sábado, 14 de abril de 2012

EL LIBRO INFINITO

Hace tiempo senté un precedente al que no podría ya faltar, escribir una critica de una pequeña representación teatros, algo a lo que no se si podría llamar a priori ni obra de teatro. Pero, como en aquella ocasión, una sencilla representación, gratuita por otro lado, consigue sorprenderme de una forma muy especial, más que algunos grandes montajes.
Así que no tengo más remedio, la obligación está creada y la suerte echada, abro mi block-blog y cuento todos los momentos especiales de los que he pedido disfrutar con esta gran obra.
Se cumplen 300 años de la creación de la Biblioteca Nacional Española (BNE), una fecha única para lucir las mejores galas, celebrarlo por todo lo alto. Las joyas de la BNE salen a la luz, el Beato de Liébana, textos de Isabel la Católica, incunables, códices, miniaturas, grabados, etc. Y por si eso no fuera bastante, deciden crear una obra para la ocasión, una representación que cuenta la historia de la institución. 
Instructivo, pero no muy entretenido, eso pensé yo. Pero creo que cuando las cosas se hacen con cariño y algo de conocimiento, es posible transmitir todo lo que se quiere. La obra cuenta de forma amena, rigurosa e instructiva, lo que nos quiere enseñar. 

Por allí pasan grandes personajes, vitales en la historia del centro. Su fundador, Felipe V, rey venido desde Francia siendo muy joven, decide crear la institución para el pueblo (noble, no llano) y ceder su biblioteca y los tesoros que guarda el Alcázar. Melancólico y apasionado con lo que le interesa, quiere cubrir las funciones de su puesto siendo útil, ya que él ni tan si quiera se planteó ser rey. Y así se crean los primeros fondos en la iglesia de la Concepción, cerca y conectada con el Alcázar. Allí se guardarán las grandes obras de los nobles vencidos, no volverán a perderse entre los que integran el bando vencedor. También una obra de cada libro editado deberá ser entregada a los fondos de la BNE. Los primeros tesoros llegan en 1712. 
Goya también tiene su lugar en esta fiesta, ha luchado por un país y ya agotado se despide de nosotros, de España. Vivió la guerra de la Independencia, el reinado del déspota Fernando VII, su década ominosa y ahora, viejo, sordo, atormentado por sueños, voces,  brujas, decide dejar su  quinta y su amado país. Pero antes de irse viene a recordarnos que trajo la litografía, se rió de la Academia de San Fernando que no apreció su arte, creo los Caprichos para su propio disfrute, los Desastres, los Aquelarres. Ahora lo deja todo, parte a un país que le querrá mejor. 


Barbieri viene a honrar la zarzuela y con ella la vida de Madrid. Su obra se crea en la calle de donde el bebe el arte que plasma en sus piezas. Admira la chulería, el piropo, la idiosincrasia de la vida de esta ciudad. Así se embarca en una locura, la creación de un centre para la representación del género chico, y cinco años después deciden construir el teatro de la Zarzuela. Barbieri nos cuenta orgulloso que él también tiene su sale, dedicada a la música y las partituras y recuerda a todos sus amigos, entre ellos, Menéndez Pelallo, que honra la puerta de este edificio.


Y de todos los posibles invitados a la fiesta de cumpleaños, falta el que se merece con más legitimidad dar su nombre a una sala, Miguel de Cervantes. Llega hasta nosotros después de haber sufrido muchas penalidades, una locura de juventud, un duelo le hizo huir para no perder su mano derecha, pero, cosas del destino, acabó en una guerra y en la cárcel y perdió su brazo derecho. Ahora sólo busca paz y tiempo para poder contar todo lo vivido, puede ser divertido contar y leer sus historias, ¿seré capaz de escribirlas?, se pregunta. Y mientras ha tenido tiempo para pasear por la biblioteca, y descubrir alguna joya como El Aleph de un tal Borges. Hay un punto en el que se concentra todo y desde el que se puede ver todo, qué curioso! 

