domingo, 2 de mayo de 2021

NÁPOLES MILLONARIA

No es la primera vez que veo una obra de Eduardo de Filippo, ya gocé de otra de sus representaciones hace años: YO EL HEREDERO. Su estilo muy personal mezcla el humor irónico y la tragedia. Y todo esto ambientado en su Italia natal, con el retrato de sus gentes, esas que imaginamos en cualquier película de Mastroianni.

Napoles Millonaria tiene lugar durante la convulsa época de la Segunda Guerra Mundial, pero como siempre pasa en Italia, sus gentes supieron darle un sello especial. La obra recorre dos años, entre 1942 y 1944 y tendrá lugar en la casa de una familia napolitana. En tres actos indagaremos en la vida de cada personaje, sus aciertos, derrotas y desvaríos. 

1942 es un año especialmente difícil. El desabastecimiento en tiempos de guerra deja a las gentes sin nada que comer. Las familias recurren al estraperlo, y en particular nuestros protagonistas se aprovechan de éste y consiguen unos ingresos extra  a través de la venta de alimentos obtenidos en el mercado negro. Esta forma de mejorar la economía no es aprobada por todos los miembros de la familia, el señor Genaro se queja porque su familia comete irregularidades. Pero todos hacen oídos sordos a sus lecciones, su forma de explicar el mundo, sus largas disquisiciones sobre cómo arreglar el problema de la guerra, que entiende que tiene como única causa dejar a la gente sin comer para poder subir los precios. Él ya estuvo en las trincheras de la Primera Guerra Mundial y su forma de pensar está tergiversada por su paso por las trincheras. 




La señora Amalia, su esposa, recoge y revende alimentos, haciendo de esto su gran negocio y el de la familia. Ella no tiene tantos escrúpulos como su marido y retira las viandas a los que no tienen dinero para pagar. Su abastecedor es un joven llamado el guapo, un canalla que detrás del negocio busca liarse con la señora y aparentemente lo va ocupando terreno. Los hijos adolescentes también participan del negocio. 



Una forma de lucrase como ésta también encuentra enemigos y unos vecinos les denuncian. Para no ser descubiertos, simulan que en la casa se está viviendo un duelo, el de D. Genaro. El inspector, que se las conoce todas, intenta desvelar la verdad pero el supuesto muerto no mueve un pelo, ni aún sonando las alarmas de ataque aéreo. Finalmente Don Genaro y el inspector se hacen amigos y este no es denunciado. 


1944 sigue siendo un año de guerra pero la ocupación ha cambiado, ahora son los aliados los que controlan la zona. En esencia será todo casi igual, cambiando el abastecedor del mercado negro. La familia ha mejorado mucho su economía, incluso ha aprendido a especular con los precios. Ahora viste con ropas lujosas, tiene mucho más ingresos y ha ampliado su negocio. Y todo montado gracias a la sociedad que tiene el guapo con la señora Amalia. Y qué opina su marido de esto? Pues nada porque hace meses que desapareció, nadie sabe dónde está. Doña Amalia ha dado rienda suelta a su tonteo con el guapo y priorizado el negocio y las ganancias, dejando algo abandonados a sus hijos. El chico se ha unido a un amigo del guapo y roba neumáticos de coches. La chica está liada con un soldado americano y piensa irse con él. Mientras la hija pequeña ha enfermado. Algunos de los clientes habituales están teniendo mala suerte y han perdido trabajo y dinero, suplican ayuda a la señora pero ésta se la niega. Aparentemente todo le va bien, es decir, gana mucho dinero, su marido no le estorba y tiene una relación con su adorado socio. Cuando de repente el señor D. Genaro aparece. 

El hombre que se fue no es el que ha vuelto. En estos 14 meses ha estado encerrado, ha pasado penurias, se ha enfrentado muchas veces a la muerte, ha visto a los amigos del camino caer. Habiendo vivido tanto no se puede ser la misma persona. Su familia le recibe feliz pero tan pronto le escucha contar su historia deciden ignorar esos episodios tan tristes. Para ellos la guerra ya acabó y ahora solo tienen que disfrutar. D. Genaro se da cuenta de hasta que punto la sociedad ignora lo malo, lo rechaza, y comprende que así no se puede aprender. 



