sábado, 18 de mayo de 2019

SHOCK. EL CÓNDOR Y EL PUMA

Hoy asistimos a una obra de teatro, sí, pero realmente se trataba de un ensayo de nuestra historia y vida desde los años 50 del siglo XX hasta la actualidad.
Hoy nos hemos sentado frente a una historia conocida pero no por eso menos dolorosa, nos hemos situado frente a nuestro pasado y lo que es peor aún, frente a nuestro presente.

Hoy la historia llama a nuestra puerta y nos presenta como seres vulnerables, maleables, seres indefensos ante lo que dictan gobiernos y grupos de poder.


El teatro Valle Inclán siempre es experto en buscar temas que nos remuevan, que nos saquen de nuestra tranquilidad y de nuestro confort.

Hoy lo consigue una vez más CON este teatro incitador, teatro transgresor de Andrés Lima.

En general la obra quiere exponer demasiadas ideas, especialmente al principio, lo que resulta desbordador y da una idea de inconexión y con los que no es fácil seguir el hilo y captar nuestra atención.

Comenzamos escuchando hablar de la doctrina del shock del economista Milton Friedman, ésta postula los principios del neoliberalismo y el capitalismo. Friedman será premiado años después con el mayor galardón, el Nobel de economía. Éste instaura la sociedad neoliberal, que sigue siendo el paradigma 70 años después de su proclamación. Basa sus principios en tres puntos: los mercados tienen que ser libres, los gobiernos no tienen que ser dueños de ninguna empresa que pueda ser rentable y los beneficios sociales deben de dejar de existir. Los principios son los fundamentos de la economía que posteriormente arrasó en el mundo. Para conseguir imponer este sistema en cualquier sociedad tiene que darse un shock.
Ese shock del que habla esta teoría es equivalente al que puede sufrir una persona de forma natural o forzada bajo tratamiento de electroshock. Ese mismo impacto a nivel nacional o mundial es el que sufre toda una población cuando es golpeada y pierde la consciencia, quedando inutil para pensar y decidir libremente. Este momento es aprovechado por sus planificadores para arrasar con todo, tomar medidas en su beneficio sin ninguna oposición.





Aunque pueden ser muchos los países en los que veamos su aplicación, la obra se centra en el primer caso en que se aplica esta teoría, el más evidente y terrible, el de Chile. En los años 60 un movimiento comunista está tomando fuerza y con un carismático líder aparenta ser imparable. Estudiantes contrarios al régimen irán a la universidad de Chicago, donde se encuentran con Friedman y sus teorías y desde allí comenzarán a organizar el fin del gobierno de izquierda de su país. 




Estados Unidos con su presidente Nixon orquesta estos movimientos, plenamente convencido de que estos partidos deben de ser cortados de raíz, años después estos acuerdos y maniobras recibirán el nombre de operación Cóndor. EEUU adiestra a los ejercitos de los países iberoamericanos en la universidad americana situada en Panamá. El golpe de estado no se produce como un levantamiento limpio del ejercito, sino como una maniobra decidida mucho antes de que Allende fuera presidente. 

Sus últimas palabras desde la casa de la Moneda horas antes de morir son la sentencia y el resumen de su lucha, su confianza en que el hombre y el tiempo sabrán poner en su sitio y devolver la dignidad que nos han arrebatado.




Así momentos antes de morir Salvador Allende enuncia el siguiente texto, incluido en la obra como un fragmento de teatro verbatim:
[...]
Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente.
Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza.
[...]
se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

Los días, meses y años posteriores al golpe de Pinochet serán un cúmulo de intereses, en los que el dictador no sólo no es rechazado por otros países, sino que es recibido y agasajado por jefes de estado. 





Los primeros años son de represión, torturas, desapariciones, fosas comunes, vuelos del avión PUMA para deshacerse en alta mar de personas no afines al régimen que han sido sedadas. Esos lugares que albergaron a presos políticos nunca volverán a ser sitios de recreo, estudio, ocio, para siempre irán acompañados de las almas de todos los que allí sufrieron. La Escuela Mecánica de la Armada, el Olimpo, el Club Atlético, el campito... y decenas más en Argentina, o el estadio nacional, Villa Grimaldi en Chile, y tantos otros centros clandestinos de detención de Bolivia, Brasil, Uruguay, Paraguay, Ecuador, Nicaragua, Panamá, Perú... Asistimos al asesinato de Víctor Jara en el Estadio Nacional. Los países operaban conjuntamente apoyados y adiestrados desde EStados Unidos, mientras que el pueblo se desangraba y buscaba a sus familiares, como las madres de la plaza de mayo. 



Conocer la historia no suaviza los sentimientos de impotencia ante los testimonios. Junto al dolor, el pueblo también olvida y disfruta de un mundial celebrado en Argentina en 1978 donde su dictador, Videla, es el principal embajador. "Al pueblo pan y circo", pero el dolor no se puede esconder para muchos. Líderes de todos los países son fotografiados con Videla. El país celebra la victoria de Argentina en su mundial y el gol de Hermes, a la vez que sigue torturando, reprimiendo y escondiendo la verdad de los desaparecidos.


La operación Cóndor ha sido todo un éxito, Sudamérica ha erradicado esos regímenes prosoviéticos, procastristas casi al completo.

Pasados los años llega el día en que los dictadores abandonan su cargo y salen por la puerta grande, perdonados por los nuevos gobiernos. Pinochet, que prestó su ayuda a Margaret Thacher en la guerra de las Malvinas, es acogido en el Reino Unido como un cargo importante. La dama de hierro hacen declaraciones en su favor como símbolo sin tener en cuenta todo el horror que habían dejado atrás. Incluso, cuando España intenta extraditarle por crímenes de lesa humanidad cometidos en su país, Gran Bretaña lo evita. Finalmente Pinochet morirá sin ser juzgado pero con testimonios públicos de los horrores cometidos. 