Así dejamos a estos personajes y sus sombras, sus trabajos bajo el manto de la Biblioteca, que les protege y guarda. Porque la BNE ha estado presente durante toda la fiesta, disfrutando de sus obras, sus palabras, el amor desmedido que siente la gente por lo que allí se guarda. Y es que la BNE vive de la gente que está allí disfrutando con todas sus obras, sueña lo que ellos sueñan y crece con cada uno de ellos. 





jueves, 12 de abril de 2012

LA PIEL EN LLAMAS

Es genial volver al teatro y encontrarse una obra como ésta. Y soy tan tajante llamándola "genial" porque la obra consigue contar una historia interesante, actual, real, y de una forma atrayente, metiendo al público en el argumento y creando una sensación perturbadora. Somos cómplices de lo que está pasando en escena, no de todo (o  sí) pero al menos de una gran parte, porque hemos aceptado el juego, y también por omisión, por no luchar contra este sistema hipócrita. 

La obra también es genial porque sabe contar la historia de una forma muy original, vemos dos escenas en una, intuimos algo de la conexión entre ambas, pero hasta el final no acaba de aclarase. Un recurso muy utilizado en el cine pero que en teatro es bastante más difícil de llevar a cabo. Y aquí lo consiguen, de forma algo evidente pero que queda bastante original. 

 Las dos historias transcurren en el mismo hotel de un país pobre e inestable en guerra perpetua. Un fotógrafo vuelve a recibir un premio por la foto que tomó hace más de veinte años, solo que ahora el premio lo recogerá de manos del nuevo gobierno democrático del país donde tuvo lugar el conflicto. Vuelve después de tantos años al lugar que le dio la fama y la infelicidad. Allí una periodista intenta sacarle información, quiere saber más de lo normal y cuestiona la moralidad de la imagen: una niña es lanzada como un cohete por el impacto de una bomba que ha caído a sus espaldas. Todos saben que ese premio no es más que una cortina de humo, un lavado de cara de un gobierno corrupto de un país en guerra, pero aceptan y callan por el beneficio que les reporta.  El fotógrafo se esconde tras una imagen de insensibilidad que esconde el dolor que guarda desde ese momento, un dolor que no le abandonó y no le permitió progresar. 

La segunda historia, entrelazada con la primera, cuenta que un médico de Naciones Unidas recibe los favores sexuales de una mujer a cambio de tratar a su hija enferma.Todas las perversidades y vejaciones serán aceptadas si a cambio hay una posibilidad de salvación para la pequeña. 

Un mundo corrupto en las pequeñas y las grandes cosas, un juego del que es difícil salir porque los que pueden, reciben beneficios y los que no, tienen poca fuerza para gritar.
Así la periodista local intenta ver humanidad en el fotógrafo, y sus preguntas incómodas sólo molestan al acomodado profesional. ¿Qué es lo que mueve a la reportera a intimidarle? ¿A querer saber tanto de sus sentimientos? Ella es la niña que salió volando por los aires, la protagonista anónima de la foto y quiere conocer al hombre que no la socorrió, quiere darle una oportunidad de vivir si vale la pena, y si no matarle. Él nunca fue valiente, sólo estuvo en el momento acertado en el lugar idóneo y eso arruinó su vida. Ahora tiene una oportunidad de reconciliarse con ella, se enfrenta a un arma y una verdad dudosa, pero la realidad que vive es mucho peor, una familia destruida, una lucha sin descanso con sus remordimientos y un mundo que ha convertido su única buena acción en una moneda de cambio, una excusa para limpiar la imagen de los sucios negocios,un merchandising absurdo.

Así que al decidir entre una pistola o la posibilidad de escapar prefiere quedarse, verse con su pasado, y salir victorioso o morir. La niña periodista  dispuesta a matarle ve en su acto la luz que había dado por perdida, y ahora quiere que él la reconozca, la crea. Pero para él lo importante ya no es si es ella o no, ahora él recupera el sentido que había perdido, y junto a ella decide emprender la tarea de difundir lo aprendido, lo que hay detrás de tanto conflicto, el engaño al que somos todos sometidos, la esperanza de salir adelante, como es el caso de ella. 

¿Y cómo unir esto a la segunda historia? Pues el corrupto miembro de Naciones Unidas, gran vencedor de este juego, nunca tocado o afectado, disfruta de su situación dominante, porque la hija de la entregada mujer murió ayer, pero él calla para seguir beneficiándose de ella. En un arranque de dignidad reconoce la verdad y abandona a la mujer en la habitación del hotel, tiene que ir a ver a su amigo fotógrafo, concretar su actuación en la entrega de premios. La mujer desesperada, sin rumbo ni sentido, se tira por el patio del hotel. El fotógrafo, al llegar al hotel un rato después (porque las historias a pesar de ser contadas a la vez tienen un pequeño desfase en el tiempo), la encontrará muerta, suicidada, como una consecuencia de la situación terrible y absurda en que vive ese país.

