viernes, 1 de marzo de 2019

MOBY DICK

Hoy he aprovechado una noche libre para volver a pisar el teatro. Ha sido algo inesperado así que no tenía muy claro a dónde acudir. Una recomendación de Ismael, que también es un buen "teatrero", me ha hecho decantarme por una obra que él vio hace poco, Moby Dick.

El actor principal es Josep María Pou, grande entre los grandes, que suele elegir muy bien sus personajes, seres atormentados con mucha fuerza.

Pero hoy cometí dos fallos, el primero fue elegir una obra de mucho texto para un día en que me encontraba muy cansada. Aunque intentaba estar concentrada me costaba mucho mantener la atención, la mente salía volando fácilmente fuera del teatro y desconectaba de la representación. Quizá una obra más dinámica sea una mejor opción para días entre semana como este. Mi segundo fallo fue que no supe elegir bien el asiento. El teatro la Latina no es de mis comunes, así que opté sin mucho criterio por un asiento en la zona más barata. El tipo de sala no permitía que las voces de los actores resonaran y se difundieran por igual en todo el espacio y a veces no se entendía lo que decían.

Josep María Pou viene acompañado de dos actores, este no es un monólogo suyo al uso, aunque no es relevante que en este caso adopten este formato.

Pou es Ahab, el capitán de un barco ballenero, el Pequod. Es un ser tirano, autoritario, blasfemo, soberbio, vengativo, egoísta, vanidoso, y un ser déspota con sus trabajadores. En su mente solo hay un objetivo: atrapar a la ballena blanca Moby Dick. A este fin lo supedita todo, su vida y la de los que le acompañan. Ahab actúa movido por la venganza, no es capaz de recapacitar y olvidar, aceptar lo ocurrido, su deseo de vencer a toda costa le vuelve ciego, egoísta y loco.

Todos estos calificativos que he atribuido a Ahab son la descripción que hacen tanto él de sí mismo y como su tripulación.Y todos coinciden. Sin embargo sus marineros le respetan, en parte por miedo y en parte porque creen en él. En el barco viajan cuarenta marineros que desconocen que acompañan a Ahab en su aventura, estos creen que van a cazar ballenas por los lejanos océanos. Pero no es así, Ahab esconde su miserable plan, oculta su sentimiento de odio y venganza porque sabe que es la única manera de que le acompañen.

Ahab no quiere a nadie, ni a él mismo, sólo desea vengarse, acabar con el animal que le arrebató su pierna hace muchos años y le dejó tullido para el resto de su vida. Él no lo ha olvidado y su único objetivo desde entonces es encontrar y acabar con Moby Dick. De tanto creerse su historia siente que su victoria sobre el leviatán será la de toda la humanidad, se siente un libertador con derecho a decidir en la vida de los demás.

Ahab nos habla desde la experiencia, en su larga vida ha visto mucho mundo y esto le da una sabiduría y una capacidad de percepción sublime que le impide disfrutar de las cosas sencillas como la alegría.

De la ballena hay algo que le aterra especialmente y es su blancura, ese color que se refleja en tantos elementos como la luna, el agua, el cielo, los albatros, los tiburones, los albinos. Él ha desarrollado esa capacidad de ver más allá que el resto de humanos, y sufre un sentimiento de atracción por aquello que le da miedo, es incapaz de alejarse de lo que sabe que irremediablemente le llevará a la fatalidad.

De su tripulación conoceremos a dos marineros, uno de ellos es Ismael, el narrador original de la obra escrita. Es un experto navegante valiente pero también una persona con cordura para saber que esa aventura en la que les ha embarcado Ahab les llevará a un trágico final a todos. El otro es Pip el cobarde, un ser asustadizo que ayuda a su capitán en todo lo que puede, no sabe plantarle cara. A su vez es el único personaje que consigue arrancar del capitán gestos de ternura. El capitán ve sufrir a Pip y está a punto de caer al mar y morir, y a pesar de todo sigue arriesgándose por su capitán, entonces Ahab le acoge junto a él, le protege y nunca dejará que se separe. 






Sin embargo Ismael lucha por salir vivo de est
a aventura, seguro del triste final que les espera, e intenta convencer al capitán. Debido a su insistencia se gana las amenazas de muerte de Ahab y que le encañone con su arma. La locura y obsesión están por encima de cualquier persona. Como dice Ahab, el no está loco, él es la locura enloquecida.

Ahab se ha hecho construir un enorme arpón y con él pretende acabar con la gran ballena blanca. No basta con que el mamífero muera, él necesita ser el protagonista de su fin. Busca el enfrentamiento cuerpo a cuerpo con el animal, da igual que sean hombre contra ballena. Aunque cuente con su tripulación para ayudarle, Ahab desea ser la persona que acabe con su vida.

La vida en el mar es dura y cuando encuentran un cachalote en la que creen ver a Moby Dick se lanzan a su caza. Cinco marineros morirán en su intento por matarla. Finalmente será vencida y entonces descubrirán su error. Herman Melville aprovecha para incluir aquí un tratado sobre como desmembrar y diseccionar al cachalote para aprovechar todo su cuerpo en alimentar a personas y barco.