Finalmente D. Genaro descubre en qué se ha convertido su familia durante su ausencia y como una analogía a la enfermedad de su hija, las siente heridas, agonizantes. Su hija yace moribunda por la falta de una medicina que la curaría pero que no se puede encontrar ni con todo el dinero del mundo. La familia unida se moviliza, desesperados temiendo lo peor. En ese momento un antiguo cliente de D. Amalia, al que ésta rechazó ayudar cuando él no tenía ni para dar de comer a sus hijos, se presenta en la casa ofreciendo la medicina que necesitan. En lugar de exigir por ella mucho dinero, como cabría esperar, éste expresa la necesidad de ayudarnos entre todos como único medio de salir adelante juntos, y se la cede a la señora. D. Genaro consciente ya de la envergadura del problema, toma las riendas de la familia que realmente lo que necesita es recuperar su vida feliz, a veces difícil, pero siempre unida. Su mujer se arrepiente del daño cometido y pide disculpas, mientras que D. Genaro responde que sólo el tiempo dirá si se puede arreglar. 


La obra es magnífica, la historia viene al dedillo con el momento histórico que vivimos, los actores bordan sus papeles, el escenario nos resitúa aún más en la situación. Imposible poner una sola pega . 




LA CASA DE LOS ESPÍRITUS

Me costó decidirme, incluso estuve a punto de dejarla pasar. Sus tres horas y media me suponían un esfuerzo tremendo para los tiempos que corren. Cuando ya casi la daba por perdida decidí ver un pequeño video para autoconfirmar mi decisión y en ese momento me topé con la realidad: esta obra tenía todo lo necesario para ser única. 

Me preparé para la intensa sesión de teatro, no quería sentirme cansada y que en lugar de un disfrute, la tarde se convirtiera en un suplicio. Siesta y café parecían suficientes medidas previas.

Llegué al teatro Español, ocupé mi butaca (no la habitual porque el teatro estaba llenísimo) en la tercera planta, lo que podría llamarse el pregallinero. 

La obra comienza y con las primeras palabras ya se puede ver la tremenda calidad y cuidado con que se ha trabajado este texto. Descubro que el protagonista es un magnífico actor al que he conocido recientemente, Francesc Garrido. Carmen Conesa es la otra protagonista y gran actriz, a la que sigo desde hace años. 

La casa de los espíritus recuerda a las grandes obras latinoamericanas, la historia de una familia contada a través de varias generaciones, en la que conoceremos grandes conflictos, desencuentros, tragedias, y sobre todo personajes con la fuerza suficiente para luchar y seguir combatiendo. 

La historia de los Trueba se desarrolla en Chile y es contada a través de sus mujeres en un recorrido por tres generaciones, comenzando en los años 40. Como nexo siempre el padre de familia, Esteban, señor de la casa y azote para aquellos que no le siguen. 


Esteban es un joven pobre que quiere casarse con Rosa, chica de familia acomodada. Para ello lo primero que tiene que conseguir es una buena suma de dinero para convertirse en marido ideal. Prueba con las minas, sueña con encontrar una veta de oro y cuando al fin lo logra la desgracia cae sobre sus sueños. Rosa es envenenada con una dosis destinada a su padre, que acababa de meterse en política. Esto hace a Severo abandonar su carrera a senador y limitarse a sus actividades. Esteban queda hundido y abandona el negocio de la mina para encargarse del negocio familiar, una gran hacienda llena de trabajadores a su cargo. Esteban actúa como dueño y señor de todos los que trabajan para él, disponiendo también de las mujeres a su antojo. Así se acuesta con Pancha cuando le viene en gana, hasta que ésta concibe un hijo del señor. También visita el prostíbulo y a Tránsito, a la que ayuda a montar un negocio por su cuenta, lejos de su madame. 

Por presión de su hermana Férula para que tenga descendencia, Esteban decide casarse y acude a la casa de Rosa a preguntar por alguna hija en edad de merecer. Allí está Clara, extraña chica que tiene poderes para percibir y predecir el futuro. Clara supo que su hermana Rosa moriría antes de que la tragedia pasara y desde entonces permanece en silencio. Solo vuelve a hablar para anunciar que se va a casar. 

Esteban está completamente encandilado con Clara, mujer fuerte y diferente a todas. Férula teme ser desplazada pero Clara, tremendamente generosa, la trata como a una hermana lo que hace que Férula perciba sentimientos no esperados hacia la mujer de su hermano. La desea, la cuida e intenta hacerse imprescindible, separarla de su marido. Esteban la encuentra una noche en la cama de su mujer y la echa para siempre de la finca. Férula maldecirá a su hermano, le anunciará que acabará encogiéndose, y se verá solo en su lecho de muerte.  