La obra consigue contar una gran historia, angustiarnos, hacernos participes de lo que está pasando, violentarnos hasta el extremo, y mantener a la vez el interés en la acción. No suelo fiarme de las nuevas obras y los jóvenes autores, pero creo que esta vez ha sido uno de los mejores aciertos. 

jueves, 29 de marzo de 2012

QUITT (Las personas no razonables están en vías de extinción)

Ha pasado más de un mes desde la última obra, más de lo habitual, creo que demasiado. Muchas circunstancias han colaborado a ello. Así que hoy era un estupendo día para retomarlo, y antes que nada toca un repaso a la cartelera de teatro. 


A pesar del tiempo transcurrido no encuentro grandes espectáculos que capten mi atención rápidamente. Finalmente vuelvo a arriesgarme, es decir, elijo uno del teatro Valle Inclán. Y es que estos espectáculos tienen argumentos que suenan muy bien, temas actuales, interesantes pero muchas veces fallan en la forma, la manera de ponerlos en escena (quizá sea más correcto decir que no coinciden con mi manera de entender el teatro). 


Hoy la obra se llama Quitt, es el apellido de un magnate, un empresario de mucho éxito, diríamos que lo tiene todo para vivir una buena vida y a pesar de eso no es feliz. Se siente que interpreta un papel en el que no cree, pero todo le sale bien, todo lo que emprende funciona, es admirado por todos los que le rodean. Sus colegas, empresarios de la competencia, encajan mejor su excelente posición, aunque ninguno cuenta con su éxito. Son todos seres sin sentimientos, dedicados a buscar nuevas maneras de explotación que les reporten más beneficios, al precio que sea. 
Quitt sabe idear estrategias para acabar con sus competidores y pacta con sus amigos magnates reventar el mercado, hundirlo y repartirse el pastel entre unos pocos. Entre otras medidas se bajaran los salarios de los trabajadores, se incentivará el consumo con la publicidad o se deslocalizarán las empresas hacia Asia, todo esto está contado en esta obra del año 73, bastante premonitorio.
Pero al gran empresario todo esto tampoco le satisface, se siente que se engaña, que va contra lo que quiere ser y decide romper el pacto, actuar de forma unilateral y arrastrar a la ruina a sus colegas también. 
Pasado un tiempo sus amigos, medio arruinados, vuelven a pedir piedad, a recordarle la amistad que les unió, pero nada de esto hace mella en Quitt, así que sus súplicas se tornan en maldiciones y odio. 
Pero Quitt, a pesar de mostrar su despecho y sentirse ahora más real, no consigue calmar su único deseo de ser escuchado, de mostrar su soledad e incomprensión, es un egoísta que rechaza a todos los que se acercan, a su mujer a la que no escucha, a su ex-amante que le ama. Sólo se siente acompañado por su criado, que hace las veces de su voz de la conciencia, que le admira y a la vez le recuerda en lo que se ha convertido. 
A su vez toda la competencia desleal, todos los mecanismos utilizados para vencer de cualquier manera acaban pasándole factura, y un personaje que entenderíamos que representa a la sociedad, viene en busca de venganza, quiere frustrar sus planes y conseguir devolverle algo de dignidad a aquellos explotados. Para Quitt esto se convertirá en una liberación, una forma de escapar al sufrimiento vivido, la única salida a una vida como la suya. Y así Quitt mata a su asesino y se suicida.


El argumento parece sencillo pero está lleno de diálogos y monólogos, reflexiones que a veces se hacen totalmente incomprensibles y otras bastante difícil de seguir. La obra intenta ser una comedia negra, pero tampoco utiliza un humor lúcido, más bien simple, y en bastantes ocasiones llegan a aburrir estos diálogos enrevesados y complejos sin mucho sentido. 
Los escenarios, como siempre, modernos y llenos de simbología que no consigo entender. 
Al menos disfruté con Eduard Fernández, que hasta se anima a tocar el piano y cantar, lo mejor de la obra. 

viernes, 24 de febrero de 2012

GUILLERMITO Y LOS NIÑOS, ¡A COMER!

