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miércoles, 4 de noviembre de 2020

LAS CRIADAS

Jean Genet es como un imán, un ser que atrae, que busco y persigo aunque sé que lo que encuentre no me va a gustar. Pero necesito encontrarme con él para mirar en su interior y ver esa parte malvada, rota de la humanidad. Quiza esa vida de penurias, convulsa, extrema (hijo de una prostituta que le entregó en adopción, fue ladrón, chapero, buscavidas, legionario…) le llevó a escribir terribles historias. Quizá sus demonios ya estaban dentro desde que fue concebido. 

Pero en otros casos sus relatos son simple reflejo del mundo decadente en que vivía, y él supo de maravilla poner palabras e hacer historias para dar visibilidad a los más desgraciados, los expulsados de la sociedad. Como en muchos casos, tuvieron que pasar años para que sus textos ocuparan el lugar que se merecían.

Jean Genet escribió una de sus obras cumbre, Las criadas, estando en la cárcel. La idea parece basarse en un hecho real que ocurrió en esos meses. Un par de criadas de una casa asesinaron brutalmente a su señora. La historia surge como reivindicación de una clase obrera maltratada y olvidada.


Las hermanas Claire y Solange son sirvientas en una casa. Cuando la señora no ésta juegan a suplantarla. Mientras que Claire hace de señora y usa sus ropas, joyas y complementos, Solange ejerce su papel de criada. En la extraña representación lo más curioso es que la señora maltrata de forma exagerada a la criada, la insulta y se dirige a ella de forma denigrante. Ésta soporta todos los ataques con una actitud cohibida, mientras que sigue sirviéndola y haciendo todos los trabajos que ésta le pide. 

Llegado un cierto momento de la actuación, la criada se revela contra la señora, reivindicando el respeto que merece y la ataca y humilla. En ese momento tendrán que cortar el juego ya que se acerca la hora de la vuelta de la señora. 

Mientras que recogen todos los objetos, se echan en cara algunas de los argumentos usados en la representación previa. Así vamos conociendo la historia, detalles como que el amante de la señora está en la cárcel por haber robado. Las criadas han sido las que han facilitado información para que le lleven detenido. La señora en su desesperación por no tener a su amante cerca, se propone cambiar su vida e ir a visitarlo a la prisión en que esté.  También sabemos que el lechero parece haber tenido algún affair con Solange, motivo de celos entre ambas. Y lo que más destaca es el odio que muestran por la señora, por el tipo de vida que llevan en el que en lugar de reivindicar su posición, solo babean por conseguir alguno de los lujosos vestidos de la ama, ya solo aspiran a ser como ella. 

En ese momento reciben una llamada que lo precipita todo. El señor comunica que va a salir de la cárcel y al no estar la señora aún en casa, le deja a las criadas un aviso para la ama: espera encontrarla en un cierto lugar de la ciudad esa misma noche.  



Unido a su rencor y odio, ahora se añade que el señor podrá dar datos de su detención y se averiguará la implicación de ellas en la detención. Desesperadas y hartas de soportar a la señora, deciden que es el momento de acabar con ella, llevar a la realidad el juego que tanto les gusta. Es el momento de acabar con ella o tirarse por la ventana. Así que elaboran un plan, le darán una infusión con veneno y la llevarán al bosque. 

Cuando la señora llega a casa podemos ver el trato de superioridad con el que habla a las criadas, aunque con unos momentos de cariño y condescendencia. Aprovecha cualquier oportunidad para comentar que sus vidas son más sencillas por su incultura y desconocimiento, y eso las hace afortunadas, no como ella, un ser superior. 



Mientras Claire prepara la tisana, la señora confiesa que siente a sus criadas como sus hijas, especialmente ahora que se encuentra tan sola. Les propone abandonarlo todo e irse a vivir al campo. Pero ellas no desisten de su plan e intentan que ingiera el veneno. Ésta solo piensa en su amante y no les hace caso. Finalmente la señora descubre que en la casa se ha recibido una llamada y al sonsacarlas, éstas confiesan que el amante ha salido de prisión y la espera, y que querían darle una sorpresa. La señora cambia totalmente y decide ir a su encuentro, dejando la tisana sin tomar. 

Claire y Solange se quedan frustradas, sabiendo que no hay salida para ellas, ya que se descubrirá lo que han hecho. Piensan en abandonar la casa, huir, pero no tienen medio de vida, no aguantan a su señora pero han establecido con ella una relación de dependencia que las hace infelices, asfixiadas, sin futuro y sin sentido solas. 




Solange entra en una excitación pensando lo que podían haber conseguido, convertirse en el símbolo de la revolución de las criadas de haber acabado con la vida de su señora. Pero ya todo pasó y no hay vuelta atrás. Así que en su nueva recreación teatral Claire da la solución, le pide a su hermana que le permita adoptar el papel de la señora y morir. En definitiva Claire se quiere sacrificar, ser asesinada, como habrían hecho, así será un símbolo de lucha. En principio lo que suena como una locura se convierte en la única solución para dos hermanas que no encuentran solución en sus vidas. 



Mas allá de la dura historia que nos cuentan, la obra está tratada con una sencillez y limpieza exquisitas, dejando cualquier distracción fuera del escenario. Todo nos devuelve un ambiente frío, aséptico, pero a la vez de puro teatro, sin recursos ni artificios. Todo hecho para contemplar con todos nuestros sentidos la obra. 

Un escenario azul con forma de ring de boxeo, de piscina en la que zambullirse, una plataforma circular que gira y un ramo de treinta rosas rojas para decorar la habitación de la señora. Y lo más importante son los tres grandes actores (grata sorpresa con Ana Torrent) que lo llenan todo. 



domingo, 18 de octubre de 2015

CUANDO DEJE DE LLOVER


El año pasado esta obra contó con muy buenas críticas tanto de amigos como del sector artístico, recibió premios y buenos comentarios. Su vuelta era una apuesta segura para la sala que la programaba y una nueva oportunidad para mí de disfrutarla.
Cuando hace un año leí la sinopsis no me sentí atraída y ahora que lo recuperé tampoco percibí una mejora de mi disposición hacia la obra. Pero como me habían vaticinado, la historia me enganchó y de qué manera.

