y todo eso al ritmo de la música que le recorría por dentro.

Esteban, hombre por encima de todo enamorado de su Marigel, intentó llevársela a su terreno e inventó para ella historias de su nueva vida, un viaje a las Canarias, un vuelo libre sin avión ni alas, y un hijo, el que tanto esperaron. Su objetivo era que ella dejara de vivir de forma insustancial y se dedicara a partir de entonces a disfrutar de cada momento.




Marigel decidió atajar el problema de la forma más directa que pudo imaginar, y copiando la primera aparición que Esteban vivió, cuando vino la música en persona a visitarle, simuló que el espíritu de la madre de Esteban se presentaba en la ferretería. Esta vino a decirle que volviera a su vida anterior, como era de esperar. Pero la intervención no consiguió su efecto porque Esteban tuvo muy claro que ésta no era su madre sino el mismo Belcebú disfrazado que quería robarles a su hijo para que se convierta en su heredero. Esteban no lo iba a permitir y para ello harían un gran numero final en el que se sacrificarían para convertirse en seres totalmente libres.

Nuestra pobre Marigel no supo qué más probar y desistió de su plan. Se unió a Esteban y le siguió la corriente viendo que no había forma de hacerle entrar en razón y por encima de todo le quería y sabía que así él sería feliz. Esteban llevó a cabo su ceremonia en la que riéndose del mundo encorsetado que le rodeaba, se lanzó a las llamas del volcán del Teide, el que pensaban ir a visitar, y para abandonar esta vida junto a su mujer y su "hijo". Pero Marigel no creía en él ni estaba dispuesta a tirarse al volcán, ella prefirió volver sola a la ferretería y seguir en solitario con su vida, cada vez más apagada, más muerta. 



Esta es una historia con dos caminos sin retorno, son las dos posibilidades que tenemos cuando descubrimos una vida insulsa y vacía o una posibilidad de plenitud. En ambas se gana y se pierde, la ruta elegida depende de cada uno. 

La historia está contada de una forma impecable, sabiendo mezclar en su justa medida la risa y el drama. Siempre me deja con la boca abierta esa facilidad que tienen algunas obras, compañías, actores, actrices, cuando en mitad de una risa se te hiela el corazón y descubres lo cruel que estabas siendo con tu carcajada. Es la vida misma. Aquí lo consiguen magistralmente cuando Esteban vuela con Marigel entre risas, mostrando ese punto de locura, y momentos después le da un regalo que esconde un muñeco al que llama hijo con la mayor ternura. 

El escenario está hecho con la misma lucidez que el texto o la elección de los actores. Sencillo, un mostrador y unas sillas sirven para trasladarnos a una tienda, hacernos volar o quemarnos en un volcán. 

El comienzo de la temporada teatral post-cuarentena no ha podido ser mejor: una obra para reflexionar, cargada de risas y llanto. Lo dicho, como la vida misma. 



viernes, 25 de octubre de 2019

¿QUIÉN ES EL SEÑOR SCHMITT?

Hoy al teatro Español iba con un grupo de amigas no tan asiduas a estos lugares así que elegí unos buenos asientos para dar la mejor imagen del lugar y de la obra y lo más importante: una obra que sería éxito seguro. 

Marga y Juan Andrés cenan tranquilamente en el salón de su casa. De repente suena un teléfono y empiezan a buscar por todos lados su origen, ya que ellos no tienen instalado ninguno en casa. El marido lo encuentra y descuelga, atendiendo una extraña llamada que pide hablar con el señor Schmitt. Tras colgar después de una airada conversación pregunta a su mujer qué hace un teléfono en su casa. Ella contesta que no tiene nada que ver y automáticamente se percata de que el salón está totalmente cambiado y ninguno de sus objetos se encuentran allí. 



Los dos quedan estupefactos y no se explican lo que está ocurriendo. Deciden llamar a la policía utilizando el extraño teléfono aparecido, pero al marcar el 112 hablan con la protectora de animales que se niega a facilitarles en número de la policía de... Andorra!!!! Una nueva llamada a información para averiguar el nuevo numero de la policía les lleva a una conversación con otro extraño personaje que solo colabora a aumentar el caos del matrimonio. 