Las comedias no son mi género favorito, especialmente en teatro, donde fácilmente se tiende a la risa fácil, a ese tipo de espectáculo One Man Show, tan poco personal y artístico.

Raramente las elijo entre tanta oferta buena, no veo el momento de optar por alguna de ellas. Pero en contados casos encuentro alguna que me llama especialmente la atención, me “toca la fibra”, y cada cierto tiempo, quizá meses, me gusta disfrutar de una comedia. El resultado de estas experiencias es siempre difícil de prever, aunque muy raramente salgo fascinada.

Llevo semanas echando el ojo a la obra de Secun de la Rosa. Su humor fresco, y sus interpretaciones tan creíbles y reales, tanto en teatro como en televisión, siempre me hacen reír. No espero ver algo parecido a la serie Aída en teatro, no es lo que quiero encontrarme. Lo que sí quiero es disfrutar de una buena historia y pasar un rato divertido con un gran actor.

Pero a priori no pagaría 20€, así que hoy, que estaba a mitad de precio, no dudé en aprovechar la ocasión.

La historia es un monólogo donde Secun nos cuenta su vida. Empieza por esos tiernos recuerdos de su infancia, un curso de verano de inglés en un barrio gaditano de La Línea, lo más cercano a Gibraltar. En esos días no aprendió una palabra en otro idioma, y sí a bailar sevillanas, pero ¡como bailan las niñas! Y uno tras otro escuchamos esos recuerdos, y con todos esos momentos nos va haciendo reír e imaginar una vida llena de dilemas, problemas y enfrentamientos a los mayores, padres, hermanos, profesores. Porque él nunca supo lo que era, sólo que era tratado de forma diferente al resto de niños. Siempre recuerda el grito de su madre: “¡Guillermito y los niños, a comer!, nunca fue un niño más.

Pero si no era un niño, ¿era una niña? Y pasó por colegios especiales, internados, academias de reeducación, bares gays, creyó enamorarse de chicos, huyó de ellos, se decidió a ser ingresado en balnearios para curas de salud. Porque Guillermito nunca quiso defraudar, siempre quiso ser la hija que su madre tanto había deseado y nunca tuvo, y así acabó creyendo que lo era. Y en tanto años nunca quiso o pudo encontrar a nadie que mínimamente se acercara al puesto de ella. Pero cuando encuentra a la persona perfecta, la reconoce, aclara todas sus dudas, se siente pleno y feliz, y preparado para todo. Claro que a la familia le supone un trauma, ya acostumbrados a verle como homosexual.

Realmente la obra busca hacer reir, y en el fondo enseñarnos una bonita historia de superación.

Interpretado por cualquier otro cómico, la obra perdería mucho encanto, pero siendo Secun el único actor, todo desparpajo, es fácil salir con una amplia sonrisa y un gran cariño hacia el personaje que nos contó.


miércoles, 22 de febrero de 2012

EXTRACCIÓN DE LA PIEDRA DE LA LOCURA

Elijo las obras según diversos criterios, la sala de teatro en que se representa, su director, su autor, algún actor que aparece, o incluso, simplemente por el mismo título. Hay veces que la sonoridad del título me conduce sin remedio a la sala. Dicen que el sentido de la intuición está muy infravalorado y que debemos devolverle su prestigio. Bueno, yo creo que aplico la intuición cuando decido ir a ver una obra según este criterio.

Extracción de la piedra de la locura tiene tanta fuerza que es difícil escapar de ella. Más si tiene buenas críticas y lleva más de seis meses representándose en una pequeña sala, la de la compañía La Pajarita de Papel.

A ellos les conocí hace unos siete años, allá por Lavapiés, en el Teatro de la Puerta Estrecha. Tiempo después cambiaron de sede pero mantuvieron el nombre. Puede que sea una de las salas más arriesgadas que me he encontrado en Madrid, tienen un fin claro, programan lo que sienten, basan su teatro en Samuel Beckett. Hacen cosas muy poco cercanas al público, dramáticas, macabras, y así consiguen  en ocasiones llenar la sala y seguir ahí. Creo que no tienen más de veinte sillas en la sala, eso da idea del teatro íntimo que quieren hacer para el público que les sigue.