"Cuando deje de llover" es una historia a saltos de una saga familiar con muchos momentos turbios, que con el tiempo se han convertido en tabúes. Cronológicamente transcurren ochenta años, 1059-2039, espacialmente dos continentes que se pueden reducir a mucho menos, Londres y toda Australia.


La obra comienza con pequeños cortes que nos van introduciendo los personajes, las escenas rápidas se suceden sin que consigamos entrever cómo se monta este amasijo de momentos. El pasado y el futuro, distintos personajes con el mismo nombre, mismos personajes en distintas edades de su vida, todo pasa ante nuestros ojos y poco a poco empezamos a vislumbrar la historia que se esconde detrás.

Contar el argumento manteniendo esta intriga es demasiado difícil para mi reducida capacidad, así que optaré por una explicación más clásica, cronológica, de la historia que allí nos contaron.


Liz y Henry son una pareja felizmente casada que tras muchos años de matrimonio esperan un hijo. Éste llega cuando ya habían perdido las esperanzas y se habían acostumbrado a su convivencia tranquila. El hijo no es abiertamente deseado por la madre pero finalmente deciden tenerlo. Con el tiempo la pareja se va distanciando y ella empieza a apreciar que no conoce al hombre que tiene al lado. Algunos extraños episodios le hacen dudar hasta que horrorizada descubre la verdad de su marido, éste es un pederasta que ha atacado a un niño en el parque. El pánico al pensar lo que le puede haber hecho a su hijo la enfrenta con la verdad del hombre con el que convive y éste asegura que no tocó a su hijo pero tiene miedo de hacerlo. Aunque perseguido por la policía, la mujer le permite huir siempre y cuando nunca vuelva ni tenga ningún contacto con su hijo. Henry se marchará a Australia y su mujer se encargará de que su hijo Gabriel nunca sepa nada más de su padre. Liz, mujer estricta, atea y marxista, nunca faltará a su palabra.


Gabriel es un chico responsable, cariñoso y soñador, que sufrió la férrea educación de su madre. El recuerdo de su padre le acompaña obsesivamente, alimentado por el silencio de su madre que no hace más que encumbrarlo. De pequeño, Gabriel encontró postales que éste le escribió y que su madre nunca le entregó. Las guarda junto a noticias de Australia, como un recorte de periódico que habla de un hombre desaparecido en la montaña. Estas piezas no paran de dar vueltas en su cabeza hasta que un día decide abandonar Londres y buscar las respuestas que nunca le quiso dar su madre, y otras que nadie hasta el momento conoce.

En Australia, en un motel de carretera cerca de la playa de Coulomb, lugar desde el que su padre le escribió una de las postales, conoce a una chica que además de llamarse como él, Gabrielle, se encuentra mucho más perdida que cualquier persona que él hubiera conocido antes. Compartir las historias y una noche de amor no le da derecho a nada, pero esa chica guardaba tanto horror dentro que conocer a Gabriel le enseñó que podría llegar a querer y que existía la posibilidad de una vida mejor. Gabrielle es huérfana y vive el desarraigo de haber sido abandonada por sus dos padres cuando estos se suicidaron en distintos momentos de la vida. El motivo del suicidio fue para ambos el mismo, no pudieron superar que su hijo mayor desapareciera con 8 años junto a la playa. Porque el pequeño no se ahogó en el mar como sería de esperar, su cuerpo fue hallado desnudo y semienterrado en el desierto. Sus padres no soportaron imaginar todo lo que el pequeño habría sufrido antes de morir. Su asesinato arrastró varias vidas, algunas se las llevó y otras se quedaron penando y soportando el infierno en la tierra.



A los dos jóvenes se les abre una puerta hacia la felicidad, aunque saben que en el fondo no están destinados a ser felices. Cuando ambos más esperaban de la vida, un pensamiento turbio oscurece a Gabrielle y no puede remediar lanzar la pregunta: "¿En que año estuvo tu padre en Coulomb? ¿En el 68? Fue el año en que mi hermano desapareció." Esas palabras se clavan en el corazón de Gabriel que no es capaz de reaccionar ni tan si quiera para girar el volante en una curva cerrada que se les echa encima. Gabriel muere al instante, Gabrielle sobrevive junto con el hijo que lleva en su interior. Un granjero de la zona que pasaba por allí salva a la chica y nunca más se separará de ella. Él la querrá locamente, ella nunca olvidará al hombre que le hizo creer en una vida mejor. Gabrielle nunca volverá a ser feliz y transmitirá su pena al granjero que la salvó se convertirá en su marido y a su hijo. Su hijo, Gabriel, acabará yéndose de la casa para nunca volver. Ella misma en la madurez de su vida perderá la cabeza y pedirá al hombre que tanto la quiere que acabe con su vida de pesar.

Dos personajes más aparecerán en escena. Un hombre mayor recibe una llamada de su hijo al que hace mucho tiempo que no ve, le abandonó cuando tenía siete años. Ahora se encuentra con su pasado del que se avergüenza tanto como de su presente. Ver a su hijo es aceptar sus errores, en cambio no puede evitar encontrarse con él. El hombre mayor es Gabriel, el hijo de Gabrielle.

La historia, contada así, parece un culebrón de clase B o peor. Reconozco que no atrae nada y ahora entiendo porqué cuando leí la sinopsis por primera vez no me interesó en absoluto. Sin embargo hay muchos detalles que no puedo contar aquí, gestos, conversaciones en los que creo que está la clave del éxito.




La historia realmente nos muestra cómo los errores del pasado acaban repitiéndose, el hecho de que somos incapaces de olvidar de dónde venimos y todas las raíces que nos han acompañado hasta aquí. Sin embargo aunque muchos patrones se repitan hay una señal de esperanza en la que intentamos mejorar lo que hemos sido, somos capaces de percibir lo que hacemos mal aunque lo sigamos repitiendo. También nos quiere recordar que los errores nos acaban pasando factura, a nosotros o a los seres que más queremos.