Mientras, Clara se ha quedado embarazada de una niña, Blanca, no siendo el ansiado heredero que Esteban reclamaba. Años después nacerán Jaime y Nicolas, niños revoltosos a los que su padre tampoco hace gran caso. Esteban sólo tiene ojos para su mujer. La vida marcha con cierto orden en la hacienda, Clara trabaja por los derechos de los niños y madres  de la finca, lo que Esteban toma como un capricho de su mujer. Un terremoto está a punto de acabar con la vida de Esteban, por suerte Clara sabe dónde ha caído sepultado su marido, sacándole y salvándole la vida. La madre de Pedro II García, uno de sus sirvientes, es curandera y chamana y sanará las heridas y huesos rotos del patrón. Ya antes esta misma mujer salvó su cosecha de las hormigas. 




Los niños van creciendo y Blanca se enamora de uno de los campesinos de la granja, Pedro III García, nieto de la chamana. Clara conoce toda la historia gracias a sus poderes y no lo desaprueba. Sin embargo cuando Esteban se entera entra en cólera, golpeando a su mujer. Clara abandona la casa con sus hijos y algunos dientes menos, prometiendo que nunca volverá a dirigir la palabra a su marido. Blanca está embarazada de Pedro III y es obligada a casarse con un francés que nunca llegará a consumar el matrimonio y desaparecerá un buen día. La niña Alba nacerá con el pelo verde, como su bisabuela. 

Esteban se siente muy solo y visita a su familia en la capital rogándoles que vuelvan, lo que harán pero Clara nunca romperá su promesa de no hablar más a su marido.

En la hacienda un nuevo personaje merodea alrededor de Esteban, su hijo ilegítimo concebido por Pancha en una violación. Su nombre es también Esteban. Es un hombre sin escrúpulos, lleno de odio contra toda la familia por ver usurpado su lugar, esperando el momento de su venganza.


Mientras, Jaime y Nicolás han seguido carreras bien distintas de las que su padre esperaba. Jaime se ha hecho médico y trabaja asistiendo a enfermos pobres en un hospital. Nicolás ha partido a oriente para aprender técnicas de meditación, con las que quiere enseñar a otros. La corriente comunista se va haciendo fuerte en el país, los años de opresión del caciquismo han hecho que el pueblo llano se rebele y pierda el miedo a las represalias. Esteban se ha convertido en senador conservador y cuenta con que nunca perderán pero un nuevo líder de izquierda llamado Salvador Allende se acerca más a la presidencia. Jaime es gran amigo suyo y confía en que pueda ganar esta vez. También Alba es ya una joven que va a la universidad y se une al bando revolucionario a través de su amado Miguel, un idealista luchador. 


Entre todos estos movimientos externos, Clara se va cada vez apagando más. El ser de luz que dio vida y sentido a todos ha decidido abandonar la suya, sin remedio, sin marcha atrás. Clara se irá dejando un gran vacío en todos, especialmente en Esteban. Pero seguirá recorriendo los pasillos de la casa, acompañando a cada uno de los suyos cuando lo necesiten.



Llegan las elecciones en 1970 y Salvador Allende es nombrado presidente. Lo que ocurre a partir de aquí es parte de la historia real y cruda. El país es manejado desde fuera para provocar el caos y hacer caer al gobierno, mensajes malintencionados, movimientos orquestados desde Estados Unidos, huelgas, desabastecimiento, inseguridad. El pueblo vive en condiciones infrahumanas. Todo acaba con el golpe de estado de las fuerzas armadas y militares. Esteban se alegra pensando que esto hará recobrar el gobierno a su bando pero los militares nunca llegan a soltar el poder. El golpe de estado, al contrario de lo que pensaba, solo le trae desgracias y desolación. Jaime estaba en la casa de la moneda con Allende y sale de allí horas antes de que le asesinen, pero es detenido, torturado y asesinado. Pedro III, campesino que ha luchado desde joven por los derechos de los trabajadores y sigue viéndose en secreto con su amada Blanca, está escondido en la casa de Esteban. Blanca  se lo confesará a su padre y éste les facilitará a ambos la salida del país. Nicolás se encuentra fuera del país y nunca volverá. 

Ahora están solos Esteban y su nieta Alba aunque esto durará poco tiempo. Los militares entran en la casa de Esteban y se llevarán a Alba a la que torturarán y violarán. El artífice de estos desmanes será un militar llamado Esteban, el hijo de Pacha e ilegítimo del abuelo de Alba. 


Esteban sufre por su nieta, está solo y desesperado, sin amigos no sabe a qué puerta acudir hasta que busca a Tránsito, la prostituta a la que ayudó en su juventud, y le pide que le ayude. Ésta a través de sus contactos consigue liberar a Alba. Esteban abandonará la vida acompañado por su nieta, una muerte tranquila y en compañía, no como Férula había anunciado. 