Cuando intentan salir de casa descubren que su llave no abre la puerta y están encerrados. Están viviendo una pesadilla para la que no encuentran ninguna explicación.
De pronto se abre la puerta desde fuera, el portero viene acompañado de un policía. Éste quiere comprobar si las personas que están allí son los dueños de la casa o la han allanado. 


Pregunta por sus identidades y estos contestan inocentemente con la verdad. Rápidamente el policía les apunta con una pistola y les amenaza diciendo lo mal que se las gastan con los ladrones allí en... Andorra!!!




 Así que instintivamente los dos responden afirmando que son los señores Schmitt. El policía no quedándose tranquilo intenta pillarles y les hace más preguntas, como sus nombres. La indignación de Juan Andrés es tremenda, sin embargo Marga opta por seguirle la corriente y simular que es quién esperan que sea.
El interrogatorio a los personajes es muy ágil y divertido, las continuas meteduras de pata de Juan Andrés son salvadas por su mujer que consigue reencaminar el dialogo. 


Finalmente el policía se va de la casa después de anunciar que serán investigados y que tienen que permanecer dentro de la vivienda. 




Tan pronto éste sale el matrimonio pacta hacerse pasar por los Schmitt, llamarse por sus nuevos nombres, Enrique y Mónica, y adoptar su nuevo roll, al menos hasta que puedan salir de allí. Ella le insiste en que deben de ser peces, que se dejan llevar por la corriente y no salmones que intentan luchar contra ella. Cada vez que él duda y la mira, ella mueve la mano como un pez en el agua. 




Al amanecer del día siguiente llaman a la puerta y aparece un psiquiatra que viene a evaluar el estado psíquico de la pareja. Juan Andrés ha pasado la noche levantado revisando papeles e indagando en su nueva identidad. Ha descubierto que hay ciertas similitudes entre el tal Enrique Schmitt y él, Juan Andrés Carnero. Desayunan lo mismo, ambos son médicos aunque él es oftalmólogo y en su nueva identidad es dermatólogo. El psiquiatra con sus preguntas consigue sacar de sus casillas a Enrique-Juan Andrés, que dice todo tipo de barbaridades, como que ametrallaría a todos sus pacientes con esos granos sebosos, o que le va el porno y los rabos. 



Su mujer está horrorizada de escuchar tantas barbaridades y decide retirarse. La siguiente prueba para evaluar el estado del médico es coger una pelota que el psiquiatra le lanzará. Él se obsesiona con la prueba, discute con el lanzador, se burla de él cuando la coge... Entra al trapo de todo lo que el experto le pide. Las nuevas preguntas sobre sus datos personales las "resuelve" con la ayuda de su mujer y del DNI de Enrique Shcmitt que misteriosamente ha aparecido en el bolsillo de su abrigo.


Cuando se marcha la mujer le echa en cara todas las barbaridades que han salido de su boca, sin embargo él explica que se burlaba del médico, sin entender la magnitud del problema en el que están metidos.

El policía vuelve a aparecer para explicar el avance que han tenido en la investigación, les comunica que han encontrado a su hijo, Carlos. La estupefacción se muestra en sus caras y nuevamente las preguntas del policía muestran que no tienen ni idea. La edad del ¿niño?¿hombre? oscila entre 12 y 20, que son las respuestas de los supuestos ambos progenitores. 





Cuando el hijo entra en la casa, se trata de un hombre negro!!! Mónica se lanza sobre él, le besa le abraza, es feliz de volver a verle y le dice que la reconozca como madre y le dará lo que él quiera. Entonces Carlos la llamará mamá. A continuación le pide que también salude a su padre que no ha mostrado ninguna efusividad, pero el hijo contesta que ya no es su padre. El policía intenta detener a Juan Andrés y éste se indigna por su ignorancia y explica la diferencia entre "no es mi padre" y "ya no es mi padre". El debate léxico da para mucho y al fin Carlos admite que es su padre. El policía se lleva a Carlos para interrogarle a solas y en ese momento Juan Andrés aprovecha para felicitar a Marga por su gran actuación. Pero Marga ya no es su Marga sino Mónica, la otra, la suplantada. Mónica no sabe de qué le habla Enrique, Juan Andrés no entiende qué le pasa a Marga... Ahora Juan Andrés se siente totalmente pedido y solo.  