Por otro lado la obra está contada con recursos sencillos aunque muy originales. Las primeras escenas, todas distanciadas en el tiempo, se unen por una olla y un caldo de pescado que los personajes irán compartiendo en distintos cortes alrededor de unas mesas de comedor. Un pescado que cae del cielo en los primeros momentos de la obra que corresponde a una de las escenas finales en el tiempo, muestra el fin del mundo, o mejor, el fin de
una era, aquella en la que toda la verdad sale a la luz y como el fin de una penitencia, puede dejar de llover, cuando todos los pecados han sido expiados.



Los actores son sin duda la gran baza de la obra, todos impecables. También el director consigue que la forma de contarnos lo que allí ocurre nos enganche por la belleza de la escena. Con la máxima sencillez nos mete en salones, moteles, casas y nos enreda en esa maraña tan enfermiza y a la vez seductora.

lunes, 20 de enero de 2014

TIERRA DE NADIE

Harold Pinter siempre consigue captar nuestra atención, atarnos a la silla, hacernos sentir culpables de lo que presenciamos. Por eso asistimos incondicionalmente a todas las representaciones que pasan por Madrid.
Esta vez nos enfrentábamos a la que califican como su obra cumbre, Tierra de Nadie.

El reparto es excepcional: Luis Homar y José Mª Pou, dos actores de renombre.


El escenario cautiva desde el primer vistazo: un salón con un sofá y dos sillas, y en su centro, a modo de ring, un enorme mueble bar lleno de botellas y copas.
Asistimos a una conversación entre dos personajes de los que no se entiende fácilmente la relación. Uno de ellos ha venido a visitar al segundo, el primero se muestra charlatán, no para de beber, exponer sus ideas, al mismo tiempo desagradable y encantador. Mientras tanto el anfitrión, ya borracho, calla, se mantiene impasible ante los ataques y comentarios del otro.
La noche va pasando. Dos jóvenes entran en escena; dos asistentes de la casa, recelosos y agresivos. Su altivo comportamiento da a entender al invitado que son ellos quienes en realidad mandan en la extraña casa. El anfitrión abandona a su supuesto invitado sin revelar más de las circunstancias que esa noche les han llevado a estar unidos. Presentimos que ni ellos tienen claro qué hacen allí.


La mañana llega y los dos jovenes aparecen en el salón con preguntas para el extraño invitado. Intentan averiguar qué le ha llevado hasta esa casa, qué relación mantiene con el señor. El anfitrión vuelve totalmente renovado y despierto. La actitud de la noche anterior ha cambiado, ahora se muestra como un hombre seguro que rechaza las preguntas y comentarios del invitado. La conversación versa sobre recuerdos del pasado, sobre sentimientos perdidos y nunca recuperados, sobre aquello en lo que se han convertido.
Pero seguimos sin descubrir lo que Pinter nos quiere contar. Sentimos que nosotros vivimos el mismo aturdimiento de nuestros personajes, que están perdidos en un mundo que ya no conocen. No entienden cuál es su relación, olvidaron a las personas a las que amaron, las que les acompañan en sus álbumes de fotos. Se enfrentan a esa tierra de nadie, ese lugar a donde les ha llevado la vida y no les sacará.


A modo de cierre, los cuatro personajes orbitan en torno a una cuestión intrascendente; un juego de palabras casual, que se convierte en un tema angustioso e inconexo con el resto de diálogos: "cambiar de tema por última vez".

Para los espectadores (nosotros) esa última pirueta lingüistica resume bastante bien la obra. No entendemos porqué ni para qué. Nos devanamos los sesos intentando encontrar un orden a la avalancha de anécdotas, a los pequeños tics de los personajes, a los enfados y a las respuestas inconexas. Ideamos una y mil posibles interpretaciones que no nos terminan de convencer. Que si los jóvenes representan a los mayores. Que si ellos han olvidado todo, en un presente vacío de significado.

Sin embargo, tras una investigación posterior descubrimos que nuestra interpretación era bastante más compleja de la realidad. Según Pinter, tanto el anfitrión como el visitante son dos personas opuestas. Uno de ellos, el primero, ha tenido éxito, pero ha olvidado sus méritos y ha caído en el olvido, reflejado en el alcohol y la pérdida de su independencia con los dos jóvenes sirvientes. El otro, el perdedor, el visitante, mantiene sus convicciones y su energía pese a trabajar mucho y mal en un bar. Pero nos queda la sensación de que Pinter ha intentado rizar el rizo y de que los espectadores no tenemos manera de asumir que la historia va más allá de esta explicación sencilla y directa.

A pesar de la buena actuación de los actores, no pudimos llegar a disfrutar de la representación como nos habría gustado por culpa de este texto que se nos ha antojado complejo e indescifrable.


viernes, 8 de noviembre de 2013

DIARIO DE UN LOCO

Si pienso en un autor ruso, elegiré como no, a Anton Chejov. De él he visto casi todo lo que ha pasado por los escenarios de Madrid. Pero en ocasiones suena otro gran dramaturgo del que casi todo lo representado tuvo buenas críticas: Nikolai Gogol. Alguna entrada de sus obras está colgada en este blog, como la de El Inspector.

El Matadero ha traído a escena un monólogo suyo, y han elegido a mi adorado José Luis García-Pérez para su representación.



El escenario es una gran jaula, donde todo nos recuerda el encierro, la falta de libertad. Cuando entramos a la sala encontramos que Aksenti Ivanovich ya nos espera en escena. Nos observa y nos sonríe encaramado a las alturas del escenario.

Aksenti viene a relatarnos su vida a modo de diario. Así nos hace participes de sus sueños, aspiraciones e infelicidades. Nos cuenta que ocupa un puesto de alto funcionario en la administración rusa. Se encarga entre otros temas, de preparar las plumas de escritura para el director de su empresa, una labor muy importante y por la cuál está muy bien valorado por éste. En cambio su jefe, que le tiene envidia, le humilla y maltrata constantemente. Pero de quien Aksenti busca la admiración es de Sophie, hija del director, a la que ama secretamente.



Una mañana Aksenti se topó con la joven que entraba a una tienda. Su perrito se quedó esperando en la puerta y él pudo asistir a uno de los hechos más insólitos de su vida: la conversación entre el perro de Sophie y otro de unas vecinas. Aquí empezamos a sospechar que algo en la cabeza de Aksenti no funciona bien del todo, aunque quién sabe cuál es la verdad, que es lo que no marcha bien.