De todo esto parece que hemos aprendido, que sabemos distinguir y que somos capaces de evitar este shock, que no volveremos a equivocarnos y a dejarnos confundir. Y cuando creemos tener la lección aprendida, nos volvemos a ver atacados por el presente, por esa mujer siria a la que caen bombas y que no encuentra a su hija. Y tomamos consciencia de lo infinitamente diminutos que somos. 


Junto a esta historia principal nos hablan de todo el desarrollo militar que hay gracias a las 



No hay saltos en el tiempo, la historia es lineal y se para en aquellos momentos más relevantes para explicarnos las claves de nuestra historia.

Cada actor representa a un mínimo de seis personajes y cada cambio se produce delante de nuestros ojos, sobre ese pequeño escenario giratorio, desde el que nos miran a todos. No hay una cuarta pared, una apoyo que ayude a los actores a situarse, sólo unas pantallas sobre nuestras cabezas que nos muestran las imagenes de reales de lo que estan representando. 

De la obra salimos destrozados, anulados, con un sentimiento de ser juguetes en manos de los que deciden, y a la vez reforzados y capaces de no volver a admitir este juego. 




jueves, 25 de abril de 2019

MRS. DALLOWAY

Volver a mi asiento del teatro español es recuperar un trocito de lo que fueron aquellos años de farándula y artisteo, en los que no dejaba pasar ni una obra de su sala principal.
Esa zona de visibilidad reducida era mi pequeño secreto. Reconozco que el patio de butacas es mucho más interesante para disfrutar de un primer plano de los actores pero si el teatro está casi lleno siempre nos quedarán las butacas del segundo piso.
Blanca Portillo tiene tanto tirón que la obra de hoy estaba vendida desde el principio al 90%. Aprovecho este jueves sin niños y me llevo a una amiga al teatro.

En Mrs Dalloway todo suena bien, el argumento, la autora, el personaje, la actriz, estamos ante una gran obra. 

La historia empieza con todos los actores en escena, aunque únicamente Mrs Dalloway, Blanca Portillo, estará presente en la acción, los demás sólo se encuentran en su mente. 
Ella va a preparar una fiesta para su marido que tendrá lugar esa misma noche. Abre las cortinas y el aire de la mañana le trae recuerdos de juventud junto a las olas del mar, también sensaciones agridulces de su vida. Virginia Wolf y Carme Portaceli empiezan su obra con este prometedor principio, y acto seguido los actores empiezan a tocar los instrumentos que hay en escena y a bailar de forma alocada y divertida, todos excepto ella.

Con nuestra protagonista vamos a vivir un día desde que amanece hasta el final de la fiesta y asistiremos a su cambio y maduración, a sus reflexiones interiores, sentimientos encontrados. Con las horas iremos conociéndola y descubriendo que una primera impresión frívola da paso a una mujer con muchos sentimientos guardados, viviremos con ella un proceso de aprendizaje que finalizará con nuestra protagonista siendo capaz de quitarse la venda ante nosotros y ver todo lo que hay detrás.






Clarissa acaba de recuperarse de una enfermedad que la ha tenido en cama durante un largo tiempo. Ahora se siente viva, más viva que nunca, y feliz. Desea escuchar el bullicio, participar de él, sentirse acompañada. Está entusiasmada con la fiesta que está preparando y anima a todos para que asistan, hijos, viejos amigos... Desea que disfruten tanto como ella aparenta divertirse, vive en los demás, olvidando casi siempre lo que ella siente y quiere. Así ha sido toda su vida, deberse a todo lo que los suyos quieren y representar un papel ante ellos. 

Los momentos que ha dejado pasar para interpretar el papel que todos esperan de ella son los que hoy más vuelven a su memoria, los protagonistas que esta noche asistirán vienen acompañados de reproches para la anfitriona. Los fantasmas del pasado son los que vienen a estar con ella.




Clarissa nos contará lo nerviosa que se puso cuando conoció a una chica que después se convirtió en su amiga, y que ésta, alocada y alegre, le abrió las puertas de un nuevo mundo, la bisexualidad. Pero ella rechazó cualquier experiencia aunque por dentro deseara fervientemente probar. 

Peter es el eterno enamorado de Clarissa, le declaró sus sentimientos pero ella no le aceptó, quizá por miedo, por convencionalismo... Él vive en ese pasado y le sigue reprochando que le rechazara. Mrs Dalloway recuerda sus palabras y se sigue enfrentando a esa decisión que tomó. 



Clarissa es el reflejo de Virginia Wolf, esa mujer enferma, incomprendida muchas veces, una mujer avanzada a su tiempo que es mucho más plena de lo que la sociedad le permite. 

Clarissa empieza la obra siendo una jovenzuela feliz, recién recuperada de su enfermedad, animada, perfecta anfitriona, que conserva las formas en cualquier situación... con las horas se va transformando en una mujer madura, reposada, deseosa de vivir, libre. La obra está siempre acompañada de música en directo y canciones, nuestra Clarissa consigue al final del día sentir la música, bailar, expresarse sin ningún atavismo. 

La obra es interesante aunque tratándose de Virginia Wolf esperaba que los temas feministas ocuparan bastantes ámbitos, más allá del amor y las relaciones personales. En este caso quedé un poco decepcionada. Incluso en ciertos momentos me costó conectarme a la historia, una pena para todas las posibilidades que podía tener la obra.  







sábado, 6 de abril de 2019

EL CURIOSO INCIDENTE DEL PERRO A MEDIANOCHE

Haberla leído hace años me provocaba un cierto rechazo. Una película o una obra de teatro nunca deberían de mejorar el texto genuino. Sin embargo muchas insistencias, buenos comentarios y un sábado sin plan hicieron que finalmente me decidiera por esta obra.

En el camino leí la entrevista a su protagonista y descubrí a un chaval de 26 años con una vida interesante, muchas inquietudes y un futuro prometedor. Esto me creó cierto interés inesperado.

La historia habla de un caso misterioso que investiga un chico con autismo, una excusa para meternos en su cabeza y en su mundo.

Se llama Cristopher Moore, importante quedarse con su nombre porque sonará muchas veces durante la obra y probablemente también en el futuro.


