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miércoles, 6 de marzo de 2013

LA AMANTE INGLESA

No es muy ortodoxo pero voy a empezar por la conclusión: me propongo seriamente que la próxima vez que vaya al teatro veré una comedia, y si puede ser banal, mejor aún.
Hay que ponerse en mi lugar; la sucesión Camus-Duras es estupenda si estás buscando algún motivo para suicidarte. Necesito textos positivos que muestren algún mensaje de esperanza para la humanidad.

Después de este momento de desahogo, pasemos a hablar de la obra. Para empezar recordamos un hecho triste: el fallecimiento de Pepe Sancho. Cuando esta representación se puso en cartel, él iba a ser el protagonista. Su enfermedad se aceleró y ni tan si quiera pudo llegar a estrenarla. Viendo esta obra rindo un pequeño homenaje al gran actor Pepe Sancho.

Si trágica ha sido la introducción, la obra no lo es menos. Allá vamos.
Con las luces apagadas una voz nos cuenta los hechos ocurridos: varios trozos de un cuerpo descuartizado de una persona han sido encontrados en días sucesivos en la parte alta de diversos trenes de mercancías. La investigación ha determinado el lugar donde probablemente se cometió el asesinato: el punto por el que  todas las líneas de tren pasaron. La culpable ha confesado, se llama Clara, y su víctima es su prima María Teresa, una mujer sordo-muda. Aquí comienza la trama, en el punto en el cual el caso ya ha sido resuelto.
Los personajes que participan en esta historia intentan hacernos entender lo ocurrido con sus diálogos y sus silencios.

En un florido jardín, el marido de Clara, Pedro, y un psicólogo de la policía conversan. El joven pretende entender qué movió a la mujer a asesinar a su pariente. La prima muerta era una sonriente mujer gorda que vivía con ellos, se encargaba de las labores de la casa. Un asesinato así resulta inexplicable sin un móvil.Clara tenía muchos extraños comportamientos que podrían volverse peligrosos bajo ciertas circunstancias, por ello siempre estaba vigilida por la sirvienta. Pero el marido no imaginó que todo podía acabar como lo había hecho.

El marido cuenta detalles de la vida en pareja desde los tristes momentos finales hasta el amor de juventud. Así nos introduce  en la soledad y la falta de comunicación, en el desprecio implícito que demostraba a su mujer y que recibía de ella. Él se enamoró de su belleza pero nunca la apreció como persona. La consideró un ser fuera de este mundo, incapaz de comprender la vida o de relacionarse normalemente con los otros. Durante los más de veinte años de matrimonio, tampoco ella le quiso porque amaba a un hombre que la dejó. Ante su soledad, el marido optó por buscar compañía en otras mujeres. Así pasaron los años viviendo juntos bajo el mismo techo pero sin entenderse, sin comunicarse. Al recordar los viejos tiempos siente el amor que había olvidado hace mucho tiempo. Pero también muestra una especie de alivio al verse de su mujer.

El siguiente encuentro tendrá lugar entre el psicólogo y Clara. Ella esconde algunas claves del asesinato que el investigador intenta sacar a la luz. En una celda la mujer responde a todas las preguntas mostrando un gran sentido común. Cuenta quién fue el gran amor de su vida, habla de su marido, al que no quiere, explica su relación con la mujer asesinada. Tan solo se niega a desvelar porqué cometió el asesinato y donde escondió la cabeza de la muerta. Esta parece ser la única cuestión que a todos interesa.


Clara le explica que se refugiaba en el jardín de la casa para poder pensar tranquilamente, para sentirse libre y poder aclarar sus ideas. Pero nunca nadie le preguntó su opinión, nadie la valoró. Así cuenta que muchas veces soñó con matar a cada una de las personas de su entorno, pero no pudo hablarlo y con ello no llegó a entender que a todos nos pasa. Sus sueños se mezclaban con la realidad sin saber en qué mundo estaba viviendo. Su prima fue una simple víctima, como ella, de una vida perdida y sin sentido en la que nunca supo expresar o compartir con nadie sus sentimientos, penas o frustraciones.
El médico es la primera persona que le hace hablar, le escucha y la trata dignamente. A él quiere explicar todo lo ocurrido, sabe que él la entenderá. Ella realmente siente la necesidad de  hablar pero ha tenido que cometer un asesinato para poder hacerlo, para encontrar a una persona que la escuche. Tras años por fin se siente liberada.

Aunque partimos de una historia conocida, la obra es especialmente dura porque nos muestra una tragedia mucho más allá de  un crimen. Enseña como las personas malgastan sus vidas por la falta de entendimiento. La incapacidad y el desinterés llevan a tergiversar la realidad, con lo que se puede rozar la locura.
A pesar de la fuerza del texto, la obra se hace en ciertos momentos algo pesada. Los personajes van montando la historia que a veces cuesta seguir por la profundidad del texto, pero también por la poca acción que hay.

La representación son solo dos actos, dos conversaciones en dos ambientes bien distintos. Los actores saben transmitir la sensación que les acompaña, especialmente Clara (Gloria Muñoz) que nos enseña a veces su paz y otras su locura desde la celda de la cárcel.

Creo que éste es del tipo de obras que hay que ver una segunda vez para entender tantos matices que se nos escapan. A pesar de la tragedia y del sueño, he podido disfrutar de esta gran historia, no solo durante la representación, sino que también ahora que pienso en ella y escribo mi crítica.