Aksenti pretende averiguar algo más sobre esta extraña historia y consigue robar la correspondencia que han cruzado ambos perros. En las cartas la perrita de Sophie cuenta detalles de su dueña. En ellas descubre que Sophie le considera un payaso y está enamorada de otro hombre, con el que piensa casarse. Su dolor es máximo, no sólo porque pierde a la mujer que quiere, también porque con ella se va toda sueño de una vida mejor.
Y es que él desea pertenecer tanto como odia ese mundo que le está vetado: una buena posición, una vida acomodada, codearse con las altas esferas de la ciudad y ser correspondido por la mujer que ama.

Algo parece romperse en su cabeza, algo que ya estaba deteriorado. Su sueño de gran funcionario, su deseo de ser agasajado por el director, todo se tambalea bajo sus pies. En su locura ya evidente, encerrado en su casa, Aksenti ve la luz. En el periódico lee una noticia sobre España, en este país andan buscando a su rey. ¡Qué locura! Pero ya está todo claro, ¡él es el rey de España! Así que se sienta a esperar a la delegación que vendrá a buscarle. Pasan los días, meses y nadie aparece. Por fin, abandona su refugio y se dirige a su empresa a proclamar quién es. Allí su jefe le ridiculiza, pero Aksenti se mantiene frío y calmado ante sus ataques, como le corresponde a alguien de tan alto grado. Ahora que es rey de España podrá codearse con el director y su hija, estará por encima del prometido de la joven. Recuperará por fin la posición que le fue negada,¡será admirado!




Hasta su casa llega por fin la delegación que viene a llevarle hasta su trono. El viaje a España es bien corto y en poco tiempo se encuentra en un nuevo lugar que nada se parece a lo que esperaba. Allí sufre palizas, es encerrado en cuartos con rejas y no consigue ser tratado como quién es. Los hombres a su alrededor le aclaman y siguen pero huyen cuando la cosa se pone fea y al final es Aksenti el acaba recibiendo enormes palizas.

Él sólo quiere que le traten como le corresponde, pero es la ambición de los otros la que no le permite alcanzar sus sueños, la ambición que se manifiesta en un grano bajo la nariz, la que impide que Aksenti pueda ser feliz. L
a ambición de los poderosos es la misma de la que él también es víctima y no consigue superar. 


El diario de Aksenti es una triste historia sobre un hombre que quiere ser feliz accediendo a todo aquello que no pertenece a su clase. Sueña pero la realidad se mezcla con sus deseos y no es capaz de distinguir realidad y ficción, hasta que su locura acaba convirtiéndose en su perdición.



El escenario se llena con la voz de José Luis García-Pérez. No es una voz de galán ni de gran señor, al contrario, es tan rasgada que con él sentimos cada agravio y vivimos cada sueño como nuestro. Y sufrimos cuando le vemos padecer los ataques, todo por no aceptar quién es. 

El escenario se ilumina a través de jaulas ocupadas con pájaros de papel que dan una extraña sensación de agobio y lucidez al mismo tiempo. 

Su diario hace a la historia avanzar, los días y semanas pasan en un calendario a veces inventado, con el que se construye su capa de rey. Todo parece encajar en su mundo imaginado que choca con la ambición del exterior, con la realidad de los de fuera que se ríen de él. 

miércoles, 6 de marzo de 2013

LA AMANTE INGLESA

No es muy ortodoxo pero voy a empezar por la conclusión: me propongo seriamente que la próxima vez que vaya al teatro veré una comedia, y si puede ser banal, mejor aún.
Hay que ponerse en mi lugar; la sucesión Camus-Duras es estupenda si estás buscando algún motivo para suicidarte. Necesito textos positivos que muestren algún mensaje de esperanza para la humanidad.

Después de este momento de desahogo, pasemos a hablar de la obra. Para empezar recordamos un hecho triste: el fallecimiento de Pepe Sancho. Cuando esta representación se puso en cartel, él iba a ser el protagonista. Su enfermedad se aceleró y ni tan si quiera pudo llegar a estrenarla. Viendo esta obra rindo un pequeño homenaje al gran actor Pepe Sancho.

Si trágica ha sido la introducción, la obra no lo es menos. Allá vamos.
Con las luces apagadas una voz nos cuenta los hechos ocurridos: varios trozos de un cuerpo descuartizado de una persona han sido encontrados en días sucesivos en la parte alta de diversos trenes de mercancías. La investigación ha determinado el lugar donde probablemente se cometió el asesinato: el punto por el que  todas las líneas de tren pasaron. La culpable ha confesado, se llama Clara, y su víctima es su prima María Teresa, una mujer sordo-muda. Aquí comienza la trama, en el punto en el cual el caso ya ha sido resuelto.
Los personajes que participan en esta historia intentan hacernos entender lo ocurrido con sus diálogos y sus silencios.

En un florido jardín, el marido de Clara, Pedro, y un psicólogo de la policía conversan. El joven pretende entender qué movió a la mujer a asesinar a su pariente. La prima muerta era una sonriente mujer gorda que vivía con ellos, se encargaba de las labores de la casa. Un asesinato así resulta inexplicable sin un móvil.Clara tenía muchos extraños comportamientos que podrían volverse peligrosos bajo ciertas circunstancias, por ello siempre estaba vigilida por la sirvienta. Pero el marido no imaginó que todo podía acabar como lo había hecho.

El marido cuenta detalles de la vida en pareja desde los tristes momentos finales hasta el amor de juventud. Así nos introduce  en la soledad y la falta de comunicación, en el desprecio implícito que demostraba a su mujer y que recibía de ella. Él se enamoró de su belleza pero nunca la apreció como persona. La consideró un ser fuera de este mundo, incapaz de comprender la vida o de relacionarse normalemente con los otros. Durante los más de veinte años de matrimonio, tampoco ella le quiso porque amaba a un hombre que la dejó. Ante su soledad, el marido optó por buscar compañía en otras mujeres. Así pasaron los años viviendo juntos bajo el mismo techo pero sin entenderse, sin comunicarse. Al recordar los viejos tiempos siente el amor que había olvidado hace mucho tiempo. Pero también muestra una especie de alivio al verse de su mujer.