Cris encuentra muerto en mitad de la noche al perro de su vecina, la señora Shears., asesinado con una hoz de jardín. Asustado por la situación y por la denuncia de su dueña solo es capaz de agazaparse para protegerse de las acusaciones y personas del mundo exterior.


La policía llega al lugar del suceso e intentan arrancarle unas palabras pero solo consiguen llevarle detenido por agresión a un policía. Su padre tiene que acudir para intermediar y explicar la situación y todo acaba en una amonestación.

A pesar de la oposición de su padre, Cris está dispuesto a realizar una investigación y esclarecer lo ocurrido. Él no sabe quién mató a Wellington pero tiene claro que va a descubrirlo. En su camino se va a enfrentar a la incomprensión del mundo que no sabe tratar a un chico autista.


Venciendo su rechazo por socializar con gente desconocida, visitará a sus vecinos para recabar información sobre lo ocurrido esa noche. Conocerá entre otros a la señora Alexandre, que muestra un cariño especial por el chico, demasiado para él. Ella esconde mucho más de lo que dice aunque está deseando soltarlo todo.


Cris cuenta con su profesora, la señorita Siobha, ella es capaz de poner palabras a lo que él no sabe expresar. Le cuida, le enseña y le ayuda a transmitir, en aquellas partes en las que su padre, por mucho amor que sientan, no sabe cómo llegar.

Ella le anima a investigar porque sabe que esto le abrirá puertas y caminos que él no estaría dispuesto a transitar en otras circunstancias.

Así con su ayuda, Cris deduce que la persona que mató a Wellington debe de ser alguien que odiara a su dueña y que el único sospechoso sería su ex marido, el Sr. Shears. Cuando lo comenta a su padre éste se pone furioso, más allá de lo esperable y le dice que esa persona no puede ser nombrada en su casa. Además le hace prometer que ese juego de detective se va a acabar.


A la vez que compartimos los avances de la investigación, nos cuentan los momentos más relevantes en la vida de Cris. Su madre murió hace unos años de un ataque al corazón. Estuvo ingresada en el hospital pero su hijo nunca pudo ir a visitarla. De imprevisto, su padre comunicó a su hijo la trágica noticia.

Un día la Sra Alexandre se encuentra a Cris y le pregunta por sus avances en el caso. Él le cuenta su deducción y la reacción de su padre al comentarlo y ella aprovecha para explicarle que entre su madre y el Sr. Shears hubo una "muy estrecha relación".


Cris lo escribe todo en su libro, el camino más sencillo para explicar su investigación y su vida, expresar lo que le pasa por la cabeza, mostrar todo aquello que es incapaz de decir de palabra.

En casa su padre encuentra y lee el libro y descubre que su hijo ha contravenido su orden y además acaba de enterarse de la infidelidad de su madre. Así que entra en cólera, grita a su hijo, le increpa y finalmente tira su libro, el objeto más importante en la vida de Cris. Éste, conociendo a su padre, cree que no se habrá desecho por completo del libro, así que lo busca por toda la casa cuando se queda solo y lo acaba encontrando en una caja dentro del armario, junto con un montón de cartas cuyo remitente es ¡su madre!

Cris comienza a leerlas y después de un gran desconcierto, descubre que su madre vive y que le ha escrito cada semana desde que "desapareció". En una de ellas le cuenta por qué le abandonó, explica que la vida a su lado era muy difícil y ella no tenía paciencia. Cree que su marido y su hijo se entenderían mejor si ella desapareciera y así decidió escaparse con su amante dejándolo todo atrás.

Su padre llega a casa en ese momento y encuentra a Cris desmayado en el suelo y todas las cartas tiradas. Le cuida hasta que vuelve en sí y decide no volver a ocultarle nada, así que es el momento de la verdad. Daniel confiesa a su hijo que él asesinó a Wellington. A raíz de una discusión que había tenido con la señora Shears, con la que había mantenido una relación, salió furioso de la casa de ella y en ese momento el perro le atacó y él, lleno de rabia, le clavó la hoz de jardín acabando con su vida.


A partir de este momento Chris toma una decisión que lo cambiará todo: junto a su padre no puede estar seguro porque haber matado a un perro le convierte en un asesino y puede hacerle lo mismo a él, así que se escapará e irá a buscar a su madre.

Aquí empieza la gran aventura para Cris, un chico hiperprotegido por su condición de autista y por un padre cariñoso pero a veces desbordado, que intenta mantenerle en su burbuja. Cris se enfrentará a un nuevo mundo lleno de miedos, inseguridades, rechazos, malentendidos, pero también de pequeñas victorias. Llegar a la estación, comprar un billete de tren, sacar dinero del cajero, encontrar su andén, esquivar a policías, montar en el metro, todas pequeñas grandes aventuras para alguien como él. Definitivamente llega a la dirección postal de su madre y ella no puede ser más feliz.


Pero hay veces que el rechazo a un abrazo se hace demasiado incomprensible. Si para su madre es a veces difícil, para su pareja, Roger, el que fuer el Sr. Shears es intolerable. Empiezan las agresiones, malentendidos no muy inocentes y su madre decide volver a su pueblo con su hijo. Mientras el padre de Chris se presenta en la casa de su ex mujer pero solo consigue recibir el rechazo de su hijo asustado y empeorar la situación. 




Cris es muy bueno en matemáticas y el tesón de su padre le iba a permitir presentarse al examen de nivel 1 en su colegio. Con la huida de su pueblo la opción a examen se esfumó, y Cris está hundido porque quiere demostrar que es muy bueno en matemáticas. Pidió a su madre que le llevara desde Londres a su pueblo para presentarse pero ésta lo rechazó. Ahora están de vuelta y el examen estaba previsto para ese mismo día así que van al colegio y Cris tiene la oportunidad de cumplir su sueño y hacer la prueba.