La obra es una continua lucha por bajar a los infiernos. Así cuando Ismael pide a Ahab parar con el fin de arreglar las máquinas, éste se niega rotundamente, no quiere ceder ni un día en su búsqueda desesperada. También un arponero amigo le solicita ayuda para buscar a su hijo desaparecido que iba en una barca y cayó al mar. Éste se niega diciendo que el chaval ya estará en el fondo del mar.

El mar es un sitio entre la vida y la muerte, su calma, sus cantos de sirenas les trasladan a ese lugar indefinible, ese paraíso en vida. El capitán reflexiona durante su largo viaje, nos expresa lo que siente por el mar, su eterno compañero.

¡Rugid y remad! grita desde la cubierta para que nadie pare. Por fin avistan a Moby Dick, su blancura, las heridas que le acompañan no dejan lugar a duda.
Empieza la lucha que durará tres días. En el primero persiguen a la ballena para darle caza pero una de sus más fieles marineros, el que llevaba un ataúd para morir en el mar, es enganchado por la cuerda del arpón y lanzado al mar. El segundo día y como en una premonición Moby Dick lanzará el cuerpo de vuelta al barco aterrándolos a todos. Cuando el Pequod persigue a la ballena ésta desaparece y vuelve a surgir detrás del ballenero. Ahora son ellos los perseguidos...
La lucha final será encarnizada, Ahab disparará su arpón, pero el leviatán acabará destruyendo y hundiendo el barco y comiéndose al capitán. Solo Ismael sobrevivirá metido en el ataúd flotante. Él será el único testigo que nos pueda contar lo que allí se vivió.

La ballena aparece ante nosotros como una gran sábana blanca que engulle todo el escenario, barco, marineros, capitán.

El escenario es la proa del barco y delante veremos las olas y el mar, sencillo y de una gran belleza.

En el personaje de Ahab subyacen todas esas mentes autoritarias capaces de llevar a la perdición a personas, a pueblos, persiguiendo una idea loca, suicida, prevaleciendo su opinión sobre cualquier juicio moderado, lo que es un fiel reflejo de la sociedad en la que vivimos.






domingo, 24 de febrero de 2019

ILUSIONES

El teatro Kamikaze suele ser una apuesta segura cuando no se tiene otro plan o cuando no se ha tenido tiempo para investigar mejor en la cartelera.
Esta vez la obra prometía mucho, con un título sugerente, "ilusiones" y un reparto tan excepcional que pocas veces aglutinaba a actores tan interesantes.
Solo una cosa chirriaba ligeramente al comprar las entradas: a pocos días del espectáculo aún quedaban asientos bien situados. A pesar de ello preferí no hacer elucubraciones y dejarme llevar por mis propios instintos.

Todo empieza bien cuando al entrar en la sala los actores nos esperan en el escenario, nada significativo para la obra pero yo en mi más profundo orgullo teatrero lo entiendo cómo un respeto al espectador y me hace sentir bien.

Daniel Grao, Marta Etura.... Nos miran al entrar y nos invitan a sentarnos y fijarnos en los detalles.
La obra da comienzo...

Una de las actrices empieza a contarnos un relato y yo asumo que nos está situando en la historia que a continuación interpretarán, como en algunas obras clásicas acortadas, que ponen al público en antecedentes para después comenzar la actuación. Sin embargo aquí nunca va a llegar ese momento.

La historia que escuchamos está en boca de cuatro actores sin nombre, meros narradores de las vidas de otros. La historia de estos otros es la que yo también voy a contar aquí.
Dani es un hombre de avanzada edad que cuando siente que va a morir avisa a su mujer, Sandra, para despedirse y explicarle lo feliz que ha sido junto a ella. Quiere que ella sepa que siempre la ha querido, que el amor que sintió por ella fue real y correspondido. Qué gracias a ella fue alguien amable y respetuoso, porque el amor es lo único que nos salva de nuestro egoísmo. Sus palabras serán un canto a la felicidad y a la plenitud al final de una vida. Le desvela que hubo dudas y deseos hacia otras personas pero siempre prevaleció el amor por su mujer y eso les hace seres superiores, por haber vencido el deseo.

Sandra enfermará un año después y antes de morir avisará a su amigo Alberto para que vaya a verla. Éste era el mejor amigo de su marido, al que conocía mucho antes que a ella.
Ella le confesará que desde que le vio por primera vez se enamoró de él, y siempre vivió su amor en silencio. Ese amor la llenó de gozo y aunque no lo consumó, para ella fue suficiente así. Le agradece que nunca le insinuase nada porque ella no se habría resistido y esto habría causado mucho dolor a sus respectivas parejas. También confiesa que aunque siempre defendió que solo era amor el se sentían dos personas mutuamente, había descubierto que estaba equivocada y es que su amor por él era más fuerte que ninguno a pesar de no haber sido nunca recíproco.

Alberto vuelve a su casa perturbado por las palabras de Sandra. Allí le espera Margarita una mujer de un fino humor, con la que siempre ha sido muy feliz. Este le explica la conversación que ha tenido con Sandra. Al poner las palabras de ella en su boca todo cobra sentido y descubre que siempre ha estado enamorado de ella y su amor por pareja únicamente ha sido una relación de cariño. 
Margarita corroída por el dolor sólo encuentra una escapatoria, confesar que ella fue amante de Dani durante muchos años.