El siguiente encuentro tendrá lugar entre el psicólogo y Clara. Ella esconde algunas claves del asesinato que el investigador intenta sacar a la luz. En una celda la mujer responde a todas las preguntas mostrando un gran sentido común. Cuenta quién fue el gran amor de su vida, habla de su marido, al que no quiere, explica su relación con la mujer asesinada. Tan solo se niega a desvelar porqué cometió el asesinato y donde escondió la cabeza de la muerta. Esta parece ser la única cuestión que a todos interesa.


Clara le explica que se refugiaba en el jardín de la casa para poder pensar tranquilamente, para sentirse libre y poder aclarar sus ideas. Pero nunca nadie le preguntó su opinión, nadie la valoró. Así cuenta que muchas veces soñó con matar a cada una de las personas de su entorno, pero no pudo hablarlo y con ello no llegó a entender que a todos nos pasa. Sus sueños se mezclaban con la realidad sin saber en qué mundo estaba viviendo. Su prima fue una simple víctima, como ella, de una vida perdida y sin sentido en la que nunca supo expresar o compartir con nadie sus sentimientos, penas o frustraciones.
El médico es la primera persona que le hace hablar, le escucha y la trata dignamente. A él quiere explicar todo lo ocurrido, sabe que él la entenderá. Ella realmente siente la necesidad de  hablar pero ha tenido que cometer un asesinato para poder hacerlo, para encontrar a una persona que la escuche. Tras años por fin se siente liberada.

Aunque partimos de una historia conocida, la obra es especialmente dura porque nos muestra una tragedia mucho más allá de  un crimen. Enseña como las personas malgastan sus vidas por la falta de entendimiento. La incapacidad y el desinterés llevan a tergiversar la realidad, con lo que se puede rozar la locura.
A pesar de la fuerza del texto, la obra se hace en ciertos momentos algo pesada. Los personajes van montando la historia que a veces cuesta seguir por la profundidad del texto, pero también por la poca acción que hay.

La representación son solo dos actos, dos conversaciones en dos ambientes bien distintos. Los actores saben transmitir la sensación que les acompaña, especialmente Clara (Gloria Muñoz) que nos enseña a veces su paz y otras su locura desde la celda de la cárcel.

Creo que éste es del tipo de obras que hay que ver una segunda vez para entender tantos matices que se nos escapan. A pesar de la tragedia y del sueño, he podido disfrutar de esta gran historia, no solo durante la representación, sino que también ahora que pienso en ella y escribo mi crítica.

martes, 27 de noviembre de 2012

LOS NIÑOS SE HAN DORMIDO

Y con ésta van cuatro representaciones de Chejov, según me dijo Isma. Cuatro en el recuento parcial (realizado por el blog), en total seguramente sobrepaso las diez obras vistas. Y no me canso de ver a Chejov, sobre todo si la historia y los actores se combinan en una simbiosis perfecta. Lo digo sabiendo de lo que hablo, porque quizá la peor representación que he sufrido fue de esta misma obra, la Gaviota. 


Aunque el texto era éste, la obra vista hoy se presentaba con otro nombre: Los Niños se han Dormido. No es la primera vez que esto sucede, que La Gaviota es anunciada con otro título. Dicen los directores que representar La Gaviota es tan complejo que es pretencioso suponer que se pueda hacer. Por eso se acercan a ella con adaptaciones en torno a su obra. 

Esa complejidad de la que hablan se percibe en los personajes, Chejov nos los describe en todas sus facetas, les conocemos, llegamos a intuir lo que piensan y en este análisis descubrimos al ser humano. 

El contexto de las obras de madurez de Chejov es siempre parecido: la escena transcurre en una lujosa casa de la época de los zares, en una zona rural de la Rusia de principios del s. XX. Los personajes reflejan los diferentes estamentos sociales: señores y criados.

En este palacete tendrá lugar hoy una representación teatral. El hijo de la señora, Konstantin, ha adaptado una obra que interpretará su alegre novia, Nina. El joven está expectante por conocer la opinión de su madre, la famosa actriz Irina. Además pretende recuperar así la admiración de ésta por él, que perdió en favor de su novio, un famoso crítico y escritor, Boris Trigorin. Boris es un autor famoso, ha triunfado y vive cómodamente, y es encantador, especialmente con las mujeres. A la actuación también asistirán los sirvientes de la casa, el hermano de Irina y su médico, amigo de la familia. 

El estreno será un desastre porque la madre ridiculizará a su hijo, dejándole en evidencia ante todos. Irina siempre pretende quedar por encima del resto y un hijo escritor es un desafío a su profesión de actriz. Además la obra que Konstantin eligió era Hamlet, con lo que el papel de Ofelia quedaba "demasiado grande a esa niña". Elegir Hamlet no fue un capricho de Konstantin sino un intento de hacer ver a Irina lo que está pasando en su propia familia. 

Pero esta confrontación no es la única que veremos. A través de los diálogos se muestran las distintas relaciones entre los personajes, todos desean aquello inalcanzable y rechazan lo cercano y asequible con desprecio. Con esto sólo consiguen sentirse desgraciados y convertir en infelices a aquellos que les quieren. Nasha, la hija del ama de llaves, ama desesperadamente al joven Konstantin que la rechaza. Sin embargo desprecia al maestro, un chico soñador que la haría feliz. El ama de llaves desea al médico y le declara su amor delante de su propio marido en un acto de desprecio hacia éste. Los comportamientos se repiten y pasan de una generación a otra, las sirvientas, madre e hija, tienen que aceptar a un hombre que no aman para acceder a una vida mejor.

Todos los seres viven y sufren en una especie de equilibrio inestable que es roto por un acontecimiento: Boris, el crítico, y la joven Nina se enamoran. El dilema está servido, dejarse llevar por el amor o renunciar a éste y vivir en la comodidad del día a día. Boris es débil y es arrastrado por Irina, pero la juventud e ingenuidad de Nina consiguen que él vuelva a ella. 
Vivirán un romance con trágico final cuando ella pierde al bebé nacido de su amor y con éste, la fuerza para actuar. Boris acaba abandonándola y vuelve con Irina.