Cris aprueba el examen con una calificación excelente, está orgulloso y radiante, sabe que va a ser capaz de muchas más cosas en la vida porque él sólo fue capaz de ir hasta Londres y encontrar allí a su madre. Y ahora ella también está junto a él, la mujer que lo abandonó todo por miedo a enfrentarse a sus dificultades y prefirió huir ahora se encuentra junto a su hijo, él la ha traído de vuelta. Su padre también cuida de él. Cris ha conseguido descifrar el misterio del asesinato y gracias a su esfuerzo encontrar la valentía.


La historia podría estar contada de una forma simple, y sólo con esto sería suficiente. Sin embargo han querido aportar más matices haciendo una especie de coreografía para simular lo que pasa por la mente del joven, ese mundo desordenado y acelerado en que se ve sumergido y con el que tiene que lidiar.

Un trabajo hecho con tanto cariño cómo éste le da un valor añadido nada común. Casi tres horas disfrutando de puro teatro.

sábado, 23 de marzo de 2019

ESPEJO DE VÍCTIMA

Ir al teatro María Guerrero siempre es un placer, especialmente pisar su sala pequeña, ese espacio donde la cercanía te ayuda a comprender mucho mejor a los actores y todo el trabajo que hay detrás. En esta sala de cuatro filas cualquier butaca que elijamos es buena para disfrutar al máximo de la representación. Además, las temáticas y argumentos, el desarrollo de las obras y el elenco de actores nunca defraudan. 



La obra de teatro de hoy “Espejo de Víctima” se desarrolla a través de dos historias independientes. Ambas van a tener mucho en común más allá del nexo lógico por estar unidas en un único espectáculo. 


La primera pieza cuenta un encuentro entre una periodista y un político de bastante relevancia. Ella trabaja en una revista de mujeres que dedica un artículo a hombres con poder, lo que le lleva a citarse con él para una entrevista. Él está a punto de ser ascendido a candidato de su partido, se encuentra nervioso y exultante a la vez, continuamente mostrando su posición superior frente a ella, que actúa con mayor inseguridad. 
Él se expresa con unas frases muy ensayadas, sabe de la importancia de cada una de sus palabras y tiene muy claro la imagen que quiere dar. 

Ella comienza haciendo preguntas sobre su juventud, ya que el artículo quiere indagar en la persona para entender al personaje y al político en qué se ha convertido. Así descubre que pasó de estudiar en un colegio privado a un colegio inglés, que desprecia ligeramente la muerte por ser un final que no tiene más repercusión sobre la persona fallecida, que busca obsesivamente el orden y la simetría, que cree que la memoria colectiva no debería de olvidar aunque la individual lo necesita como mecanismo de defensa, todos son detalles que parecen no tener ninguna importancia más allá de una vida cualquiera de un joven que he llegado a un puesto relevante en política. La actitud de él ante cada pregunta y cada afirmación es la de un conquistador, un hombre que le gusta escucharse y gustar. 



Y cuando la conversación parece muy previsible algo se rompe, todo salta por los aires: ella saca una foto de él junto a sus compañeros del equipo de fútbol del colegio privado. Él, a pesar de sus ensayadas poses para resistir en situaciones tensas, deja entrever que está turbado. Ella le bombardea con preguntas y comentarios sobre esa época, mientras que él intenta salir airoso del golpe manteniendo la compostura y preguntando repetidamente de donde ha salido esa foto. Ella cambia su tono y comienza a hablar de él como de alguien conocido, él esconde algo en su pasado que podría hundirle, una historia turbia que ha intentado ocultar desde hace muchos años. 

Esta historia olvidada por la memoria colectiva es la de una chica asimétrica con un muñón por brazo que estaba locamente enamorada de él y cuenta la de veces que éste la llevó detrás de las gradas para hacerle todo lo que él quería, pegarle, vejarla, y aquella vez que incluso invitó a sus compañeros del equipo de fútbol para que miraran. Esa pobre chica tullida era la hermana de la periodista, que acabó sus días tirándose por una ventana. Él se defiende argumentando que no tuvo la culpa pero acaba confesando que realmente sufrió mucho por lo que pasó, que le marcó para toda la vida. A pesar de todo siente que ya pagó por ello, tuvo que recibir un tratamiento en el colegio inglés por lo ocurrido. Él se reconoció como un monstruo por lo que hizo pero a sus ojos ya es una persona íntegra porque se rehabilitó, y ahora no le debe nada a nadie. 



Ella sigue culpándole de lo ocurrido pero él descubre un atisbo de duda en ella y pregunta por su relación con su hermana. Ella entonces confiesa todo el odio que lleva años guardando dentro, ha sido siempre la hermana de la pobre lisiada por lo que se ha sentido abandonada y olvidada por toda su familia. Y aunque creyó que tras el suicidio ocuparía el puesto que siempre le correspondió, se dio cuenta de que ella nunca ostentaría esa posición, ésta siempre quedaría para su pobre hermana tullida muerta. Ambas fueron víctimas, animales heridos que no pudieron hacer frente a sus vidas. 
La hermana a pesar de llevar años esperando encontrarse con el que cree asesino de su hermana mayor, acaba confesando la realidad: ella deseó la muerte de su hermana hasta tal punto que cuando la vio tirarse por la ventana esperó veinte minutos hasta saber que estaba muerta para avisar desesperadamente a su familia. 
¿Ser una víctima te hace menos culpable de acciones repugnantes? Cuando somos víctimas todo el mundo nos puede entender, se pueden poner de nuestro lado, nos sentimos arropados y no tenemos necesidad de justificar nuestras acciones. Pero, ¡ay! si nos convertimos en verdugos, nuestros actos serán juzgados y condenados, dejaremos de tener el beneplácito de la sociedad. 


Él fue un monstruo lo reconoció y purgó sus penas pero ella es tan monstruo como él y aún se niega a aceptarlo. 

Por fin llega la llamada en la que le nombran candidato para las elecciones y él es feliz. Sin embargo sobre él se cierne la sombra de lo que ha hecho, de lo que ha sido. 