La fuerte necesidad de explicar a Sandra su amor lleva a Alberto a correr para volver a verla antes de que ella muera. Necesita explicarle el sentimiento que él acaba de reconocer en su interior, escondido tras muchos muros pero que por fin ha comprendido. Una vez más se demuestra que ella siempre tuvo razón, que el amor real solo puede ser correspondido. Además cuenta a Sandra que el marido de ella fue amante de su mujer, Margarita, según ésta acaba de confesar. Pero más que la noticia del amor es la del engaño la que impacta a Sandra porque acaba de descubrir que la vida y las últimas palabras de su marido eran falsas.

Cuando Alberto vuelve a su casa descubre la noticia más terrible que podía imaginar: Margarita se ha ahorcado y está muerta. Entonces Dani se da cuenta de que amaba realmente a su mujer y que la idea de amar a Sandra fue solo una ilusión, como tantas otras de la vida. 






Dani vivirá unos diez años más, solo, recordando a su mujer.
Junto con la historia del final de las vidas de nuestros 4 personajes, los actores van también contando otras escenas de sus vidas pasadas. Así descubrimos que estos amores tan supuestamente idílicos no lo eran tanto, Dani siempre tuvo un deseo especial por Margarita qué confesó en un momento de desesperación a su amigo Alberto. Éste le confirmó que lo que sentía era claramente amor por su mujer aunque Dani se resistía a creerlo. Margarita también se insinuó a Dani en alguna ocasión. El profesor Alberto un día fumó un petardo con sus alumnos y pasó pero que muy bien. Un viaje a Australia les llevó a ver estrellas y meteoritos volando por el cielo como en un sueño, quizá así fuera. O una ilusión. 

En algunos momentos los actores se ríen a carcajadas, juegan y disfrutan como aquellos jóvenes que fueron los que ocupan hoy la historia. Hay bailes, actuaciones, risas y extrañas escenas a las que no sabría situar en la obra más allá de paréntesis de desconexión para bajar la tensión del texto. 

Por lo demás a la obra le faltó algo que cohexionara el todo, algo que diera cuerpo y forma a esos trozos tan profundos. 



La obra fue interesante aunque creo que se le podría sacar más partido al texto. Los actores trabajan estupendamente, ponen todo su conocimiento y su corazón en cada historia.

El escenario es mágico, trastos, muebles viejos, asientos, armarios sin puertas, las bambalinas de un teatro viejo, atribuible perfectamente a una obra de la compañía de teatro independiente de Andalucía la baja. 

Como curiosidad destacaría la forma de contar la historia. Al final de la representación no se establece una  correspondencia entre una cara y un personaje, o una vivencia, cada actor relata y desvela a cada uno de los distintos personajes sin más relación. Hablar por hablar del amor. 


jueves, 7 de febrero de 2019

PONTE EN MI LUGAR

Hoy pudimos disfrutar de un inesperado teatro, unas invitaciones nos han permitido asistir a una obra a las diez de la noche.

Nunca me paré a leer con detalle la información de esta representación, no estaba en mi perfil de espectáculos preferidos pero a unas entradas regaladas nadie le dice que no y más tratándose de la única opción para un viernes por la noche tarde.

Ponte en mi lugar aparentaba cubrir unas expectativas básicas, nada más allá de lo esperable y así ha sido.

La obra es una comedia que cuenta una historia lineal previsible y que intenta conseguir la risa con gags medianamente típicos.

Una pareja que lleva años de convivencia está cansada de los roles que con el tiempo han adquirido, Silvia se encarga de gran parte de las tareas de la casa además de trabajar como enfermera, mientras que Alberto tiene un puesto en correos y es un fervoroso hincha del Sevilla. Las típicas discusiones de pareja surgidas de la convivencia son el común de sus días. Él no recoge, ella no para un segundo de hacer cosas. En un momento de hartazgo y ella proclama la gran frase que origina toda la obra "ojalá te pusieras un solo día en mi lugar".

A partir de aquí se desarrolla toda la trama de forma que ella pasa a ocupar el cuerpo de él y viceversa, se intercambian los cuerpos pero nada más. Al principio no son conscientes de lo ocurrido pero cuando lo descubren gritan asustados y deciden refugiarse en casa para que nadie les vea, esperando que al día siguiente todo vuelva a su sitio.

Y como es típico en estas comedias, todo empieza a salir mal, el embrollo crece descontroladamente y la situación parece encaminada a desembocar en un desastre o una separación.



Por allí aparece el amigo íntimo de Alberto, Nacho, un ligón un poco jeta, que además trae a su último rollo, la encargada de adopciones que está llevando el caso de Alberto y Silvia. El amigo está seguro de la pareja recibirá un trato de favor de su chica y le estarán eternamente agradecidos. Pero el día en que todo esto ocurre será el peor posible, el del intercambio de los cuerpos.