Así que tras Este Sol de la Infancia, vuelvo a mi cita con el Teatro de la Puerta Estrecha.

Y ahora viene lo complicado. Un escenario casi vacío, una especie de ruedo, tierra en su centro y escasos objetos, una silla, una palangana, una muñeca, una sábana, un espejo. Una mujer sale, el cabello largo y despeinado le cubre la cara. Y con toda la fuerza de un hilo de voz empieza a declamar un texto que podría ser casi poético, pero de esa poesía que hace daño, que hiere y critica. Nos habla de dolor, de oscuridad, de sueños, de abandono, de locura, de única escapatoria, de la muerte. Cada objeto le trae a la memoria temas, nuevas reclamaciones y más dolor. Hasta aquí todo podría estar bien, pero el texto, además de poético, es demasiado inconexo, no consigo saber si quiere contarnos una historia, busca algo de comprensión, o nuestra complicidad o sólo es una sucesión de sentimientos. Así que acabada la obra decido que lo buscan es transmitir pensamientos y sentimientos, porque no he llegado a entender nada coherente que me haga pensar otra cosa. Durante el transcurso de ésta he creído que la locura se debe a un hijo que ha perdido, también que puede ser por el abandono y rechazo en el que vive, o porque su gran amor ha muerto, pero no consigo sacar nada en claro.

Y es que su autora escribió esta obra recientemente, y hay una gran diferencia entre las obras clásicas o con una cierta trayectoria y las acaban de salir. Llegué incluso a pensar que había fragmentos del Ulises más loco en este texto.


Sobre la actriz todo comentario es bueno. Sin prácticamente apoyo, escenifica un personaje muy difícil. Pero el texto es demasiado complejo, (por decirlo de alguna manera) para ser seguido en una representación y a pesar de todos los esfuerzos me deja petrificada.

miércoles, 8 de febrero de 2012

ELLING

Entro a la sala y sufro una especie de déjà-vu (pero sin que actúe el subconsciente), un escenario simple, dos camas y dos actores masculinos, ¿esto es El Montaplatos? Pero a los tres segundos del comienzo compruebo que no. Lo primero que vemos es un orgasmo. Simpático comienzo. Para más inri, no es el único que vemos, y lo mejor de todo es que no desentonan, diría que hasta quedan bien, y es que la enfermedad de uno de los personajes es una obsesión desmedida por las mujeres y por follar. Eso sí, nunca ha estado con mujer alguna. El otro también está enfermo pero tardamos más en ver cuál es su padecimiento, pasa más desapercibido, éste es un hombre culto, sabe expresarse y reprimir sus sentimientos.

Ambos se acaban de conocer, Kjell llevaba tiempo en el manicomio y Elling acaba de llegar. A Elling le encanta apuntar en su libretita lo que piensa de todos, entre otras lindezas, llama "orangután" a su compañero. Se entienden a su manera, se aceptan. Ellling inventa historias para Kjell, cuántas más mujeres aparezcan, más interesantes serán.

Tras dos años compartiendo habitación, les es concedido un piso tutelado, el mayor deseo que podrían tener.  Y ahí comienzan los auténticos problemas, cuando se tienen que enfrentar al día a día, a toda esa cotidianeidad que para ellos es tan difícil. Y aquí vemos que Elling no superó la muerte de su madre, sigue viviendo bajo sus faldas, espera que ella siga protegiéndole y facilitando su mundo. No es capaz de poner un pie en la calle. Su tutor ve pocas esperanzas en que esto triunfe, pero se merecen esta oportunidad.

Así, con muchos problemas y pequeños avances, uno y otro van consiguiendo superar miedos, aceptarse, adaptarse a la sociedad civilizada. Y con gran esfuerzo Kjell aprende a refrenarse, conoce a una mujer que le quiere y Elling encuentra un amigo y con éste, su pasión, escribir poesía.

Kjell es sincero, directo, no se reserva nada, no tiene maldad y quiere compartir su tiempo con su chica y su amigo. Elling es celoso, inteligente y vive rodeado de miedos e inseguridad, siente que esa mujer le distancia de su mejor amigo. Pero la sencillez de su amigo le demuestra que el sitio que él ocupa, el de “mejor amigo” nunca podrá ser usurpado por nadie. Kjell seguirá escuchando las historias inventadas por su amigo, ya sabiendo que es todo falso, sólo por disfrutar de esos momentos irrepetibles en que los dos están juntos.