La segunda historia es algo similar a la primera y desarrolla un poco más la idea de la culpa y del victimismo y la imagen de la sociedad sobre estos temas. Aquí nuevamente una chica lisiada está en una sala y es abordada por un hombre que viene a verla. 

Éste quiere hablar con ella, someterla a una especie de entrevista para poder conocer realmente a la mujer que tiene delante. Como ella no es muy partidaria de esta conversación, el hombre hace sutiles comentarios para provocarla y que surja el debate entre ellos. De su charla sabremos que ella sufrió un atentado que le ha dejado sin una pierna y un ojo. Estos daños le darían un cierto estatus como víctima en la sociedad, que le permitiría vivir tranquila en su papel de pobre animal herido. Sin embargo ella no está dispuesta a aceptar esa imagen que se quiere vender de ella y por oponerse a esto es odiada por una gran parte de la población que le insulta y acosa en redes sociales. 
La chica es descarada, soberbia y no calla cuando quiere expresar algo, guste a quién guste. Por estos motivos ha encontrado a tantos enemigos en una sociedad arcaica que solo pretende hacerse unos héroes a su medida sin preocuparse de lo que éstos sientan. 




Frente a las ayudas recibidas como víctima del terrorismo y a las fotos que se hizo junto a todos los políticos, ella también ha querido mostrar su cuerpo desnudo lisiado en revistas y cobrar por ello. Y eso, la sociedad no está dispuesta a aceptarlo .

El hombre esperaba encontrar una mujer dolida y resentida con el mundo que ha encontrado esa forma de actuar como una única manera de demostrar su odio, pero al hablar con ella descubre un ser inteligente y consciente de sus pasos y de su vida y orgulloso de lo que es. Y esto desencadena un terrible odio del hombre hacia la mujer. 

Nuevamente no nos encontramos ante un interlocutor pasivo y externo a toda la situación sino un hombre implicado en la vida de la mujer y sus palabras son demoledoras: “he venido a matarte”. 


Este hombre desagradable y algo retorcido esconde una relación con la mujer que ni ella mismo puede recordar. El día del atentado él había quedado con su novia, se dirigía al lugar acordado pero llegaba con algo de retraso tras haber tomado unas cañas con sus colegas. Cuando se encontraba a dos manzanas del lugar fijado una fuerte explosión hizo estallar todo el edificio. Él corrió hacia la zona 0 buscando el cuerpo de su novia, la encontró, su pelo rizado pelirrojo le ayudó a localizarla. La cogió en brazos y entre todo el caos buscó un taxi que la llevara al hospital. Al poco se dio cuenta de que la chica rescatada no era su novia y volvió corriendo hasta el lugar del atentado. Por fin la encontró allí, había muerto un rato antes desangrada. 


Lo único que podría salvar a este pobre desgraciado de su tortura diaria sería sentir que el esfuerzo hecho y la persona a la que devolvió la vida valía la pena. Pero la mujer que se encuentra es una vergüenza para la sociedad, una carroña que sería mejor que desapareciera. Él ha sido el culpable de que ella esté viva así que debe de enmendar su error y sintiéndose dueño de su vida decide acabar con ella. Pero en lo más profundo no quiere hacerlo y le pide que se retracte, que confiese su locura, su odio, su condición de víctima. Ella no se doblega, no está dispuesta a bajar la cabeza para negar quién es. Así dejamos a los dos, con una pistola entre las manos y forcejeando por ver qué fuerza se impondrá y vencerá en esta lucha sin sentido. 


Los actores son inmejorables, sus interpretaciones no dejan ningún lugar a duda, reconocemos a la perfección los personajes ante los que nos encontramos. Los actores representan papeles muy diferentes en las dos obras. Parece imposible cómo son capaces de entrar y salir de roles tan marcados y contrapuestos. Esta es la magia del teatro, la de dar toda la vida y emoción sin movernos de una sala. 
Es teatro puro, sin atrezzo, sin escenario, vestuario, solo interpretación pura, dialogo puro.


domingo, 10 de marzo de 2019

AGRUPACIÓN SEÑOR SERRANO - KINGDOM

Me encantan estos días llenos de improvisación, en que surgen los planes con total sencillez, sin ninguna necesidad de planificación previa. Así ha sido hoy. Gracias a la recomendación de Charo, entró en la lista de deseos una obra a la que por otro lado era muy difícil llegar por los caminos normales (revista de teatro, reseñas en internet). Y así era por su extraño título y por los pocos días que iba a estar en cartel. Sin embargo todo se puso a favor, y una hora antes del comienzo de la representación encontré las dos últimas entradas libres y compañía para ir a verla.

La obra era bastante curiosa, como casi todas las programadas en el Teatro Canal durante el tiempo que Alex Rigola lo ha dirigido. Su programación es muy transgresora, y en particular esta obra tira por tierra todas las normas y convencionalismos del teatro clásico. Aquí no veremos a actores interpretando a personajes, ni tan si quiera como en la función ILUSIONES. Los actores nos van a contar una historia real de nuestro pasado y presente. Tampoco vamos a tener un escenario al uso, éste se irá construyendo en cada escena dando una sensación efímera. Todo está vivo y todo es cambiante, asistimos a la genuina, a una única representación, irrepetible.


La historia nos va a hablar del plátano como elemento central. Así dicho se puede pensar en muchas posibilidades y llama a la imaginación. Empezando por la historia más clásica viajaremos con la Biblia al momento de nuestra creación, el de Adán y Eva. En los textos se habla del árbol del bien y del mal, que es el árbol que daría el conocimiento a Adán y Eva en caso de probar su fruto, y a su vez serían expulsados del paraíso como castigo por la desobediencia. Y con una canción muy “cañera” cantada por un chino conoceremos esta historia de este árbol de vida y de expulsión. Y por si éste fuera poco comienzo, aquí empiezan las disquisiciones alrededor del plátano. Porque el “arbe de bien et male” fue mal traducido, ya que "male" significa manzana y de ahí la confusión en la que nos ha tenido sumida la religión durante tantos siglos. El árbol realmente era un platanero, el “arbe di paradisi”, como le llamó después el gran inventor de la taxonomía. El plátano es el fruto que nos llevó a la perdición.