Juan Andrés se queda a solas y vuelve a aparecer el psiquiatra pidiendo hacerle una prueba más, sencillamente andar en línea recta. Juan Andrés accede para quitárselo de en medio, y al hacerlo el psiquiatra descubre el auténtico problema que tiene Enrique: tiene doble personalidad y camina junto a Juan Andrés. Todo empieza a rechinar, nada encaja... Éste solicita hacer una llamada y marca el número de su consulta para hablar con Juan Andrés. Éste se lo coge. Él empieza a compartir datos de su vida, de su infancia, información que nadie conoce más que él y al otro lado alguien escucha atento. Pero cuando le dice el número de pie éste lo niega, no tiene un 39 sino un 40. 
Juan Andrés desiste, acepta que ya no es el que creía ser y a partir de ahora será Enrique. 

Días después el matrimonio Schmitt se dispone a cenar tranquilamente con su hijo Carlitos. Enrique quiere saber que piensa su familia de él. Con tono irónico hace comentarios a sus compañeros de cena. Su mujer le comenta que es una persona luchadora, admirable, trabajadora. Sin embargo su hijo le habla sinceramente, le explica el ser despreciable que es. A Juan Andrés no le queda nada más por lo que luchar, escribe una nota, se retira a su habitación y se pega un tiro para acabar con el horror en el que está encerrado. Su pregunta es la última oportunidad para intentar adaptarse a ese mundo que no siente y que no quiere, en la nota dejó escrito que él era salmón. 




La historia habla de cuál es nuestra posición ante la vida, si somos como los peces que se dejan llevar por la corriente y hacemos aquello que se espera de nosotros o nos arriesgamos a luchar aunque sus consecuencias puedan ser la soledad y el rechazo. 

La obra está llena de simbolismo, muchos pequeños detalles cuentan y complementan la historia de diferentes maneras. Cada día que pasa cambia la posición de la puerta de la entrada de la casa, avanza, se desplaza de izquierda a derecha, son pasos que sus mentes van asumiendo, aceptando y transformándoles, en algunos casos sí, en otros no. 




El humor absurdo no es tal humor, no es simple, Ionesco es elaborado, rebuscado, roza la crueldad de Artaud. La historia cala de forma mucho más profunda porque después de reírnos sentimos la atrocidad que hemos cometido, abandonando al indefenso, al ser que se vio solo. Pero no somos bárbaros, simplemente tenemos miedo de vernos como él, señalados, acusados, abandonados. 



sábado, 21 de septiembre de 2019

EL SIRVIENTE

Volver al teatro español a disfrutar de una obra con un cartel imejorable es un clásico. Aunque soy reacia a acudir a ver las que cuentan historias que en el pasado fueron llevadas al cine con mucho éxito (me parece una perdida de tiempo copiar un guión cinematográfico), esta vez el reparto y la falta de tiempo para ponerme al día y encontrar algo más original, me hicieron decidirme por este teatro. 

El sirviente es la histroria de un joven acomodado y cómodo que vuelve a su ciudad natal, Londres, después de haber estado en primera línea de combate durante la segunda guerra mundial. Ha luchado contra la fuerza militar afrika korps, a las ordenes del mariscal Rommel, y demasiados horrores le han dejado marcado. Ahora en Londres sus contactos le intentan ayudar para que vuelva a recuperar su vida, así que le facilitan una entrevista para trabajar en la City. 

A su llegada le reciben sus personas más queridas, su novia Susan y su gran amigo . Éste último volvió de la guerra un tiempo antes que él y para ayudarle en su reinserción a la vida normal le ha alquilado un apartamento y buscado un sirviente que le ayude con la casa. 

Barret es el mejor en su profesion y así lo demuestran sus credenciales. Por este motivo ha sido elegido para servir al joven Tony. Éste le da instrucciones muy claras de lo que necesita: alguien que decida y resuelva en todas las cuestiones relativas a la casa y que no le moleste. Tony se ha convertido en una persona despreocupada, alcoholizada y vaga así que sin darse cuenta cada vez dejará que su sirviente ocupe más y más espacio en su vida y se haga imprescindible. 