La historia es bonita, está llena de luz y positivismo, una historia de superación, de problemas y lucha que al final son vencidas con apoyo y empeño. Además los diálogos están llenos de momentos cómicos, que en ningún caso son soeces. Bromas divertidas que aumentan el cariño que se siente por los personajes.

La obra dura 2 horas y sólo en un corto momento se me hizo pesado algún diálogo, el resto estaba ocupado con risas y sonrisas. Si comparo lo que esperaba ver con lo que finalmente me encontré, diría que la obra me sorprendió gratamente. En lugar de tender a una representación conservadora llena de diálogos estáticos, han optado por arriesgar, moverse, expresar, no ocultar nada, cualquier recurso es bueno para transmitir al público.

También me sorprendió que actores de esta talla estén representando en un teatro de no mucho caché, una obra como ésta, haciéndose pasar por locos,  prestándose a todo, hasta llegar a  intercambiarse los calzoncillos en escena.

Sobre los actores, los dos son geniales. Javier Gutierrez  es divertidísimo, ¿de verdad no está loco? Y Carmelo Gómez con su papel más comedido, serio o antipático, consigue que acabemos adorándole y queriendo apoyarle en todo lo que quiera emprender.

domingo, 5 de febrero de 2012

NOCHES BLANCAS

Parece ser que cierran el Teatro de Cámara de Chejov. Les han quitado las subvenciones de un plumazo y ya las cuentas no les salen. El teatro de Cámara de Chejov es el sueño hecho realidad de Ángel Gutiérrez, un niño de la guerra que se crió en Rusia entre todos los grandes escritores, y cuando volvió, después de la dictadura, quiso compartir todo lo que había visto y aprendido con la gente que amaba el teatro.


Parece que ésta es la última obra que van a representar, Noches Blancas. Es verdad que no he aprovechado este teatro mucho, pero la primera experiencia que tuvimos allí no fue muy grata y nos marcó. Quizá se habían merecido este ostracismo, pero también se merecían esa segunda oportunidad. Por eso he querido pasarme por allí y apoyar el trabajo que hacen de la única forma que puedo.


Noches Blancas cuenta una historia de amor y desamor en el ambiente de Rusia de principios del s. XX. En algunos aspectos podría tratarse de una obra de Chejov, aunque los textos de éste último suelen mezclar más tipos de personajes, reflejar la situación social en su conjunto y también suelen ser algo más cómicos.
Con Dostoyevski nos quedamos en un paso anterior, escudriñamos más a fondo los sentimientos y la historia que nos acompaña y trae aquí. Sólo dos personajes, dos actores jóvenes, que por suerte no eran conocidos de la anterior visita a este teatro, nos lo cuentan todo noche tras noche.


El encuentro entre una alegre chica y un joven señor le llena de vida a él. Él es tímido y nunca tuvo trato con mujeres pero entabla una amistad que por su parte se convierte en amor. Este sentimiento le lleva a ayudarla en todo lo que pueda, a pesar de que esto le cause mucho daño. Ella vive junto a su abuela que la tiene atada corto, por eso los ratos de charla con el señor son de gran felicidad. Pero ama a otro hombre, al que se declaró, pero él se fue prometiendo que volvería a por ella. Ella no tiene ojos para nadie más, pero este hombre tan bueno le hace a veces dudar, sabe que con él sería tan feliz. Pero el amor es incontrolable y truhán. Cuando ella acepta que su amado no aparecerá, promete al joven señor quererle para siempre y cumplir sus sueños. Pero esta ilusión dura lo mismo que un soplo, aparece el caballero amado y ella olvida lo dicho y corre hacia él. No  puede negarse, no es consciente de lo que pierde o gana, porque ya no hay nadie más que el hombre al que quiere.


La obra es sencilla, tanto personajes como decorados o vestuario, realmente sólo se compone de un texto que nos transmite mucho más de lo que tiene escrito, lo que lleva implícito, lo que no se dice aunque está ahí.
Vamos viviendo noches con ellos, noches de ilusión, amistad, desengaño, aceptación y resignación. Vamos conociéndoles con cada día que pasa, vemos sus debilidades, y entendemos que no se les puede juzgar por lo que hacen, hay que entender en lo que se han convertido, lo que han vivido hasta llegar ahí.