Alba está embarazada sin saber si el bebé de sus entrañas pertenece a su amado Miguel o a su violador Esteban. En su mirada atrás Alba reconoce que todo lo que ha pasado en su vida y en la de los que la preceden tiene un sentido, una explicación, cierra un círculo que quizá vuelva a repetirse en el futuro, pero es consciente de que todo ha encajado en su lugar. 

Alba, con su melena verde, nos ha acompañado desde el principio, nos ha contado toda la historia de su familia, como un ejercicio en que justifica lo ocurrido para cerrar heridas, da sentido a su existencia y al hecho de que esté viva. 

Esta extensa obra es contada con una gran delicadeza, haciendo que entendamos cada personaje, cada vida, como una evolución desde su pasado hasta el ser en que es han convertido.

Escenarios sencillos con paneles que se mueven y nos recrean cada uno de los lugares por los que va pasando la obra, actores totalmente transformados en sus personajes... todos los recursos a la disposición del público para hacernos vivir una experiencia maravillosa. Es una suerte poder disfrutar de esta obra.

viernes, 19 de febrero de 2021

CÁDIZ

Hoy tocaba dar un apoyo a esos teatros privados que no cuentan con las subvenciones públicas y que ya hace años inventaron una nueva manera de subsistir a través de la multi-cartelera. 

El teatro Lara es un viejo conocido, creo que es el primer teatro que visité en Madrid así que su recuerdo siempre me acompaña. 

Además nos arriesgábamos con una obra de humor. Hacer llorar, tocar la fibra, empatizar con el espectador a través de sus problemas y preocupaciones  puede a veces ser relativamente fácil, pero el humor es de mil colores y encontrar el que gusta a todos los habitantes de una sala no debe de ser nada fácil. 

Cádiz es una obra de tres personajes contada en cuatro escenas. Ellos son tres viejos amigos, cuarentones ya, con caracteres y vidas muy distintos. A pesar de ello la amistad no se ha resentido. Eugenio es un señor serio y aburrido, siempre emprendiendo acciones responsables y preparado para lanzar palabras de reproche a sus amigos. Está casado y tiene una hija de seis años. Su mujer lleva meses fuera de España y él se encarga de todo. 


Miguel es un adolescente en un cuerpo de 40 años. Sigue viviendo con sus padres, tiene un trabajo precario y no cambia nada en su vida. Su mayor objetivo en la vida es juntarse con sus dos amigos y pasar las horas juntos bebiendo. Adrián ha descubierto a los 40 que quiere tener 20, y cuando le ha tocado la lotería sus primeras acciones han sido: dejar a su mujer, echarse una novia de 22, ponerse implantes en el pelo y comprarse una moto. 

Esta explosiva mezcla es la que componen los tres amigos, que se encontrarán en cuatro ocasiones a lo largo de tres años. 

En la primera cita surgen rencillas entre los tres por el trato distinto que se da entre ellos. Eugenio se siente desplazado cuando organizan actividades divertidas. Además, la exmujer de Adrián le quiere contratar como abogado en la separación de su matrimonio. Adrián lo ve como una deslealtad y éste arremete acusándole de infiel, la charla desembocará en una pelea y ambos acabarán en el hospital. 

Un año después los tres amigos vuelven a quedar. En este tiempo muchas cosas han cambiado. Eugenio se ha separado de su mujer, se ha quedado con la custodia de su hija y ha empezado a salir con la ex mujer de Adrián, de la que se ha enamorado. Adrián ha abandonado la vida promiscua (después de ser abandonado por la veinteañera) y ahora es un ser místico y purificado. Y Miguel sigue exactamente igual. La cena en casa de Adrián intenta reconciliar la amistad perdida. Eugenio se presenta esquivo y desconfiado, no sabe el motivo de la invitación. Tras varios roces Adrián comparte con sus amigos que hace días se encontró a su ex, tomaron café y acabaron acostándose. Eugenio visiblemente fuera de sí abandona la casa destrozado.  Entonces Adrián confiesa a Miguel que todo es una invención porque se había enterado de la relación que mantenían ambos. Eugenio vuelve al rato a partirle la cara a Adrián. 



El tercer encuentro será un año después. En el hospital Miguel conoció a una enfermera y se va a ir a vivir con ella. Con la excusa de la mudanza, éste queda con sus amigos y a pesar del malestar de Eugenio, los tres vuelven a compartir un día juntos. Si las citas anteriores acabaron mal, esta no tiene una pinta mejor. Miguel ha perdido su alegría natural, está nervioso, asustado. Acaba confesando a los amigos que su novia está embarazada. Es más, él lo ha descubierto al encontrar un test de embarazo. Eugenio, ser más maduro y avispado se percata de que este test no es de ella sino de su hermana, con la que Adrián ha tenido algún affair. Miguel recobra su habitual felicidad mientras que Adrián se hunde en la miseria. No puede creer que vaya a ser padre!! Pero en un acto de madurez (por fin), decide tomar en serio la relación y tener ese hijo. 