El plátano era un fruto totalmente desconocido, que se encontraba en la selva de Costa Rica. Hasta allí llegó Minor Cooper Keith para construir el tranvía que atravesara la selva. En vista de la tremenda dificultad de su misión, se le ocurrió reconvertir su negocio a la exportación de un fruto sólo existente allí, el plátano, y para ello utilizaría el ferrocarril para llevarlos desde la selva a puerto. Así en 1877 se descubre el plátano como fruta maravillosa y se funda la National Fruit Company y su consumo se extiende por toda la tierra. En 1920 es la fruta más consumida del mundo, o al menos eso es lo que nos cuentan. 

Aquí podemos decir que asistimos a la primera gran empresa de la globalización y el consumismo al ser capaces de crear una necesidad de la nada, de algo de lo que no se tenía ni constancia. Además fruta tremendamente peculiar, no tiene semillas así que se reproduce por esquejes, lo que quiere decir que es una planta en continuo peligro de extinción y sin embargo es la base de la alimentación de muchos pueblos.  

Esa fruta maravillosa que en esa época había conseguido colonizar enormes tierras por todo el mundo, grandes áreas de cultivo se rindieron a sus pies, se acabará convirtiendo en una ruina: surge un parásito que ataca al platanero y mata a la planta. No había forma de hacer frente a esta plaga, así que el mundo sufre y se lamenta por la pérdida de este fruto de los dioses. Llega la crisis del 29 en EEUU y el hombre se siente cerca de su fin.


En ese momento aparece como salvador de la sociedad casi extinta King Kong, el gran Kong. Este ser revitalizará y dará fuerza al hombre, volverá a traer la confianza al macho, que se siente viril, capaz de todo. Y el plátano será el símbolo de esta recuperación. El hombre se ve como un reflejo de King Kong y para imitarlo y sentirse como él hace sus bailes y demonstraciones de fuerza. Y el plátano fálico lo representa todo.

El paso del tiempo nos lo cuentan a través de las portadas de revistas icono de la época, como el TIME con el personaje del año. 

Cuando la obra está a punto de acabar, se muestra al hombre como un imitador de king kong, que basa su ser en demostraciones de fuerza, en su baile. Y el plátano fálico lo representa todo. 

En la época actual hemos convertido el plátano en lo que queramos, el plátano hipster, el plátano mujer, el plátano gay, el plátano consentido, el plátano explotador... lo hemos transformado en la etiqueta que más nos guste, ya no somos seres individuales que decidimos libremente, sólo somos las etiquetas que nos pongamos y nos asignen. No hay que forjarse una personalidad, sólo hay que elegir la etiqueta. 

La obra acaba con la aparición de un grupo de tíos muy cachas que imitando a un líder harán un baile para demostrar su fuerza y hombría basado en su ídolo, King Kong. 



Todo esto contado así parece una historia difícil de llevar al teatro. de todas las posibles opciones para su representación, han elegido quizá la más complicada. En el escenario hay tres enormes mesas con elementos, plátanos por supuesto, pero también revistas, papeles, fajos de billetes, fruta,  maquetas de trenes, cabañas, tierra, plantas, instrumentos de música, teclados, batería, guitarra, sintetizadores, y también cámaras. Y con todo esto irán montando la obra sobre la marcha. Las cámaras servirán para poner el foco sobre lo que nos quieren explicar en cada momento, de forma que irán grabando y proyectarán en la pantalla del fondo. Así veremos las manzanas del árbol del Edén, la maqueta del tren y el poblado centroamericano, la expedición por la selva entre plantas de plástico, los fajos de billetes, las revistas TIME, los recortes de periódicos con el crack del 29. 


Y el último eslabón que permite la genialidad de esta obra son los actores, cinco personas que nos van a acompañar. Uno de ellos es el narrador, una especie de telepredicador, que repite como un mantra "¡estamos bien!" y nos cuenta las maravillas del plátano. Habla de las quejas continuas de esta sociedad que no tienen ninguna razón, porque ¡estamos bien!
Otro de los personajes es un chico chino que cuenta sus historias cantando, en una música marchosa y discotequera. Nos mete en ese ritmo marchoso, nos lleva a esa inhibición del individuo hasta llegar al fin común, donde se controlan nuestras necesidades y consumos. 



Obra muy interesante y divertida pero con un mensaje atroz que en el momento no cala porque estás rodeado de esa locura. pero cuando dejas la sala y el ruido para y no ves a esos hombres con cuerpos esculturales, todo vuelve a su lugar y aquí surgen las preguntas que nos plantean cuánto de verdad hay en la vida que vivimos, hasta qué punto se ejerce ese control sobre nosotros. 

viernes, 1 de marzo de 2019

MOBY DICK

Hoy he aprovechado una noche libre para volver a pisar el teatro. Ha sido algo inesperado así que no tenía muy claro a dónde acudir. Una recomendación de Ismael, que también es un buen "teatrero", me ha hecho decantarme por una obra que él vio hace poco, Moby Dick.

El actor principal es Josep María Pou, grande entre los grandes, que suele elegir muy bien sus personajes, seres atormentados con mucha fuerza.

Pero hoy cometí dos fallos, el primero fue elegir una obra de mucho texto para un día en que me encontraba muy cansada. Aunque intentaba estar concentrada me costaba mucho mantener la atención, la mente salía volando fácilmente fuera del teatro y desconectaba de la representación. Quizá una obra más dinámica sea una mejor opción para días entre semana como este. Mi segundo fallo fue que no supe elegir bien el asiento. El teatro la Latina no es de mis comunes, así que opté sin mucho criterio por un asiento en la zona más barata. El tipo de sala no permitía que las voces de los actores resonaran y se difundieran por igual en todo el espacio y a veces no se entendía lo que decían.

Josep María Pou viene acompañado de dos actores, este no es un monólogo suyo al uso, aunque no es relevante que en este caso adopten este formato.