Además en la casa se viven continuas meteduras de pata debido al extraño intercambio: Nacho no para de hacer bromas machistas a su supuesto amigo, se mete con su mujer. El falso marido defiende a su mujer pero poco a poco se va cabreando con todo lo que escucha. Mientras tanto "Silvia" comparte cosas de chicas con la novia de su amigo, ésta le enseña las tetas recién operadas, ella le presta ropa cuando se le cae un vaso y se moja...

Cada uno de los miembros de la pareja intenta representar su papel defendiendo constantemente al otro y criticándose a él mismo. La agente del servicio de adopción les comunica que es imposible que con esa relación tan destructiva que tienen puedan estar preparados para hacerse cargo de un hijo. El supuesto Alberto escucha estas palabras y acaba de hundirse. La situación se hace insostenible y cuando van a confesar lo que pasa, rotos de dolor, se encuentran una carta que olvidaron en la entrada de la casa, en la que les comunican que ella está embarazada!




El amigo y su novia no entienden nada, Alberto dice estar ¡embarazado! así que optan por huir y dejar en paz a esa extraña pareja en la que no reconocen a sus amigos.

Bromas típicas, personajes histriónicos, argumento previsible, vestimentas de juzgado de guardia... Sirve para pasar un rato.

Si destacaría que hubo algunos momentos en los que los actores tuvieron que salir de sus papeles e improvisar y ahí se pudo ver que era bastante buenos y graciosos... una pena que no les podamos ver en obras más originales.


sábado, 26 de enero de 2019

UN CUERPO EN ALGÚN LUGAR


Reviso la cartelera buscando algo interesante pero encuentro poca cosa. Entre muchas obras localizo que el teatro Fernán Gómez presenta dos ofertas que suenan bien, a diferencia de otras veces. Del resto de teatros casi nada me llama la atención. 
“Un cuerpo en algún lugar” utiliza palabras que captan mi atención, Kamikaze, viaje, búsqueda... Y ya decidida a pisar un teatro, valía la pena intentarlo.
La sala es pequeña, los actores nos pueden mirar a cada uno de los espectadores a la cara, lo que da un toque de cercanía e intimidad.

Ellos ya están en el escenario cuando entramos. Se relajan y hacen ejercicios de concentración, quizá dentro del espectáculo.
Cuando nos sentamos uno de los actores se dirige directamente a nosotros, nos introduce el tema del que vamos a hablar, la búsqueda, intenta conseguir nuestra complicidad... Nos habla del tiempo y su medida, de la distancia y su medida, y de cuánto estamos alejados de aquella persona que nos puede salvar... y empieza la representación.

Un personaje central, él, irá haciendo un recorrido y tomando unas decisiones que serán el resultado de las elecciones entre los distintos caminos, como el tronco de un árbol cuando se separa en las ramas. Éstas se irán dividiendo cada vez más veces y llevando a formar un rizoma. La historia está troceada en partes y desordenada. Veremos segmentos de sus encuentros con distintos personajes en las que nos relata lo que siente, lo que vive y lo que le impulsa a no parar en su titánica tarea. El segundo actor representará a cada uno de los distintos personajes con los que se cruza nuestro protagonista y que le darán pie para que nos cuente su historia.

Él no deja impasible a nadie, a algunos pacifica y a otros angustia, pero todos cambian cuando él pasa por sus vidas. Su forma de contar su historia, de indagar en lo que cada uno busca, en observar cómo cada uno acepta o no lo que le toca vivir, revuelve o calma a sus compañeros de viaje.

Estas son las distintas historias que forman el todo:
Él va en un tren recorriendo Alemania. Su compañero de asiento chapurrea el español y entablan una conversación. Nuestro protagonista cuenta que no conoce su destino porque no sabe dónde está la persona que busca y pide consejo sobre dónde bajarse. Difícil aconsejar sin conocer y más aún visto desde la mentalidad de un alemán. Además sabemos que emprendió su viaje hace más de año y medio haciendo un camino de búsqueda hacia un objetivo claro, el amor, pero sin pistas ni datos, sólo esperando llegar pronto a reunirse con ella.

Junto a un carnicero pasa una tarde y una noche en su carnicería, viéndole hacer su trabajo, cortar la carne y compartiendo una profunda charla que cambia vidas. Se pregunta cómo puede llevar toda la vida yendo al mismo sitio a hacer lo mismo, soportando el mismo lugar, el mismo olor. El carnicero lo aguanta todo menos el sonido del neón que, cuando, el negocio está cerrado y nadie pasa por allí, se introduce en su cerebro. Pero éste empieza a incomodarse y prefiere que él se marche incluso le ofrece algo de dinero para coger el siguiente autobús. La tranquila noche se vuelve muy incómoda para los dos.

Él la ha encontrado. Han pasado más de tres años de búsqueda pero ahora sabe que la verá, localizó la dirección de una mujer con su mismo nombre y ahora está en su puerta. Su pareja está en casa. Él está fuera de sí, por fin podrá volver a verla!! El marido intenta tranquilizarle, mira la foto que le muestra y le explica que no es ella. Él insiste, reclama su lugar, pregunta si en ella está Dios, pero algo tan subjetivo no define unívocamente a una persona. Él no es capaz de aceptar que tras tanto recorrido y tanto sufrimiento detrás, no pueda estar ante ella.