Con este acto de aceptarse, madurar y avanzar, los tres amigos retoman la amistad, siendo los mimos que hace años, cuando pasaron unas felices vacaciones  en Cádiz. Y qué mejor manera de celebrarlo que cantando una canción de Perales (su ídolo) y tumbándose a tomar el sol en las doradas playas de Caños de Meca. 


La obra es divertida, algunos gags son más esperables, otros sacan la risa a través del diálogo y la sorpresa. La historia contiene algunos giros originales, que son para mí los mejores momentos, los que no se esperan y te arrancan la carcajada. Los actores son muy buenos, con registros muy diferentes y todos interpretan sus personajes de maravilla. 

Es una obra entretenida, sin grandes pretensiones, más que las de hacernos reír y disfrutar, que no es poco. Y esto lo consiguen muy bien. 



miércoles, 27 de enero de 2021

YO SOY EL QUE SOY

Hoy he podido disfrutar de la que irremediablemente parece ser la última actuación que veré en el Teatro Pavón, al menos siendo éste gestionado por Kamikaze Producciones.

Asistir al cierre de un teatro es una pérdida, un vacío que nos hace sentir menos humanos, seres insensatos, acercándonos a la barbarie. Así vamos.

Hoy en la despedida disfruté de una obra de una ternura tremenda, el sonido del violín recorría toda la sala y nos dejaba a todos sin aire ni Alma.

Hoy los acomodadores de la sala eran las locas personas que durante estos cinco años han hecho el sueño de Kamikaze posible. Ellos nos han acompañado hasta nuestros asientos para que nos sintiéramos parte del lugar, y de cerca compartiéramos con ellos la magia del teatro.

Aunque el cierre suena a fracaso, estos cinco años hemos crecido con este proyecto, tanto es lo aprendido que ya forma parte de nosotros.

La obra es un canto a la vida y a la libertad contada a través de una persona que tuvo que enfrentarse al rechazo, al dolor, a la tortura, y sólo a través del arte que creaba encontró su sentido de vida.




Conoceremos la historia de dos maneras: a través de la palabra, contada en la voz de una actriz; y a través del violín, instrumento que toca Aaron Lee. Él mismo interpreta con su música la historia de su vida, se sitúa delante de nosotros, nos abre su corazón nos cuenta su dolor y cómo consiguió sobreponerse a él y ser quién quiere ser.

Aaron descubrió en la pubertad su atracción por los hombres. Viniendo de una familia coreana conservadora y católica, supuso que dar este mensaje no iba a ser nada fácil. Así que prefirió ocultarlo y ser el hijo ejemplar. Pero su familia fue percibiendo estos cambios y le pidió explicaciones. Como medida extrema decidieron mandar a Aaron con su padre a Corea (había vivido siempre en Madrid) para alejarle de las malas influencias y del camino desviado. Allí fue encerrado en una habitación de la que solo le permitirían salir si renunciaba a su tendencia homosexual. Después de varios meses Aaron pensó en el suicidio y solo le ató a la vida su violín y su capacidad de crear música. Pasado un tiempo sin encontrar escapatoria decidió sucumbir, aceptar la propuesta y declararse "curado". Esto le facilitaba su vuelta a España y a su vida normal. Pero el engaño duró pocos años y le enfrentó nuevamente a la intransigencia de la familia. Aaron tomó la decisión más difícil de su vida, renunciar a los seres más queridos para seguir su camino. Abandonó su casa y para acabar viviendo en la calle y mendigando para comer. Pero siempre tuvo claro su camino y nunca renunció a él.



Ahora Aaron Lee es un gran violinista, una persona de éxito gracias a su pasión. Defiende su amor por la música, y éste se ha convertido en su trabajo. Sigue echando de menos a aquellos que le rechazaron y lo siguen haciendo. Pero sabe que por encima de todo está el respeto que se debe a él mismo.

La escena sólo está ocupada por una voz que narra y un violín que transmite. Detrás dos personas que nos cuentan; no hay más acción, pero esta es más que suficiente. Salir del teatro es tener los ojos llenos de lágrimas y el corazón lleno de esperanza.


sábado, 12 de diciembre de 2020

CLARO BOBA! PROHIBIDO EL HUMOR

 Hace mucho tiempo que me recomendaron esta obra, meses, o podría decir que fue en un pasado que suena muy lejano. Y por suerte en la vuelta a la vida cultural ahí está, esperando a su público, al más irreverente. Sí, irreverente, porque su cometido es cuestionar cómo hemos eliminado, denostado algo que es tan importante en nuestra esencia y en nuestra salud: el humor. 

