Un año más, se representa Don Juan Tenorio en la víspera de difuntos, el 31 de octubre. El lugar, Alcalá de Henares, cuna de literatos y de la cultura española, rodeados por las antiguas murallas y frente al Palacio Arzobispal. Un lugar mágico para una representación romántica, y sombrío como corresponde al galán arquetípico español, cuyo final trágico y redentor ocurre en un cementerio.
La representación, abierta al público y al aire libre, fue afortunada pues la noche era cálida y acogedora. Tres escenarios contiguos establecían los límites de la escena. Mucho público, respetuoso y entregado. Los actores hicieron bien su papel aunque con algunos deslices, fruto quizás de la singularidad de la representación. La acústica fue excelente, igual que la iluminación, aunque en alguna ocasión el entramado del escenario impedía visualizar toda el área de representación a menos que el público estuviera justo enfrente.
La obra en sí sigue el cauce clásico. En la escena inicial, que atrae y llama la atención del espectador, Don Juan se presenta como galán canalla, aceptando peligrosas apuestas frente a su rival, Don Luis, y para desmayo de su padre y del comendador, embozados. Seguimos las consecuencias de la canallesca hasta el convento donde doña Inés sufre y se enamora. Pero la suya es una historia de amor imposible, pues Don Juan mata al comendador y a su rival y debe huir a Italia. A la vuelta de este, pasados muchos años, el galán se muestra cansado y perdido. Doña Inés también ha muerto. Y en el final trágico, es su espectro quien guía a Don Juan hacia la redención frente a una vida de maldad y eternidad de castigo.
Don Juan Tenorio es un clásico popular que atrae año tras año a jóvenes, adultos y viejos pues representa como ninguno el alma de un tiempo y de un país.

Qué bien has contado la obra!
ResponderEliminarPor un momento he vuelto a la muralla árabe de Alcalá, a disfrutar de los personajes y de una tragedia tan clásica como nuestra historia!
El montaje fue estupendo. Aunque a ratos, en función del escenario en que actuaban, no pudimos ver demasiado bien la obra. Creo que éste era el mal menor cuando se organiza un espectáculo para unas 2000 personas al aire libre.