Una niña de 6 años se agarra muy fuerte a la baranda de su terraza, se aferra a la vida. Dentro de su casa hay fuego y él intenta darle ánimos para que aguante hasta que lleguen los bomberos. Ella no lo soporta más, y él intenta traerle a la cabeza otros recuerdos. “Dónde te gustaría estar ahora?”, pregunta él. “En mi casa”, contesta la pequeña. Y con esta respuesta la mente de nuestro protagonista abandona su cuerpo y viaja en un instante de regreso a su hogar, la casa que abandonó hace años en busca de lo único que daba sentido a su vida.

Él entra en una floristería para comprar la más bonita flor, la que más le guste a ella. Quizá se la encuentre por la calle, por ello quiere tener siempre una flor que le pueda ofrecer. Después de diez años que menos que darle una flor y así que a ella se le ablande el corazón. El reflexiona en voz alta ante la florista que no es capaz de entender a ese extraño personaje, no sabe qué responder a sus duda y acaba regalándole la flor para deshacerse de él.

Él es un chico joven que está en un bar preguntando al camarero, pero este no para un segundo porque todas las mesas están llenas y está solo detrás de la barra. La camarera que tenían no ha aparecido. Él desiste y se va a marchar, entonces el camarero cae en la cuenta y le enseña una carta que parece que han dejado para él. Cuando la lee su cara se transforma, no para mal, no para bien, en él se produce un cambio que será el principio de la historia y su motor, las palabras escritas en esa carta.

En un confesionario nuestro protagonista cuenta su historia. El sacerdote se siente tan conmovido que necesita salir para ver su cara. A cambio él le dice que también le hace falta sentir que no es la única persona que siente su vida como una búsqueda hacia aquello que te salve, aquello sin lo cual estaría hundido. Así que pide al cura que le cuente algo que le atormente, algo que no sepa nadie. Éste explica un sueño que no le deja descansar desde que su hermano murió. Él lo escucha atentamente y a continuación une sus manos con el sacerdote en señal de alivio, de compañía y se marcha a otro lugar.

Él ha pasado por un hotel, y allí cometió un terrible descuido, perdió la carta que ella le dejó en el bar. Se la sabe de memoria, está grabada en su cabeza, pero necesita recordar palabra por palabra lo que ella escribió. Llama al hotel y el recepcionista se desentiende del problema del cliente. Por fin le convence y éste accede a leérsela. El chico sufre una catarsis durante su lectura, primero se avergüenza por leer sentimientos tan íntimos, después se compadece de él y al final siente empatía y admiración, cargadas de envidia por no ser él el destinatario. Al final es él el que necesita y acaba recitando la carta y el chico solo le apunta algunos comienzos de frase, le anima para que continúe, quiere asegurarse de que recordará esas frases para siempre.

Y la carta habla de esa noche primera que no vamos a ver pero que es el origen de todo. Se conocieron en un bar, hablaron mucho, disfrutaron más, y llegó el momento de despedirse. Él volvería a buscarla pero antes de que eso pasara ella huyó con otra persona, se alejó. En la carta se pregunta cuánto le distancia de la persona que le salva… Espera que él vuelva al bar a buscarla y que recoja la carta y allí encuentre y acepte su despedida.



De vuelta al pasado, nos encontramos con la primera escena de todas, él está con su madre, emocionado relata la noche anterior en que conoció a una estupenda chica en un bar. Ella quiere que se centre, que acabe sus estudios y que no se despiste pero también disfruta viendo cómo su inocente hijo siente el principio del amor. Sabe que está atrapado y sólo quiere que no sufra, pero es inevitable. Él duda, le consulta cuándo es más conveniente que vuelva al bar a verla, sueña con ella y con cada palabra, cada momento que compartieron la noche anterior. Lo hará dos días después, volverá al bar y allí sólo encontrará la carta que ella le dejó.

Dieciocho años de recorrido es media vida y por fin da sus frutos, quizá no los que esperaba, o puede que lo que esto oculte sea mucho más de lo que pudo nunca imaginar. Una adolescente de dieciséis años está ante él y es idéntica a ella, es su hija. Él le enseña la foto y a ella le cuesta recordarla, se emociona. El motivo es que la mujer que busca desesperadamente huyó hace mucho, cuando su hija tenía un año, la que ahora es adolescente. Escapó de esta vida y se fue para nunca volver. Tenía que regresar al lugar de donde no tenía que haberse ido. El recuerdo de ella permanece como una nebulosa, algo imposible de despejar. La vida une a ambos y les somete al mismo sentimiento de pérdida, ambos con de la misma persona, ambos vieron sus vidas truncadas tras su marcha.

Él vuelve a su hogar, hace muchos años que se fue pero espera encontrar a su madre esperándole. Y un brillo especial le hace creer que ella también estará allí, que llevará años aguardando a que el amor de su vida aparezca. En el tren de vuelta se encuentra a un joven que va sin destino, buscando un nuevo camino, un sentido. La historia vuelve a empezar.