Entramos a la sala, respetamos al máximo las medidas, nos sentamos... y sin embargo no paran de regañarnos! nos mandan callar todo el tiempo, y si reincidimos nos disparan un chorro de agua! los actores en la parte baja fiscalizan cada uno de nuestros movimientos. nosotros hacemos caso como buenos borregos. 



Comienza la obra, vamos a visitar un museo creado el siglo pasado, el XXI (ahora estamos en el s. XXII) que recoge todos los sketchs molestos, desagradables y faltones que dieron lugar a muchos indignados. Por este motivo el humor quedó prohibido y relegado a unas salas de un museo, como hecho histórico a recordar pero nunca repetir. 



El recorrido por el museo recupera y nos muestra los gags que ridiculizan a personajes de la actualidad del s. XXI, a grupos sociales, ciertas razas y géneros. Una entrevista de trabajo entre una histérica mujer de recursos humanos y un joven titulado habla de la precariedad y la desigualdad laboral de género... un ilusionista hará trucos de calidad mediocre, escondiéndolos como "mentaliiiismo", los restos de un presidente de EE UU que se convirtió en su propia pantomima al no querer abandonar la Casa Blanca tras perder, aparecerán por allí... las diferencias entre Madrid y Barcelona representadas en sus equipos de futbol, la rivalidad entre las infantas Leonor y Sofía, candidatas a heredar el trono real, bromas sobre sus antepasados... Todos nos suenan dentro nuestro día a día actual, pero también nos retumba en la cabeza esos mensajes de indignación por sobrepasar algunas líneas rojas. A veces el humor se mete con aquellos que no nos caen bien, pero en otras nos atacan de lleno y nos pasamos al bando de los despechados, los que abanderan el respeto como justificación para poner límites a la libertad y la opinión. 



El humor no tiene que indicar la falta de respeto, incluso a veces es la mejor herramienta para  explicarnos, para partir desde un punto común de entendimiento. ¿Esto quiere decir que todo vale? ¿Los indignaditos nunca tienen razón? Pues no me decanto por ningún extremo. Hay temas, tipos de humor y formas de contarlo. A mí no me vale todo porque no es un tema fácil para generalizar. Desde luego  debería de haber muchos menos dolidos y furiosos, pero hay cosas de mal gusto que no admitiría. 



En cualquier caso la obra abre un debate en nuestras cabezas, nos obliga a cuestionarnos si nos pasamos criticando todo aquello que no nos gusta sin mirarnos a nosotros mismos. 

Interesante obra acompañada todo el tiempo de humor y dos grandes actores (y muy canallas). A pesar del covid consiguen adaptar la representación  para que el público siga formando parte de la actuación, cediéndoles protagonismo. 

Una suerte poder volver a disfurtarlo. 




miércoles, 4 de noviembre de 2020

LAS CRIADAS

Jean Genet es como un imán, un ser que atrae, que busco y persigo aunque sé que lo que encuentre no me va a gustar. Pero necesito encontrarme con él para mirar en su interior y ver esa parte malvada, rota de la humanidad. Quiza esa vida de penurias, convulsa, extrema (hijo de una prostituta que le entregó en adopción, fue ladrón, chapero, buscavidas, legionario…) le llevó a escribir terribles historias. Quizá sus demonios ya estaban dentro desde que fue concebido. 

Pero en otros casos sus relatos son simple reflejo del mundo decadente en que vivía, y él supo de maravilla poner palabras e hacer historias para dar visibilidad a los más desgraciados, los expulsados de la sociedad. Como en muchos casos, tuvieron que pasar años para que sus textos ocuparan el lugar que se merecían.

Jean Genet escribió una de sus obras cumbre, Las criadas, estando en la cárcel. La idea parece basarse en un hecho real que ocurrió en esos meses. Un par de criadas de una casa asesinaron brutalmente a su señora. La historia surge como reivindicación de una clase obrera maltratada y olvidada.


Las hermanas Claire y Solange son sirvientas en una casa. Cuando la señora no ésta juegan a suplantarla. Mientras que Claire hace de señora y usa sus ropas, joyas y complementos, Solange ejerce su papel de criada. En la extraña representación lo más curioso es que la señora maltrata de forma exagerada a la criada, la insulta y se dirige a ella de forma denigrante. Ésta soporta todos los ataques con una actitud cohibida, mientras que sigue sirviéndola y haciendo todos los trabajos que ésta le pide. 