Pou es Ahab, el capitán de un barco ballenero, el Pequod. Es un ser tirano, autoritario, blasfemo, soberbio, vengativo, egoísta, vanidoso, y un ser déspota con sus trabajadores. En su mente solo hay un objetivo: atrapar a la ballena blanca Moby Dick. A este fin lo supedita todo, su vida y la de los que le acompañan. Ahab actúa movido por la venganza, no es capaz de recapacitar y olvidar, aceptar lo ocurrido, su deseo de vencer a toda costa le vuelve ciego, egoísta y loco.

Todos estos calificativos que he atribuido a Ahab son la descripción que hacen tanto él de sí mismo y como su tripulación.Y todos coinciden. Sin embargo sus marineros le respetan, en parte por miedo y en parte porque creen en él. En el barco viajan cuarenta marineros que desconocen que acompañan a Ahab en su aventura, estos creen que van a cazar ballenas por los lejanos océanos. Pero no es así, Ahab esconde su miserable plan, oculta su sentimiento de odio y venganza porque sabe que es la única manera de que le acompañen.

Ahab no quiere a nadie, ni a él mismo, sólo desea vengarse, acabar con el animal que le arrebató su pierna hace muchos años y le dejó tullido para el resto de su vida. Él no lo ha olvidado y su único objetivo desde entonces es encontrar y acabar con Moby Dick. De tanto creerse su historia siente que su victoria sobre el leviatán será la de toda la humanidad, se siente un libertador con derecho a decidir en la vida de los demás.

Ahab nos habla desde la experiencia, en su larga vida ha visto mucho mundo y esto le da una sabiduría y una capacidad de percepción sublime que le impide disfrutar de las cosas sencillas como la alegría.

De la ballena hay algo que le aterra especialmente y es su blancura, ese color que se refleja en tantos elementos como la luna, el agua, el cielo, los albatros, los tiburones, los albinos. Él ha desarrollado esa capacidad de ver más allá que el resto de humanos, y sufre un sentimiento de atracción por aquello que le da miedo, es incapaz de alejarse de lo que sabe que irremediablemente le llevará a la fatalidad.

De su tripulación conoceremos a dos marineros, uno de ellos es Ismael, el narrador original de la obra escrita. Es un experto navegante valiente pero también una persona con cordura para saber que esa aventura en la que les ha embarcado Ahab les llevará a un trágico final a todos. El otro es Pip el cobarde, un ser asustadizo que ayuda a su capitán en todo lo que puede, no sabe plantarle cara. A su vez es el único personaje que consigue arrancar del capitán gestos de ternura. El capitán ve sufrir a Pip y está a punto de caer al mar y morir, y a pesar de todo sigue arriesgándose por su capitán, entonces Ahab le acoge junto a él, le protege y nunca dejará que se separe. 






Sin embargo Ismael lucha por salir vivo de est
a aventura, seguro del triste final que les espera, e intenta convencer al capitán. Debido a su insistencia se gana las amenazas de muerte de Ahab y que le encañone con su arma. La locura y obsesión están por encima de cualquier persona. Como dice Ahab, el no está loco, él es la locura enloquecida.

Ahab se ha hecho construir un enorme arpón y con él pretende acabar con la gran ballena blanca. No basta con que el mamífero muera, él necesita ser el protagonista de su fin. Busca el enfrentamiento cuerpo a cuerpo con el animal, da igual que sean hombre contra ballena. Aunque cuente con su tripulación para ayudarle, Ahab desea ser la persona que acabe con su vida.

La vida en el mar es dura y cuando encuentran un cachalote en la que creen ver a Moby Dick se lanzan a su caza. Cinco marineros morirán en su intento por matarla. Finalmente será vencida y entonces descubrirán su error. Herman Melville aprovecha para incluir aquí un tratado sobre como desmembrar y diseccionar al cachalote para aprovechar todo su cuerpo en alimentar a personas y barco.

La obra es una continua lucha por bajar a los infiernos. Así cuando Ismael pide a Ahab parar con el fin de arreglar las máquinas, éste se niega rotundamente, no quiere ceder ni un día en su búsqueda desesperada. También un arponero amigo le solicita ayuda para buscar a su hijo desaparecido que iba en una barca y cayó al mar. Éste se niega diciendo que el chaval ya estará en el fondo del mar.

El mar es un sitio entre la vida y la muerte, su calma, sus cantos de sirenas les trasladan a ese lugar indefinible, ese paraíso en vida. El capitán reflexiona durante su largo viaje, nos expresa lo que siente por el mar, su eterno compañero.

¡Rugid y remad! grita desde la cubierta para que nadie pare. Por fin avistan a Moby Dick, su blancura, las heridas que le acompañan no dejan lugar a duda.
Empieza la lucha que durará tres días. En el primero persiguen a la ballena para darle caza pero una de sus más fieles marineros, el que llevaba un ataúd para morir en el mar, es enganchado por la cuerda del arpón y lanzado al mar. El segundo día y como en una premonición Moby Dick lanzará el cuerpo de vuelta al barco aterrándolos a todos. Cuando el Pequod persigue a la ballena ésta desaparece y vuelve a surgir detrás del ballenero. Ahora son ellos los perseguidos...
La lucha final será encarnizada, Ahab disparará su arpón, pero el leviatán acabará destruyendo y hundiendo el barco y comiéndose al capitán. Solo Ismael sobrevivirá metido en el ataúd flotante. Él será el único testigo que nos pueda contar lo que allí se vivió.

La ballena aparece ante nosotros como una gran sábana blanca que engulle todo el escenario, barco, marineros, capitán.

El escenario es la proa del barco y delante veremos las olas y el mar, sencillo y de una gran belleza.