Durante una pequeña enfermedad Tony permanece en casa alargando la convalecencia y dejando que Barret le mime. Esta actitud no gusta en absoluto a su novia que preferiría que saliera de casa a luchar por su futuro. Cualquier decisión pasa por las manos de Barret que aprovechando las circunstancias se toma la libertad de disponer en lugar de transmitirlo a su señor. 
Poco a poco los papeles de ambos van cambiando. Tony empieza a mostrar pavor de molestar a Barret y que este amenace con irse, así que le trata con sumo respecto y miedo, incluso cuando éste se ha propasado en sus tareas.


Barret aprovecha su situación privilegiada para pedir a Tony que su sobrina venga a ayudarle. A Tony no le hace ninguna gracia pero acaba aceptando. La joven Vera se instala en el sótano de la casa días después. Una noche de borrachera Tony y su amigo bajan a la cocina y se encuentran a la chica. Su recato inicial se va convirtiendo en insinuaciones y acercamiento para el que Tony no estaba prevenido y acaba cayendo en las redes de ella. Su tío, que supuestamente estaba fuera disfrutando de su día de libranza, sale de la habitación cuando la chica por fin se queda sola, y le felicita por lo bien que ha salido todo. 

A partir de aquí Tony solo vivirá para estar con la chica, aprovechará cualquier momento de salida de Barret para irse con ella. El resto le da igual, su novia, el trabajo, los amigos... Pero la supuesta sobrina tampoco lo es, ya que realmente es la amante de Barret y todo es una trama montada por éste para poder meterla en la casa.
Un día que Tony ha salido y vuelve a casa inesperadamente con Susan y su amigo, descubre que Barret y la chica estaban divirtiendose en su cuarto. Barret al verse pillado confiesa toda la verdad: su relación con Vera y su conocimiento de que Tony se acuesta también con ella. Y todo esto delante de su novia que abandona la casa llorando acompañada por su amigo. 


Tony se queda totalmente solo, su aspecto y su vida son deplorables, pasa el día bebiendo encerrado en una casa que es un estercolero. Meses después su buen amigo reaparece para pedirle perdón por no haberle ayudado cuando le vio sumido en esa trampa y le explica que lo hizo pensando que así él tendría posibilidades con su ex novia. Pero con el tiempo ha comprobado que ella no puede olvidarle así que vuelve para remediar lo que no hizo bien. De pasada comenta que estuvo buscandole en el bar y allí encontró a Barret. En ese momento Tony vuelve a ver la luz, necesita a su sirviente a su lado. Su amigo no da crédito a lo que oye pero Tony está ciego. Tony queda con Barret y le pide que vuelva a la casa. Éste le explica que más allá de sus atribuciones como sirviente puede generarle otros beneficios y pasa a presentarle a Mabel, que es Vera en un nuevo juego. 

Temporalmente todo vuelve a ser como antes, pero ya con las cartas encima de la mesa la relación de tres empieza a enrarecerse muy rápido.  Barret se mofa de Tony por su inutilidad y dependencia, sabe que es un pelele en sus manos. Incluso un día que este baja a la cocina le insulta, le humilla y ataca llegando casi a asfixiarle. El amigo llega en ese momento y en un intento desesperado intenta llevarse a Tony, librarlo de esa red que le tiene atrapado y que va a acabar con él. Pero Tony ya estaba perdido desde hace mucho, y el único camino que es capaz de hacer es el que le lleva a la habitación donde le esperan Barret y Mabel. 



La obra es un continuo juego de seducción posesión y humillación. Las relaciones personales que al principio eran fácilmente identificables como sanas se van deteriorando, corrompiendo y los personajes eligen esos caminos que les condenan. La manipulación es el arma que utilizan para hacerse con el control y romper con el orden establecido, el de las clases dominantes. El sirviente acaba siendo el amo y señor, imponiendo su decisión ante todo. 