Llegado un cierto momento de la actuación, la criada se revela contra la señora, reivindicando el respeto que merece y la ataca y humilla. En ese momento tendrán que cortar el juego ya que se acerca la hora de la vuelta de la señora. 

Mientras que recogen todos los objetos, se echan en cara algunas de los argumentos usados en la representación previa. Así vamos conociendo la historia, detalles como que el amante de la señora está en la cárcel por haber robado. Las criadas han sido las que han facilitado información para que le lleven detenido. La señora en su desesperación por no tener a su amante cerca, se propone cambiar su vida e ir a visitarlo a la prisión en que esté.  También sabemos que el lechero parece haber tenido algún affair con Solange, motivo de celos entre ambas. Y lo que más destaca es el odio que muestran por la señora, por el tipo de vida que llevan en el que en lugar de reivindicar su posición, solo babean por conseguir alguno de los lujosos vestidos de la ama, ya solo aspiran a ser como ella. 

En ese momento reciben una llamada que lo precipita todo. El señor comunica que va a salir de la cárcel y al no estar la señora aún en casa, le deja a las criadas un aviso para la ama: espera encontrarla en un cierto lugar de la ciudad esa misma noche.  



Unido a su rencor y odio, ahora se añade que el señor podrá dar datos de su detención y se averiguará la implicación de ellas en la detención. Desesperadas y hartas de soportar a la señora, deciden que es el momento de acabar con ella, llevar a la realidad el juego que tanto les gusta. Es el momento de acabar con ella o tirarse por la ventana. Así que elaboran un plan, le darán una infusión con veneno y la llevarán al bosque. 

Cuando la señora llega a casa podemos ver el trato de superioridad con el que habla a las criadas, aunque con unos momentos de cariño y condescendencia. Aprovecha cualquier oportunidad para comentar que sus vidas son más sencillas por su incultura y desconocimiento, y eso las hace afortunadas, no como ella, un ser superior. 



Mientras Claire prepara la tisana, la señora confiesa que siente a sus criadas como sus hijas, especialmente ahora que se encuentra tan sola. Les propone abandonarlo todo e irse a vivir al campo. Pero ellas no desisten de su plan e intentan que ingiera el veneno. Ésta solo piensa en su amante y no les hace caso. Finalmente la señora descubre que en la casa se ha recibido una llamada y al sonsacarlas, éstas confiesan que el amante ha salido de prisión y la espera, y que querían darle una sorpresa. La señora cambia totalmente y decide ir a su encuentro, dejando la tisana sin tomar. 

Claire y Solange se quedan frustradas, sabiendo que no hay salida para ellas, ya que se descubrirá lo que han hecho. Piensan en abandonar la casa, huir, pero no tienen medio de vida, no aguantan a su señora pero han establecido con ella una relación de dependencia que las hace infelices, asfixiadas, sin futuro y sin sentido solas. 




Solange entra en una excitación pensando lo que podían haber conseguido, convertirse en el símbolo de la revolución de las criadas de haber acabado con la vida de su señora. Pero ya todo pasó y no hay vuelta atrás. Así que en su nueva recreación teatral Claire da la solución, le pide a su hermana que le permita adoptar el papel de la señora y morir. En definitiva Claire se quiere sacrificar, ser asesinada, como habrían hecho, así será un símbolo de lucha. En principio lo que suena como una locura se convierte en la única solución para dos hermanas que no encuentran solución en sus vidas. 



Mas allá de la dura historia que nos cuentan, la obra está tratada con una sencillez y limpieza exquisitas, dejando cualquier distracción fuera del escenario. Todo nos devuelve un ambiente frío, aséptico, pero a la vez de puro teatro, sin recursos ni artificios. Todo hecho para contemplar con todos nuestros sentidos la obra. 

Un escenario azul con forma de ring de boxeo, de piscina en la que zambullirse, una plataforma circular que gira y un ramo de treinta rosas rojas para decorar la habitación de la señora. Y lo más importante son los tres grandes actores (grata sorpresa con Ana Torrent) que lo llenan todo. 



domingo, 1 de noviembre de 2020

PEDRO PÁRAMO

Es una suerte que haya gestores de salas de teatro que eligen con tan buen gusto a directores que deciden mostrarnos textos tan maravillosos. 

Hace años viví mi propia historia de amor con Pedro Páramo. Ese libro, sin apenas haberlo leído, se convirtió en un talismán que me acompañó mucho tiempo. Hace unos meses llegó su momento, abandonó la estantería para quedarse un tiempo en mi mesilla de noche y para siempre en mis recuerdos. 

Pedro Páramo para mí es poesía y eso quiere decir que llevarlo a teatro supone una renuncia de muchas de las maravillas de esa historia. Así que tenía cierta curiosidad por saber cómo habían conseguido convertirla en una representación teatral.