En el personaje de Ahab subyacen todas esas mentes autoritarias capaces de llevar a la perdición a personas, a pueblos, persiguiendo una idea loca, suicida, prevaleciendo su opinión sobre cualquier juicio moderado, lo que es un fiel reflejo de la sociedad en la que vivimos.






domingo, 24 de febrero de 2019

ILUSIONES

El teatro Kamikaze suele ser una apuesta segura cuando no se tiene otro plan o cuando no se ha tenido tiempo para investigar mejor en la cartelera.
Esta vez la obra prometía mucho, con un título sugerente, "ilusiones" y un reparto tan excepcional que pocas veces aglutinaba a actores tan interesantes.
Solo una cosa chirriaba ligeramente al comprar las entradas: a pocos días del espectáculo aún quedaban asientos bien situados. A pesar de ello preferí no hacer elucubraciones y dejarme llevar por mis propios instintos.

Todo empieza bien cuando al entrar en la sala los actores nos esperan en el escenario, nada significativo para la obra pero yo en mi más profundo orgullo teatrero lo entiendo cómo un respeto al espectador y me hace sentir bien.

Daniel Grao, Marta Etura.... Nos miran al entrar y nos invitan a sentarnos y fijarnos en los detalles.
La obra da comienzo...

Una de las actrices empieza a contarnos un relato y yo asumo que nos está situando en la historia que a continuación interpretarán, como en algunas obras clásicas acortadas, que ponen al público en antecedentes para después comenzar la actuación. Sin embargo aquí nunca va a llegar ese momento.

La historia que escuchamos está en boca de cuatro actores sin nombre, meros narradores de las vidas de otros. La historia de estos otros es la que yo también voy a contar aquí.
Dani es un hombre de avanzada edad que cuando siente que va a morir avisa a su mujer, Sandra, para despedirse y explicarle lo feliz que ha sido junto a ella. Quiere que ella sepa que siempre la ha querido, que el amor que sintió por ella fue real y correspondido. Qué gracias a ella fue alguien amable y respetuoso, porque el amor es lo único que nos salva de nuestro egoísmo. Sus palabras serán un canto a la felicidad y a la plenitud al final de una vida. Le desvela que hubo dudas y deseos hacia otras personas pero siempre prevaleció el amor por su mujer y eso les hace seres superiores, por haber vencido el deseo.

Sandra enfermará un año después y antes de morir avisará a su amigo Alberto para que vaya a verla. Éste era el mejor amigo de su marido, al que conocía mucho antes que a ella.
Ella le confesará que desde que le vio por primera vez se enamoró de él, y siempre vivió su amor en silencio. Ese amor la llenó de gozo y aunque no lo consumó, para ella fue suficiente así. Le agradece que nunca le insinuase nada porque ella no se habría resistido y esto habría causado mucho dolor a sus respectivas parejas. También confiesa que aunque siempre defendió que solo era amor el se sentían dos personas mutuamente, había descubierto que estaba equivocada y es que su amor por él era más fuerte que ninguno a pesar de no haber sido nunca recíproco.

Alberto vuelve a su casa perturbado por las palabras de Sandra. Allí le espera Margarita una mujer de un fino humor, con la que siempre ha sido muy feliz. Este le explica la conversación que ha tenido con Sandra. Al poner las palabras de ella en su boca todo cobra sentido y descubre que siempre ha estado enamorado de ella y su amor por pareja únicamente ha sido una relación de cariño. 
Margarita corroída por el dolor sólo encuentra una escapatoria, confesar que ella fue amante de Dani durante muchos años.




La fuerte necesidad de explicar a Sandra su amor lleva a Alberto a correr para volver a verla antes de que ella muera. Necesita explicarle el sentimiento que él acaba de reconocer en su interior, escondido tras muchos muros pero que por fin ha comprendido. Una vez más se demuestra que ella siempre tuvo razón, que el amor real solo puede ser correspondido. Además cuenta a Sandra que el marido de ella fue amante de su mujer, Margarita, según ésta acaba de confesar. Pero más que la noticia del amor es la del engaño la que impacta a Sandra porque acaba de descubrir que la vida y las últimas palabras de su marido eran falsas.

Cuando Alberto vuelve a su casa descubre la noticia más terrible que podía imaginar: Margarita se ha ahorcado y está muerta. Entonces Dani se da cuenta de que amaba realmente a su mujer y que la idea de amar a Sandra fue solo una ilusión, como tantas otras de la vida. 






Dani vivirá unos diez años más, solo, recordando a su mujer.
Junto con la historia del final de las vidas de nuestros 4 personajes, los actores van también contando otras escenas de sus vidas pasadas. Así descubrimos que estos amores tan supuestamente idílicos no lo eran tanto, Dani siempre tuvo un deseo especial por Margarita qué confesó en un momento de desesperación a su amigo Alberto. Éste le confirmó que lo que sentía era claramente amor por su mujer aunque Dani se resistía a creerlo. Margarita también se insinuó a Dani en alguna ocasión. El profesor Alberto un día fumó un petardo con sus alumnos y pasó pero que muy bien. Un viaje a Australia les llevó a ver estrellas y meteoritos volando por el cielo como en un sueño, quizá así fuera. O una ilusión. 

En algunos momentos los actores se ríen a carcajadas, juegan y disfrutan como aquellos jóvenes que fueron los que ocupan hoy la historia. Hay bailes, actuaciones, risas y extrañas escenas a las que no sabría situar en la obra más allá de paréntesis de desconexión para bajar la tensión del texto. 

Por lo demás a la obra le faltó algo que cohexionara el todo, algo que diera cuerpo y forma a esos trozos tan profundos. 



La obra fue interesante aunque creo que se le podría sacar más partido al texto. Los actores trabajan estupendamente, ponen todo su conocimiento y su corazón en cada historia.

El escenario es mágico, trastos, muebles viejos, asientos, armarios sin puertas, las bambalinas de un teatro viejo, atribuible perfectamente a una obra de la compañía de teatro independiente de Andalucía la baja. 

Como curiosidad destacaría la forma de contar la historia. Al final de la representación no se establece una  correspondencia entre una cara y un personaje, o una vivencia, cada actor relata y desvela a cada uno de los distintos personajes sin más relación. Hablar por hablar del amor.