En el escenario sólo nos acompañan dos cuerpos, los actores que simplemente ocupando algún lugar representan los personajes de las distintas escenas. En el escenario dos sillas y unas marcas en el suelo que indican dónde hay que colocarlas.

Como magia del teatro, el actor que representa los once personajes sólo cambia la voz adaptándola a cada uno, no hay vestuario, no hay decorado. Y para rizar el rizo, en el personaje de la madre decide quitar toda la expresión de su voz, intentando eliminar la emoción de una conversación tan importante como esa. Es un juego más dentro de todo lo que es el teatro. Al final, un momento que rebosa carga emotiva se hace cómico y arranca a todos una risa.

Aunque el tema sea bastante común, la historia está contada de una forma original. Los actores consiguen exprimir el texto y dar una interpretación magistral, que nos permite disfrutar de la obra en cada instante.


sábado, 24 de noviembre de 2018

SOBRE PADRES E HIJOS

Espacio Guindalera es la reinvención de la sala de teatro antes llamada “Guindalera Escena Abierta”. Gracias al esfuerzo de la familia Pastor y el apoyo del barrio, podemos volver a disfrutar de sus estupendos espectáculos. 

Partiendo de la obra de Turgueniev “Sobre padres e hijos”, ambientada en la Rusia de la segunda mitad del s. XIX, Juan Pastor plantea una adaptación llevándola a la época actual en nuestro país. 

Antonio y Jorge son dos buenos amigos que están acabando sus estudios de medicina, y además son militantes de un grupo de izquierda antisistema. Antonio lo lidera y Jorge es un fervoroso seguidor. Llegan las vacaciones y pasaran una temporada juntos en la casa familiar de Jorge. Allí se encuentran su madre y su tío, que regentan un balneario y que con mucho trabajo consiguen vivir acomodadamente. 


Desde su llegada, la forma arrogante  y el sentimiento de superioridad que alberga Antonio le hará entrar en conflicto con la familia de Jorge, especialmente con su tío. Su ideología cuestiona el sistema existente y proclama como única salida hacia el futuro la ruptura total y redefinición de la sociedad. El sistema actual es corrupto y para regenerarse debe de caer en manos de la ciudadanía, cambiar a un sistema participativo y legítimo. 

No solo se habla de política o ideología, también del eterno conflicto generacional; los hijos rompen con lo creado por generaciones anteriores, desprecian lo establecido, la tradición, y se sienten lícitos para abanderar estos cambios. Sin embargo los padres defienden terminantemente el sistema establecido, quizá porque ellos siendo jóvenes también intentaron llevar a cabo ese cambio que no prosperó, quizá porque enfrentarse a la falsedad de sus principios puede ser demasiado insoportable, quizá porque sucumbieron y creyeron en la bondad y la conveniencia dictada por las clases dominantes, como tantos otros. 

Para romper con el pasado Antonio va un paso más allá y rechaza las tradiciones, todos aquellos sentimientos y fines individuales que cieguen el objetivo colectivo. Uno de los más despreciados por su ideología es el amor, que entiende como algo inexistente, únicamente creado para desviarnos de la lucha. Así propone a Jorge que se acueste con la primera que le guste y deje de lado cualquier sentimiento. 


Cuando los dos amigos van a pasar unos días junto a la familia de Antonio, éste se comporta fríamente con su familia. Sus padres idolatran a su hijo pero tienen miedo de mostrar cualquier sentimiento de cariño porque saben el rechazo que esto desencadenaría. 


A pesar de todo Antonio confiesa a Jorge la admiración que siente por ellos y explica que son los mejores padres que puede desear cualquier persona, pero esconde cualquier demostración de afecto que vaya contra sus principios. Entiende que la existencia de sus padres, como la de tantas personas, es vacía y sin rumbo si no la mueve la lucha social. 

A ambos la vida les traerá la prueba más dura, el enfrentamiento a sus ideas y principios.
En la casa de Jorge Antonio conoció a Ana, una mujer de mediana edad, viuda y libre, orgullosa. Ella pertenece a una generación intermedia entre padres e hijos, ha luchado mucho por conseguir lo que tiene, trae la experiencia a la visión utópica y antisistema de Antonio. Ambos se enamoran pero ninguno está dispuesto a perder lo que ha construido, uno su ideología, otra su libertad.



Por otro lado Jorge se enfrenta a su familia que le reclama que vuelva y se haga cargo del negocio familiar, algo totalmente contrario a su proyecto de vida. Pero la tradición pesa en él y aunque cree que renuncia a sus ideas, se siente en la obligación de ayudar a los suyos. Antonio le ve como alguien que renuncia y se deja llevar por los convencionalismos y, dolido, le deja.

Antonio partirá solo hacia un nuevo país que está en construcción, Sudán, buscando las oportunidades de lucha que no encuentra aquí. Y desde allí escribirá una carta a su amigo explicando que su lucha se extinguió, no llegó a nada y no será recordada. Antonio muere infectado de una enfermedad común allí.