La historia es muy fiel al texto original, ligeramente recortado para poder mostrarlo en un formato de dos horas en lugar de unas tres horas que supondría la versión completa. 


Juan Preciado, el hijo de Dolores, va hasta Comala a conocer a su padre y reclamarle lo que es suyo, cumpliendo la promesa que hizo a su madre en su lecho de muerte. Este es el comienzo de la historia de un pueblo, de sus gentes y especialmente de ese padre que nunca ejerció, Pedro Páramo. 

En el relato nos iremos encontrando con personajes que vuelven del pasado para traer el recuerdo de todos los que estuvieron en la finca la Media Luna, todos aquellos que sufrieron en sus carnes al cacique Pedro Páramo. 

Entre las víctimas de Pedro está su esposa, que nunca fue bien tratada, o los sirvientes y trabajadores que estaban acostumbrados a humillaciones y desprecios del patrón. 


La línea que separa la vida y la muerte no está definida, los muertos siguen visitando a los vivos en una eterna procesión. Juan recibirá a las amigas de su madre, que irán reconstruyendo su pasado. Juan no sabrá quién es difunta o pertenece al reino de los vivos. Él mismo estando en Comala sufrirá un episodio de asfixia o de miedo o de ambos juntos que acabará con su vida, pasando a pertenecer al reino de los muertos. Desde su tumba él podrá acabar de reconstruir la historia, con los testimonios que los muertos que le rodean le cuentan.  


Así conocerá que muchos de los que vivían en el pueblo eran también hijos de Pedro Páramo, pero sólo de uno se hizo cargo. El hijo elegido era maldito, ni el cura Rentería se quiso encargar de él cuando su madre murió, y a Pedro sólo le trajo problemas. Miguel Páramo encontró su muerte cuando cabalgaba como un loco en su caballo, yendo a ver a una mujer a la que quería enamorar. Fue su caballo el que trajo el mensaje de la muerte de su amo. El cura quería negarle la última bendición y con ella el descanso eterno, pero coaccionado por Pedro tuvo que ceder.  Pedro siempre conseguía lo que se proponía.



Entre otras de sus fechorías, Pedro Páramo eligió a su mujer Dolores, la madre de Juan, porque debía grandes cantidades de dinero a su familia. Con este enlace saldó las deudas pero tiempo después la echó de casa y nunca volverían a verse. Realmente Pedro no estaba enamorado, él desde muy pequeño quería a Susana y ella se convirtió en su obsesión. Para conseguirla incluso se rumoreaba que mató a su padre, y quedando ella desvalida, la obligó a que se uniera a él. Pero Susana nunca le perteneció, ella quería a otro hombre al que perdió y con su marcha vino su locura. Susana era el único sentimiento puro en el corazón de Pedro.

Así lo hacía todo Pedro Páramo, se sentía con el derecho de otorgar o quitar la vida a quien decidiera. Estaba por encima de leyes, religión, personas... Incluso compró a los revolucionarios, les dio dinero, armas y hombres para que lucharan, de forma que intervenía en todas las decisiones de la revolución. 

Hombres así dan mucho miedo. A pesar de tener bastantes enemigos difícilmente suelen verse amenazados. Pero ante la desesperación no hay armas para defenderse, porque cuando el hombre lo pierde todo, no tiene miedo a nada. Pedro Páramo encuentra su final en los brazos del arriero Abundio cuando a este se le muere su mujer y no tiene ni dinero para el enterramiento. El arriero desesperado pide ayuda a Pedro Páramo que no se la da, así que éste lo acuchilla.

 La historia realmente está contada mediante dos relatos, el del padre y el del hijo, que se intercalan durante toda la obra y hacen una única historia. Aquella de Pedro Páramo no es lineal, son retazos que vamos juntando y componiendo, fragmentos que nos cuentan los personajes que vienen a visitarnos. El realismo mágico lo ocupa todo en esta obra, esa forma de entender la realidad mucho más ampliamente de lo establecido, donde cualquier personaje y situación es lícita, se trata como algo habitual, cotidiano. 

Como decía, la dificultad del texto es uno los temas más complicados en la adaptación. Esto lo salvan muy bien con dos actores maravillosos que son capaces de interpretar a todos los personajes, buscando que entendamos la complejidad del texto a través de la sencillez, dando pinceladas que es más que suficiente.

Un escenario sencillo que con pocos cambios se adapta a cualquier paisaje, con el apoyo de proyecciones. En conjunto la obra está hecha para disfrutar al máximo del maravailloso texto de Juan Rulfo y de unos actores inmejorables.