Pasan los meses y la familia vuelve a reencontrarse tras tantos acontecimientos. Pese a las demostraciones de alegría, todos siguen escondiendo sus desdichas y vergüenzas. Quizá porque no pueden guardarlo dentro más tiempo o porque piensan que tienen derecho a ser felices, acaba llegando el momento en que confiesan su verdad. Pero con esto lo único que consiguen es volver a enfrentarse a su soledad sintiéndose más ridículos que antes. Otros, los cobardes, se ocultan tras una máscara. 
De entre todos ellos sólo Konstantin muestra su tormento,  ha triunfado como escritor pero perdió el amor de Nina y no es capaz de soportar este mundo falso. 
Y en esa gran noche de reencuentros Nina aparece en la casa. Se fue siendo una niña y ahora es una mujer, ha sufrido y ha entendido que la vida consiste en aceptar el dolor que te toca vivir. Desvaría, se llama a ella misma Gaviota, como esa gaviota que Konstantin mató "por hacer algo", cuando empezó el fin de su juventud. Esa gaviota muerta era ahora ella. 
Y cuando Konstantin le confiesa que la sigue amando, aparece Boris, el crítico, que ignora por completo su presencia. Ella no puede sentir más dolor al verse rechazada por el hombre que sigue amando y sólo le queda huir y aceptar su cruel destino de soledad. 
Igualmente Konstantin entiende que ese mundo en el que no encaja no es para él. Perdió la última esperanza de ser feliz y decide acabar con su vida, mientras los demás ríen y festejan su infelicidad.  

Esta historia está completada con todos los personajes que rodean a la familia, de cada uno entendemos sus sentimientos y nos preguntamos cómo han podido llegar a ser tan infelices. Esta es la magia del teatro intemporal de Chejov, ya sea en la estepa rusa o en el s. XXI.


miércoles, 23 de mayo de 2012

UNA LUNA PARA LOS DESDICHADOS


Parece que el teatro del siglo XX está más vivo que nunca, será la época que es propicia para reponer esas obras de autores tan buenos que no pasan de moda. El teatro de nuevas tendencias, el del emergente s. XXI, queda relegado a un segundo plano, sólo visible en festivales.
Primero fue Chejov, que para celebrar el 150 aniversario de su nacimiento estuvo cinco años formando parte de la cartelera de muchos teatros y pequeñas salas de la capital. Con él descubrimos el subtexto, la maravilla de los sentimientos no dichos, los mensajes sobreentendidos. Ahora son los autores americanos de la primera mitad del s. XX los que nos deleitan y ensombrecen con sus historias desoladoras y llenas de fuerza. Será este tiempo de crisis el que hace que este teatro esté más vivo que nunca. Hay otras corrientes que dicen que “al mal tiempo buena cara”, y pasan obras divertidas con el fin de que olvidemos los problemas. Raramente me interesa ese teatro, prefiero aquel que cuenta la realidad aunque se sufra con su visión, y es porque también se disfruta con ese sentimiento, se aprende con él.

El autor de la obra de hoy es Eugene O'Neill, uno de tantos que no pudo callar lo que vivía y veía a su alrededor. El falso optimismo y una ciega creencia en que las oportunidades estaban al alcance, escondían un día a día de supervivencia en la máxima miseria y con condiciones de explotación inhumana. Y el alcoholismo como única salida. Sus historias siempre dejan un triste sabor de boca, una sensación de que no hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano para que esos personajes tuvieran su oportunidad de ser felices.

En unas tierras de un estado americano malvive una familia rota y separada. Las diferencias del padre con sus hijos han provocado que todos acaben huyendo y busquen su oportunidad lejos de allí. Sólo su hija Josie es capaz de lidiar con él y ser inmune a sus continuas vejaciones.  Comparten una vieja caravana y un campo yermo donde pasta su ganado. Un antiguo amigo de la familia es el dueño de las tierras. Él es Tyrone, un hombre que tiene una posición desahogada y así les permite pagar una renta baja y seguir allí. A cambio tiene a su compañero de borrachera siempre dispuesto, porque en esta tierra no hay más que hacer que emborracharse en el bar y dejar que el tiempo pase “y se lo lleve a uno”. Aunque todos parecen aceptar su vida sin más, los sentimientos no se pueden evitar y Tyrone, vive desesperado, perseguido por sus fantasmas, sin esperanzas de tener más oportunidades de ser feliz. Quiere a la hija de su amigo pero no la ve a su alcance. Josie es una mujer de mala reputación, se dejó ver con todos los hombres del pueblo pero no se casó nunca. También ama locamente al hombre que la quiere pero es incapaz de hacer algo por conseguirlo porque su fama la persigue. Pero todo es falso, nunca estuvo con un hombre, una pantalla más para protegerse de un mundo sin escrúpulos que solo les acepta si juegan al mismo juego.
El padre es un hombre rudo y cruel, pero sabe del sufrimiento de su hija y su amigo, e intenta darles una última oportunidad a los dos. Decide engañarles y monta una argucia aprovechando un litigio con un vecino. Cuenta a su hija que Tyrone ha aceptado una oferta y faltando a su palabra, vende las tierras a un vecino que las quiere para echarles. La única salvación es que su hija engañe a Tyrone, le emborrache y lo meta en la cama con ella, así se verán obligados a casarse. Josie ha sido incapaz de mostrar su amor, pero ese plan le da una excusa para hacerlo, aunque sea engañando nuevamente, escondiéndose tras su papel de mujer poco seria. Y ella lo único que quiere es estar con él, quitarse la careta de dura y disfrutar con el hombre que ama de la gran luna llena que cubre su cielo. 
Tyrone llega demasiado borracho para recordar nada, confunde a Josie con alguna de sus prostitutas, pero sabe que no faltó a la palabra que dio a sus amigos. Y así Josie descubre el engaño de su padre, pero con éste, los sentimientos y la nobleza del hombre al que quiere. Siente que puede ser la oportunidad que él necesita para superar sus fantasmas, expiar sus pecados y volver a la vida y a la felicidad junto a ella. 
Pero Tyrone murió hace tiempo cuando dio por perdida la felicidad, es un desdichado que ya no cree que pueda merecerse la oportunidad que ella le ofrece y aún sabiendo lo que pierde y el daño que hace, prefiere olvidar la oportunidad vivida y seguir como un muerto en vida. 