La historia está muy bien contada, consigue meternos en ese ambiente asfixiante en el que nos vamos ahogando poco a poco sin remisión. El escenario en cambio muestra el orden inverso, al comienzo se trata de una casa vacía e inhospita que se va transformando en un hogar gracias a Barret. Pero cada pequeña mejora que hace en la casa sólo sirve para atar y dominar más a Tony y a todos los que nos hundimos con él. 


jueves, 25 de abril de 2019

MRS. DALLOWAY

Volver a mi asiento del teatro español es recuperar un trocito de lo que fueron aquellos años de farándula y artisteo, en los que no dejaba pasar ni una obra de su sala principal.
Esa zona de visibilidad reducida era mi pequeño secreto. Reconozco que el patio de butacas es mucho más interesante para disfrutar de un primer plano de los actores pero si el teatro está casi lleno siempre nos quedarán las butacas del segundo piso.
Blanca Portillo tiene tanto tirón que la obra de hoy estaba vendida desde el principio al 90%. Aprovecho este jueves sin niños y me llevo a una amiga al teatro.

En Mrs Dalloway todo suena bien, el argumento, la autora, el personaje, la actriz, estamos ante una gran obra. 

La historia empieza con todos los actores en escena, aunque únicamente Mrs Dalloway, Blanca Portillo, estará presente en la acción, los demás sólo se encuentran en su mente. 
Ella va a preparar una fiesta para su marido que tendrá lugar esa misma noche. Abre las cortinas y el aire de la mañana le trae recuerdos de juventud junto a las olas del mar, también sensaciones agridulces de su vida. Virginia Wolf y Carme Portaceli empiezan su obra con este prometedor principio, y acto seguido los actores empiezan a tocar los instrumentos que hay en escena y a bailar de forma alocada y divertida, todos excepto ella.

Con nuestra protagonista vamos a vivir un día desde que amanece hasta el final de la fiesta y asistiremos a su cambio y maduración, a sus reflexiones interiores, sentimientos encontrados. Con las horas iremos conociéndola y descubriendo que una primera impresión frívola da paso a una mujer con muchos sentimientos guardados, viviremos con ella un proceso de aprendizaje que finalizará con nuestra protagonista siendo capaz de quitarse la venda ante nosotros y ver todo lo que hay detrás.






Clarissa acaba de recuperarse de una enfermedad que la ha tenido en cama durante un largo tiempo. Ahora se siente viva, más viva que nunca, y feliz. Desea escuchar el bullicio, participar de él, sentirse acompañada. Está entusiasmada con la fiesta que está preparando y anima a todos para que asistan, hijos, viejos amigos... Desea que disfruten tanto como ella aparenta divertirse, vive en los demás, olvidando casi siempre lo que ella siente y quiere. Así ha sido toda su vida, deberse a todo lo que los suyos quieren y representar un papel ante ellos. 

Los momentos que ha dejado pasar para interpretar el papel que todos esperan de ella son los que hoy más vuelven a su memoria, los protagonistas que esta noche asistirán vienen acompañados de reproches para la anfitriona. Los fantasmas del pasado son los que vienen a estar con ella.




Clarissa nos contará lo nerviosa que se puso cuando conoció a una chica que después se convirtió en su amiga, y que ésta, alocada y alegre, le abrió las puertas de un nuevo mundo, la bisexualidad. Pero ella rechazó cualquier experiencia aunque por dentro deseara fervientemente probar. 

Peter es el eterno enamorado de Clarissa, le declaró sus sentimientos pero ella no le aceptó, quizá por miedo, por convencionalismo... Él vive en ese pasado y le sigue reprochando que le rechazara. Mrs Dalloway recuerda sus palabras y se sigue enfrentando a esa decisión que tomó. 



Clarissa es el reflejo de Virginia Wolf, esa mujer enferma, incomprendida muchas veces, una mujer avanzada a su tiempo que es mucho más plena de lo que la sociedad le permite. 

Clarissa empieza la obra siendo una jovenzuela feliz, recién recuperada de su enfermedad, animada, perfecta anfitriona, que conserva las formas en cualquier situación... con las horas se va transformando en una mujer madura, reposada, deseosa de vivir, libre. La obra está siempre acompañada de música en directo y canciones, nuestra Clarissa consigue al final del día sentir la música, bailar, expresarse sin ningún atavismo. 