La historia tiene un reflejo directo sobre la sociedad en la que vivimos ahora, aunque fue escrita hace casi dos siglos. Por encima de todo su autor y esta adaptación nos intentan llevar al fondo de las relaciones entre padres e hijos. Más allá de la situación política o  social, nos quieren recordar que los tiempos no cambian tanto y los errores vuelven a repetirse. Y la vida también. 

Los actores siguen conservando ese sello de calidad que los identifica y vincula con esta sala. En un sencillo montaje consiguen abrir un debate y sacarnos una sonrisa de tranquilidad al saber que una vez más nos hallamos ante el eterno conflicto sin solución.





viernes, 24 de agosto de 2018

DIS7OPIA

Sala Intemperie Teatro es un espacio con poca antigüedad pero con un claro propósito de tener un largo futuro. Para ello ha elegido una obra interesante, entretenida y capaz de abrir en nosotros un debate con el que hacernos pensar. 

DIS7OPIA habla de esos futuros indeseables donde podríamos (y más que nunca podemos) acabar si nos dejamos llevar y no tenemos mucho ojo con lo que está pasando a nuestro alrededor. Pero aquí más que una distopía parece una premonición porque algunas de estas situaciones están mucho más cerca de lo que podríamos imaginar. Todas estas historias están conectadas a través del mundo tecnológico que nos vendieron como una ayuda, pero una vez metido en nuestras vidas nos hace dependientes y nos asfixia. 


Las historias en sí son una cuenta atrás hacia lo que nos espera:

7 – Una pareja ve perturbada su tranquila vida por la aparición de una niña en su salón. Parece ser una proyección desde el televisor así que intentan apagarlo, desconectarlo, todo para que la niña desaparezca de su casa. Tienen terror a esa niña distorsionada que no esperaban allí y que no saben cómo echar. Finalmente deciden meterla en una bolsa de basura y tirarla al contenedor. En ningún momento intentan preguntarle qué necesita, cómo ha llegado hasta allí o tenderle una mano. El miedo a lo desconocido y a perder su bienestar les vuelve inhumanos, seres sin capacidad de ayudar.

6 – Una pareja se divierte, juega y disfruta de los preámbulos del amor, se desnudan , se besan… Y cuando la pareja va lanzada… la chica pregunta por las pastillas de amor. Él se niega a sacarlas, quiere que esta vez la relación sea real, los sentimientos surjan del deseo y no de la química de las pastillas. El gobierno las reparte para que el amor fluya más fácilmente, es la droga que les domina, reparte felicidad y feromonas, les hace dependientes. El gobierno también obliga a su consumo. Finalmente ella le amenaza con denunciarle y consigue convencerle para tomarlas. Tan pronto como las ingieren todo se vuelve deseo, deseo plano.

5 – Un hombre ha sido atropellado, grita, pide ayuda, se desangra. Una chica que pasa por allí se acerca excitadísima, qué suerte! Va a poder publicar en su perfil una foto con un moribundo y tiene la exclusiva! El hombre le suplica que llame a una ambulancia, pero ella le ignora, sólo quiere contar en su red social lo que le ha pasado. Un vecino aparece por allí asombrado porque justo soñó lo que estaba pasando y se presta a ayudar pero la chica se lo quita de en medio diciendo que todo está controlado. El hombre acaba muriendo fastidiando los planes de la adicta a las redes. 



4 – Un hombre se levanta,  y saluda a una voz, una especie de espejito mágico de la madrastra de Blancanieves que le adora y piropea. Nuestro personaje se siente reforzado y feliz, su autoestima está por las nubes y ¡cómo no! si sólo recibe halagos. Pero en la sencilla y preparada conversación algo falla, la voz empieza a mostrar irónicamente la ridiculez de los agasajos. El servicio contratado no cumple con las expectativas del cliente. Ambos comienzan una conversación humillante en la que el cliente desprecia al trabajador, un pobretón que no tiene donde caerse muerto y que gracias a él puede vivir. Lo absurdo del servicio, la necesidad artificial de sentirse el mejor, la  vejación como única respuesta cuando uno siente peligrar su mundo irreal son los resultados.

3 – Un marido llega a su casa pero junto a su mujer hay otro hombre. Es el vecino que está ocupando su puesto y le pide que abandone el hogar que ya no es suyo. El marido no ha cumplido con las expectativas y ha sido relegado de su casa y su familia, ahora otro hombre está en su lugar. El marido se queja y se resiste pero su antigua esposa le mira con indiferencia. Cualquier producto se puede descambiar si no es de su agrado, incluido familiares.

2 – Una pareja se despide, se acabó su tiempo. No se ha acabado el amor, o sí, o nunca lo hubo, no lo sabemos. Lo que sí se ha acabo es el contrato de pareja. Después de 12 meses juntos se tendrán que separar. Él se resiste, intenta buscar soluciones a ese sinsentido, pedir una prórroga, lo que sea. Pero ella se tiene que ir ya, firmó un precontrato de pareja por 18 meses que empiezan ese mismo día. Es un mundo en que las relaciones no tienen rupturas traumáticas, en la que todo está claro desde el primer día, en el que no hay lugar para los sentimientos. 