La historia es sencilla, pero tiene como variante que uno de los temas principales es el amor, nada típico en las historias de la época. Además éste está contado con una tremenda dulzura, porque los personajes, ya maduros, siente que para ante ellos la última posibilidad de ser felices. La sencillez y la buena interpretación hacen que la obra pase volando, se vive deseando alcanzar esa historia que nunca llega a ser. Hemos pasado un día con ellos, en su caravana, un día en que el futuro pudo cambiar.

El escenario es simple, muy del estilo de las obras que se representan en el Teatro Español, elecciones de Mario Gas. 
Los actores son muy buenos, cada uno a su manera. Eusebio Poncela hace una interpretación muy particular de su personaje, muy moderna (menos mal que no era del Siglo de Oro!) que me encantó. Y es que todo se le perdona cuando han conseguido que en dos horas hayamos vivido esta tremenda historia con ellos. Nos hemos sentido queridos y perdidos sin futuro, como Tyrone y Josie. 


jueves, 17 de mayo de 2012

ORQUESTA CLUB VIRGINIA

No suelo ir a ver este tipo de obras, pero hoy era una ocasión especial, iba al teatro acompañada de mi madre. Así que quise elegir una representación que le gustara, una comedia distraída y divertida con muchos actores famosos, una ocasión única para ver tantas caras conocidas juntas y en acción. 
Por allí han pasado Antonio Resines, Pepón Nieto, Enrique San Francisco, Guillermo Montesinos. Sólo por el hecho de verlos valía la pena ir, así que allí nos plantamos las dos el día mismo del  estreno, junto a invitados y críticos, dispuestas a llevarnos las primeras impresiones de la obra. 


No puedo decir que la representación sea bastante buena, tanto por el montaje como por la historia. Quizá por estar hecha a partir de un guión de película y porque el director del film  es el que ahora se ha embarcado en convertirla en teatro, utiliza recursos que recuerdan mucho el cine. Así, la historia sufre continuos cambios de escena, y en muchos casos su duración es muy corta, quedando convertidos en pequeños gags. Esto hace que la historia quede interrumpida y no se consiga ver el sentido que busca o su hilo conductor. Por otro lado el argumento es tremendamente sencillo, por lo que tampoco llegamos a perdernos. 
Una vez comentado lo malo, es de justicia recordar lo bueno. El reparto es genial, todos los actores (actores porque los protagonistas son todos hombres) son hombres del mundo de la representación en todos sus medios: teatro, cine y televisión. Su trabajo es muy natural, actúan con total maestría, se mueven por el escenario mostrando que éste es su medio habitual. 


Como decía, la historia es sencilla. Una orquesta pueblerina decide embarcarse e ir a ofrecer su repertorio a los mejores hoteles de una exótica zona: el Oriente Próximo.  En teoría van al gran hotel Hilton de Beirut, pero parece que lo prometido nunca llega y se tiene que conformar con malas actuaciones en salas mediocres y hoteles de mala muerte. 
En parte saben que nunca llegarán al destino soñado pero juegan a creérselo, porque así se creen grandes artistas.
Los músicos son esterotipos muy claros, el jefe aprovechado y ligón que tiene un amor en cada puerto e hijos varios junto a sus amores; el pelota del jefe que defiende lo imposible ante sus compañeros; el ligón chulito y muy broncas; el homosexual, que lo intenta con todos; el viejo borracho, sabio en consejos y muy bruto en la forma de expresarlos; y el jovenzuelo, aprendiz de músico, sangre nueva y también hijo del jefe, al que prácticamente acaba de conocer.  Así recorren ciudades, viven historias, se pelean, se ayudan, ligan y sueñan con el hotel Hilton de Beirut. 
El joven es nuestro narrador. En la voz de Mario Gas la historia comienza echando la vista atrás y recordando aquel viaje como el comienzo de su vida como músico y como persona, una experiencia iniciática inigualable. Él acabará conociendo a todos los del grupo y cogiéndoles cariño, pero con el que menos conectará será con su padre, aunque de todo se acaba aprendiendo. Y el chaval descubrirá allí el amor y con éste, el dolor de perderlo. También perderá a un amigo y sufrirá la falta de esa persona tan importante para él. 
Así con su aventura conocemos a todos y vemos lo importante que fue ese gran viaje para él, al igual que para cada uno de nosotros lo es esa primera experiencia que nos marca para siempre.


La obra consigue su objetivo: distraer, hacer reír, contar una historia agradable y disfrutar de buenas actuaciones y de caras conocidas. Objetivo cumplido, no esperábamos más. 



miércoles, 1 de febrero de 2012

EL MONTAPLATOS

Hoy vamos a ver a Animalario, o mejor dicho, nos arriesgamos y vamos a ver a Animalario. Nunca sabes qué vas a encontrar, más aún cuando hemos comprado las entradas hace un mes y la obra se estrenó hace tan solo dos semanas. Y es que Animalario no permite que te confíes, da una de cal y una de arena, y las malas suelen ser inventos de la compañía que no hay quién entienda. 

En la obra de hoy tenemos algo a favor, el texto no es de la compañía, sino del magnífico Harold Pinter, un premio Nobel de literatura que consigue hacerte sentir incómodo hasta ocupando la mejor butaca. Pinter te despierta, te agita, consigue recordarte toda la perversidad que nos rodea. El texto fue elegido por Alberto S. Juan que, encantado con "Traición", investigó y quedó fascinado con esta otra obra. 