La obra es interesante aunque tratándose de Virginia Wolf esperaba que los temas feministas ocuparan bastantes ámbitos, más allá del amor y las relaciones personales. En este caso quedé un poco decepcionada. Incluso en ciertos momentos me costó conectarme a la historia, una pena para todas las posibilidades que podía tener la obra.  







sábado, 28 de septiembre de 2013

BUNRAKU: LOS AMANTES SUICIDAS DE SONEZAKI

Pocas cosas nos faltaron por hacer en Japón, una de ellas fue asistir a una obra de teatro Bunraku. Pudimos disfrutar de teatro Kabuki, Noh y hasta de aquel extraño teatro de mecanismos móviles.Pero el National Bunraku Theatre, situado en Osaka, no tenía representaciones en esa temporada.

Por suerte nuestro país nos obsequia con el Año Dual España - Japón y trae hasta aquí mismo una representación de teatro Bunraku. Pero como extrañeza que es, sólo permanecerán en la ciudad dos días así que nos lanzamos a comprar las entradas semanas antes. Para la fecha de la adquisición los mejores sitios ya estaban vendidos, así que nos resignamos a ocupar nuestro huequito de siempre, esta vez pertrechados de los prismáticos para no perdernos lo más mínimo.

El teatro que suele estar medio lleno, hoy está hasta los topes. Aquí podemos encontrar a japoneses, europeos y otakus, no falta nadie. La representación comienza con una introducción del director que nos resume el argumento. Nos avisa de que no hay subtítulos y el texto es cantado en japonés, así que difícilmente entendamos  lo que allí se dice. Pero lo que parece una misión imposible no lo es tanto porque la expresividad de las marionetas nos ayuda a entender las palabras. Además, el argumento se parece a grandes rasgos al de Romeo y Julieta.


Tokubei y O-Hatsu se aman. Su relación es muy difícil ya que son de diferente clase social, él es un joven comerciante y ella es cortesana. Pero están dispuestos a luchar por su amor. Sin embargo la sociedad no está tan preparada para aceptarlo. El patrón de Tokubei, que le tiene en alta estima, pacta con su madrastra el matrimonio de éste con su sobrina y para cerrar el trato le paga una importante suma. Pero Tokubei no piensa renunciar al amor y se opone al acuerdo ya cerrado. Un amigo de Tokubei, Kuheiji está pasando graves apuros y pide a su amigo que le preste una cantidad de dinero, que le será reembolsada en pocos días. Tokubei confiado le deja el dinero, aún a sabiendas de que no es suyo y lo tiene que devolver.
Pasados los días los amigos se reencuentran. Cuando Kuheiji es preguntado por la suma, niega el préstamo y llama mentiroso a su amigo. No siendo esto suficiente, los amigos de Kuheiji propinan una paliza al joven desgraciado.

Tokubei confiesa todo lo ocurrido a O-Hatsu, los dos saben que su posibilidad de ser felices se aleja cada vez más. Ambos se encuentran escondidos en el lupanar a donde llega Kuheiji en busca de compañía. O-Hatsu esconde a Tokubei en la parte baja de la sala y allí se desarrolla una de las escenas más bonitas de la obra: Tokubei acaricia los pies de O-Hatsu como medio para comunicarse con ella. Mientras, en la casa Kuheiji no para de criticar a su amigo, que lo está escuchando todo.


Una vez llega la calma a la casa, los amantes escaparán e irán a buscar la muerte juntos, como única forma honorable de llegar al fin de sus vidas. En el campo, con el amparo de la noche y la soledad, se despedirán hasta pronto, hasta reunirse en el paraíso. Tras el adiós, Tokubei acabará con la vida de O-Hatsu y después pondrá fin a la suya.


La obra supuso una revolución en su país en el momento de su estreno. En una sociedad tan tradicional, una oleada de jovenes enamorados tomaron la misma determinación que los amantes suicidas. Finalmente la obra tuvo que ser prohibida en el país y sólo tras más de cien años pudo volver a ser representada.

La belleza de la obra radica esencialmente en la dulzura de las marionetas, las cuales a pesar de no contar con grandes detalles, son capaces de mostrarnos los sentimientos de una forma muy clara. Cada marioneta es movida por cuatro personas, que desaparecen ante nuestros ojos para que sólo nos fijemos en los auténticos protagonistas.

La combinación de la acción con la música y el canto nos envuelven en un conjunto mágico. El canto nos suena a algo parecido a los mantras y rápidamente nos sentimos imbuidos por el ambiente que se crea.
Un espectáculo diferente y atractivo a partes iguales, del que nos llevamos un muy buen recuerdo.