1 – Una familia encuentra en el salón de su casa una manzana gigante. No saben qué hace ahí, cómo ha llegado, si se puede comer o no. Todo les da igual, sólo quieren guardar la manzana para comer durante días, semanas... Un regalo caído del cielo que les hace felices y egoistas. 

Historias que parten de una situación cotidiana y nos avisan de aquello en lo que se pueden convertir nuestras vidas si no tenemos cuidado de conservar y controlar nuestras libertades dentro de nosotros. 

Las historias son contadas partiendo de un vestuario inexpresivo que deja todo el protagonismo a los actores. El decorado es una sencilla estructura, un cubo hueco y sin caras con líneas de luz en las aristas que les permite transformar el espacio en cualquier lugar que les permita contarnos sus historias...

lunes, 15 de enero de 2018

TODO EL TIEMPO DEL MUNDO

Hoy volvíamos al teatro después de unos meses sin pisarlo, nuestros facilitadores han sido los baby sitters Caro y Luis, junto a sus peques. Aprovechamos para escaparnos e ir a ver una obra al teatro Pavón. Había poca oferta interesante, un clásico, un dialogo con pinta muy sesuda y una obra con un título abierto y sugerente. Elegimos la última opción. 

Kamikaze cogió la dirección del teatro Pavón hace ya algún tiempo, cuando la CNTC volvió a su casa en el teatro de la Comedia. Ir a ver a Kamikaze suele ser un valor seguro, aunque hoy no eran sus actores de cabecera los que interpretaban ni tampoco su director Miguel del Arco el que llevaba la batuta de la obra. A cambio teníamos a Pablo Messiez, gran señor del teatro de los últimos años y original de uno de los países donde más se ama la interpretación, Argentina. 


Al entrar a la sala ya hay actores moviéndose por el escenario, una gran zapatería de señoras de los años 50. Héctor es su dueño, un señor de bien, serio y formal, que junto con Memé, su empleada, atienden a la clientela. La vida va pasando normalmente hasta que un día, cuando Héctor está a punto de cerrar, un extraño hombre se cuela en su tienda con la excusa de la lluvia. A pesar de todos los intentos por echarle, éste consigue incluso que le deje unos zapatos de mujer de su numero al estar los suyos mojados. Cuando el zapatero está a punto de ver colmada su paciencia, el extraño hombre le hace revelaciones sobre su juventud que sólo él conoce: el momento en que se despidió por última vez de su abuela, cuando ella ya no sabía ni quién era su nieto, o las últimas palabras que dedicó a su abuelo. Todo esto le turba y a la mañana siguiente se lo cuenta a Memé. Ésta la quita importancia y le relata una melancólica historia de su madre que escribía un diario contando su otra vida como bailarina, en la que recorría el mundo de espectáculo en espectáculo. Finalmente le dice que no sueñe las vidas que no quiera vivir. 


Al igual que las noches traen extraños personajes los días pasan casi sin ser percibidos, el tiempo presente se ha convertido en un raro compañero para el zapatero. Y con la noche aparece en la tienda esta vez una mujer embarazada descalza pidiendo unos zapatos. Pocos segundos después le confiesa que es su madre aunque nunca lo reconoció en vida, tampoco él hizo preguntas ni quiso averiguar más. La señora explica que tuvo que entregarlo a su hermana y aparentar ser solo la tía del hijo que tuvo. Otros personajes van apareciendo por escena, unos novios a los que cuesta entender porque ella sufre una extraña enfermedad (llamada habitualmente enfermedad de Rita Hayworth) por la que tiene miedo a las palabras y sólo puede usar aquellas que no evolucionen con cambios bruscos. La novia hace revelaciones que son casi incomprensibles y no conseguimos vislumbrar qué es lo que aportan a la historia del zapatero. 


Éste desesperado pide que Memé le acompañe durante la noche para que los fantasmas no le visiten, pero nada transcurre como esperaban, el tiempo pasa muy rápido, la situación entre ambos se vuelve tensa…El último personaje por visitar al zapatero es su hija, la que sobrevivió después de dos descendientes fallecidas poco después de nacer. Ella le reclama a su padre que no fuera sincero con ella, que no le contara quién era su abuela, que le negara la verdad, que todo lo intentara pero que nunca lo consiguiera. 


Ante todas estas confesiones y reclamaciones, Héctor está aturdido. No solo le piden explicaciones por el pasado, también por lo que aún no sabía ni que iba a ocurrir. Cuando habla con Memé intentando que ésta ponga algo de cordura en todo lo que le está pasando, descubre  que ella, como un personaje más de la noche, le cuenta que ellos se casarán y tendrán esas tres hijas de la que sólo vivirá la menor. 

Todos vinieron a hacer de Héctor una mejor persona, a relatarle sus fallos del pasado pero también los que cometerá en un futuro, aparecen para darle esa oportunidad de corregir sus errores, le ayudan a entenderse, perdonarse y acercarse a los suyos. Quizá lo que ofrecen a Héctor es algo que muchos añorarán en su vida. 

La historia aunque es original e interesante, tiene personajes que no se llegan a comprender, momentos que quedan fuera del relato. Una idea con muchas posibilidades pero que en algunos momentos hace que perdamos el hilo conductor y el interés.