Pinter escribe obras directas y dañinas, como la que hemos visto hoy. La historia es sencilla. Ben y Gus despiertan en una especie de sótano, una habitación oscura, insalubre. Han ido hasta allí para hacer un trabajo, esperan órdenes y mientras charlan. Su espera no es tranquila, su conversación no es amigable y su trabajo no se podría calificar como "del montón". Estas circunstancias hacen que la situación vaya empeorando, la relación se va tensando cada vez más, llega al punto de estallar. 
Ben y Gus son sicarios, han sido llamados para un nuevo trabajo y esperan recibir las ordenes finales  de la operación. Pero Gus desconfía, está nervioso, se replantea lo que hace, qué es de los asesinados, no puede parar quieto, no es capaz de quedarse callado, siente que algo no va bien. En cambio Ben ejecuta el trabajo sin dilación, no piensa, acata únicamente. Y cuando Gus plantea sus dudas, Ben le critica, le grita, le calla para no tener que aguantar ninguna insolencia más. No acepta esas dudas en él. 
A su vez Ben y Gus mantienen una relación de dominante y siervo, casi rozando la esclavitud. Ben no se mancha las manos, para eso está Gus, enviado como avanzadilla ante cualquier peligro. Se han acostumbrado a esta situación y Gus la suele aceptar pero a veces se rebela contra su compañero. Éste, sabedor de su poder, acaba siempre imponiéndose a través de gritos.
De repente, un montaplatos baja al sótano y reclama platos de comida. Ben no se pregunta nada, sólo acata, mientras que Gus ve en esto un juego perverso orquestado por su jefe para desconcertarles, volverles locos. 
Y sin posibilidad de discusión, Gus vuelve a doblegarse y ambos intentan suministrar toda la comida existente, como respuesta a la petición del montacargas. Como si cualquier orden tuviera que ser resuelta, ya sea matar o enviar galletas. La desesperación crece y Gus está al borde del shock, grita, suda, deja de obedecer a su compañero, tiene miedo. Sale de la habitación buscando algo de calma. 
En entonces llega el momento esperado, la orden, la víctima va a entrar en la sala, pero aún Gus no ha vuelto. Y es que es Gus la próxima víctima.

La obra es así de corta, el argumento es sencillo, quizá demasiado para lo esperado. He visto piezas mejores de este autor, quizá el problema esté en la forma de representarla, una obra larga es poco conveniente. Y como solución para que luzca más, parece que la han prolongado, de manera bastante forzada. Como ejemplo, los primeros diez minutos transcurren a oscuras, la única acción es que los personajes se están despertando. El cuerpo de la obra se extiende demasiado y sólo no llega al aburrimiento porque la interpretación de los actores es magnífica. Willy Toledo me ha sorprendido especialmente. Da la impresión de que para la alargar la obra, la compañía ha añadido temas de conversación que no pertenecen al texto original, noticias del periódico, partidos de futbol del Zaragoza, encender la cafetera...

Por otro lado decir que la obra se disfruta, los actores consiguen hacernos reír con su diálogo a pesar de la tensión que se respira, y sin recurrir a las típicas bromas. Sólo con la forma de decir su texto llegan a arrancarnos sonrisas.  

Y como detalle diré que pasó de todo: un espectador hablando por teléfono, otro que decide abandonar la actuación atravesando el escenario, Willy Toledo echa a reír sin poder parar, las primeras filas aprovecharon para dormir. Parece que nos sigue faltando consciencia de lo que significa ir al teatro. 



viernes, 18 de noviembre de 2011

PURGATORIO

El título ya nos da una idea de que la obra va a ser algo desasosegante. El Purgatorio no va a ser un sitio de risas y alegría. Desde que se entra al teatro, a la sala, hay un ambiente particular, de asfixia, se respira algo turbio. Estamos dentro de un despacho, una consulta o una celda, alguien está allí retenido y somos testigos de la conversación entre esta mujer y su supuesto médico.

Todo empieza aquí. Cuesta poner en pie la historia, nos va contado pinceladas de una vida trágica y unas consecuencias que nunca encontraron arrepentimiento. La mujer retenida amó mucho y abandonó su pasado, su familia, su vida anterior por esa pasión, y por sus celos y el despecho de ser abandonada hizo lo peor que se pueda hacer: mató a sus  dos hijos. Pero lo volvería a hacer porque sigue queriendo al hombre que le hizo tanto daño.

En otra celda muy cerca otro personaje vive la misma historia, es el hombre que ocasionó el despecho, el padre de los niños asesinados. Él también murió, se suicidó y ahora debe de purgar sus penas en este lugar, como la que fue su mujer. Él quiso a su mujer por encima de todo, pero siempre supo que estaría mejor con una mujer más tranquila, menos apasionada,  que no lo supiera todo de él con sólo mirarle. Su pecado, su error, fue otro, el de abandonar a sus hijos por una vida mejor, cerrar los ojos a la verdad, sólo pensar en él, pero el asesinato de sus hijos le hizo suicidarse, porque él llegó a creerlo posible. Ahora busca el perdón en el purgatorio, una nueva vida en la tierra, un nuevo papel que disfrutar, pero su osadía, su forma pretenciosa de engañar a los jueces pueden devolverle al infierno en la tierra, le pueden reencarnar en uno de sus hijos y vivir nuevamente su muerte, esta vez de manos de su madre, su mujer.

No es sencillo afrontar la vida así, el reto, la condena, los errores cometidos, todo tiene un precio.  Y el precio de su redención total va a ser el más difícil de todos, conseguir el arrepentimiento de la que fue su mujer, a la que tanto conoció y quiso. Y de la que sabe que nunca se rendirá. Y así, vestido de médico deberá día tras día dirigirse a la celda de ella y conseguir un avance, una muestra de cordura para que los dos sean liberados. Pero esa fuerza y convicción que nunca la abandonará es lo que realmente le hizo unirse a ella para siempre y nunca les permitirá separarse ni conseguir el perdón, pero, como dicen, tienen una eternidad para intentarlo y no hay otro sitio a dónde ir, siempre se quedarán allí.

La obra habla de convicciones, de la fuerza de los principios, del abandono y de los celos, y del arrepentimiento y la venganza, que cada personaje interpreta y prioriza de una manera.
El texto consigue mantener siempre el alma en vilo, cada frase puede ser extraída de la obra y analizada, es una sentencia, una forma de proceder sin ninguna duda.
Los dos únicos actores consiguen hacen muy creíbles sus personajes, estamos ante la revisión de los cargos del Purgatorio, es complicado encontrar fallos a un texto un una interpretación tan limpios, directos, emocionantes.